Honduras: renuncia jefe policial involucrado en proceso de depuración

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Jueves, 1 de Marzo del 2012 | Escrito por - ACAN-EFE
Uno de los nuevos directores involucrado en el proceso de depuración de la policía hondureña, Oscar Arita, renunció hoy "por asuntos estrictamente personales y familiares", informó una fuente oficial en Tegucigalpa.

El titular de la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial de Honduras (DIECP), Oscar Manuel Arita, presentó su "renuncia irrevocable" a partir de hoy, 1º. de marzo, indicó la Unidad de Comunicaciones, Imagen y Transparencia de la institución en un comunicado.

Arita, quien había asumido el cargo el 1º. de diciembre de 2011, de una dependencia creada a finales de ese mismo año como parte del proceso de depuración de la Policía Nacional, antes se desempeñaba como juez en la Corte de Apelaciones en Tegucigalpa.

Una fuente cercana a Arita, que pidió la reserva de su nombre, dijo a Acan-Efe que el funcionario renunciaba por falta de apoyo político y económico para el funcionamiento de la institución.

Al respecto, el director adjunto, Eduardo Villanueva, indicó a Acan-Efe que la renuncia de Arita "es por asuntos personales y familiares".

Agregó que la institución "ya dispone del presupuesto para desarrollar sus actividades, que no son fáciles como en cualquier inicio de una institución con altas responsabilidades".
La nota de prensa añade que Arita "agradece" al presidente hondureño, Porfirio Lobo, al Parlamento y el Consejo Nacional de Seguridad Interior (Conasin) y demás organizaciones que confiaron en él para que estuviera al frente en la "delicada responsabilidad" de la DIECP.

Además, señala que su renuncia "no altera en nada el proceso de estructuración de esta nueva institución ni la depuración policial".
La Policía de Honduras está en proceso de depuración desde noviembre de 2011, a raíz de las múltiples denuncias sobre agentes y oficiales implicados en delitos como narcotráfico, extorsión, secuestros y crímenes, entre otros, muchos de ellos de vieja data.

Uno de esos crímenes, en el que se vieron implicados siete policías y un suboficial, se registró el 22 de octubre del año pasado, contra dos estudiantes universitarios en Tegucigalpa.

Los estudiantes fueron asesinados después de una persecución de una patrulla policial, supuestamente porque no habrían acatado una orden de detenerse durante un retén, según versiones que trascendieron entonces en medios locales de prensa.

Uno de los estudiantes era hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), Julieta Castellanos, quien ahora, con apoyo de la máxima casa de estudios, otros grupos de la sociedad civil y los poderes Ejecutivo y Judicial, promueve la depuración de la Policía Nacional.

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