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Macri lamenta su pensamiento mágico sobre el crecimiento económico de la Argentina

Jueves, 15 de Diciembre del 2016 | Escrito por - Benedict Mander
Después de un “retiro espiritual” en un balneario argentino la semana pasada con su gabinete de 22 miembros, Mauricio Macri admitió que había generado expectativas de cambio “mágico” poco realistas cuando asumió el poder hace un año.

“Si quieren ver un mago, vayan a ver a David Copperfield”, les dijo con humor seco a los reporteros.
Pero la dura realidad de una economía que todavía sigue estancada ha comenzado a abrumar a los argentinos, y al gobierno del Sr. Macri, quien espera ganar una mayoría en el congreso en las elecciones intermedias del año entrante, lo cual le permitirá profundizar su programa de reformas.

A pesar de repetidas garantías de que en la segunda mitad del 2016 se vería una recuperación económica, y de apresuradas reclamaciones desde agosto de que ya habían comenzado a aparecer “brotes de recuperación”, la producción industrial y la construcción se encogieron 8 % y 19 % respectivamente en octubre, en comparación con el año pasado.

“La meta era demasiado alta. En el momento en que las expectativas no se cumplieron la gente comenzó a echarle la culpa a Macri”, dice Andrés Borenstein, principal economista en BTG Pascual en Buenos Aires.

Los analistas dicen que superar los desequilibrios económicos heredados de Cristina Fernández, predecesora del Sr. Macri, está resultando mucho más difícil de lo que se pensó originalmente. A muchos también les preocupa que la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses amenaza la dependencia de Argentina en los mercados internacionales para financiar una transición de salida de una economía que estaba en quiebra y al borde de una crisis de balance de pagos cuando el Sr. Macri asumió la presidencia el diciembre pasado.

Aunque existe un consenso general de que en 2017 se verá una recuperación económica, con un crecimiento de aproximadamente 3 % del producto interno bruto previsto para el próximo año, la continua recesión ya le está causando dolores de cabeza políticos al gobierno.

Una oposición envalentonada ha comenzado a obstruir el programa de reformas del gobierno en el congreso, después del impresionante progreso de este año, en el que se pasaron más de 70 leyes, a pesar de la falta de una mayoría legislativa por parte del gobierno. Pero ahora una importante reforma fiscal está enfrentando oposición, mientras que un intento por introducir un sistema electrónico de votación fue rechazado.

Algunos temen que la presión de demostrar resultados está conduciendo a errores políticos. Mauro Roca, un economista en Goldman Sachs, argumenta que la reciente decisión de cortar las tasas de interés por parte del Banco Central no estaba “claramente justificada”, dado que la inflación ha seguido obstinadamente alta, y puede haber tenido más que ver con preocupaciones sobre una recesión más profunda de lo esperado.

Otros se quejan de que el gobierno ha hecho demasiadas concesiones a la oposición en el congreso, como en el caso de una ley de “emergencia social” supuestamente apoyada por el Papa Francisco. Aumentos imprevistos en los gastos están deshaciendo los esfuerzos por reducir un abultado déficit fiscal que es la raíz de los problemas económicos de la Argentina, dicen los críticos.

A pesar del complicado escenario económico, la mayoría de las encuestas muestran que el índice de aprobación del Sr. Macri se ha mantenido cerca del 50 % cerca del 50 %, y el malestar social ha sido muy limitado hasta ahora. Los funcionarios observan con orgullo que este ha sido el primer gobierno no-peronista — en referencia al movimiento político peronista que ha dominado la política argentina por los últimos 70 años — que ha evitado una huelga general en su primer año, aunque los sueldos reales han caído.

“La gente entiende lo que estamos haciendo, confían en el presidente, y tienen esperanzas de que las cosas van a mejorar, aunque su situación se haya deteriorado desde el año pasado”, dice un alto funcionario.

Aún así, el Sr. Borenstein admite estar “perplejo” ante la lenta recuperación de la economía, apuntando a indicadores positivos como un sostenido crecimiento del crédito y la caída del desempleo.

Elypsis, una consultoría local, sugiere que uno de los factores importantes que ha frenado la recuperación han sido las tasas locales de interés altas, diseñadas para domar la inflación que se espera que alcance 40 % este año, pero que también han desviado la inversión de la economía real. Mientras tanto, los programas de infraestructura pública se han demorado en ponerse en marcha.

Pero los economistas confían que en el 2017 la economía revivirá, en parte porque las comparaciones con la baja base del 2016 serán tan favorables.

Los analistas dicen que la recuperación estará apuntalada por una aceleración en los gastos en la infraestructura pública y la exportación agrícola, mientras que algunos esperan que las dificultades de la economía brasileña deje de ser la desventaja que fue este año. Otro factor clave será el crecimiento del consumo gracias a la marcha de la desinflación, los bonos de fin de año y la gradual implementación de ajustes de pensiones, según los analistas de Morgan Stanley.

No obstante, persiste el escepticismo sobre las promesas de traer un cambio profundo a la Argentina, más allá de restaurar normalidad a la economía. Marcos Wentzel, socio principal en Puente, un banco local de inversión, está impresionado por el progreso de las reformas hasta la fecha, pero quiere saber cuán lejos irán. “¿Es éste un gobierno de transición, o transformación?”, pregunta. “En este momento no se sabe”.

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