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Industria de drones enfrenta turbulencia

Lunes, 26 de Diciembre del 2016 | Escrito por - John Thornhill
Este mes un dron autónomo realizó un vuelo de 13 minutos sobre la campiña británica para entregar un dispositivo de streaming de Amazon y una bolsa de palomitas a un cliente cerca de Cambridge.

Por un lado, la entrega fue una táctica publicitaria para demostrar el potencial de la tecnología. Pero también confirmó las intenciones que tiene Amazon de desarrollar una infraestructura de entregas que podría revolucionar la industria logística.

“Yo sé que esto parece ciencia ficción. Pero no lo es”, afirmó Jeff Bezos, el fundador de Amazon, en una entrevista en 2013 en la que reveló el programa de drones de la compañía. “Va a funcionar, va a suceder y va a ser muy divertido”.

El “santo grial” de la industria logística siempre ha sido encontrar la solución para el reto de la “última milla”, el eslabón más caro y difícil de la cadena de suministro. Amazon Prime Air podría ser parte de la solución. Los operadores de drones afirman que sus entregas serán más rápidas, seguras y verdes que las demás opciones.

Si se establece la infraestructura necesaria, los drones se podrían utilizar para realizar la mayoría de las entregas de Amazon. Según el Sr. Bezos, los drones de Amazon pueden entregar paquetes de hasta 5 libras (un poco más de 2 kilos), lo cual cubre 86 por ciento de los artículos que entrega la compañía.

La pregunta fundamental es si se va a construir dicha infraestructura. ¿Vamos a permitir el uso masivo de drones comerciales sobre áreas pobladas? ¿Podemos imaginar un día en el que miles de drones comerciales zumben a través de nuestras ciudades entregando paquetes a puntos de entrega designados en azoteas y estacionamientos?

En muchos países, nos encontramos en el inicio de una torpe conversación entre operadores, reguladores y el público acerca de la seguridad y aceptabilidad de dichas entregas.

Los operadores argumentan que los drones comerciales han sido utilizados exitosamente durante años en áreas poco pobladas del mundo. A principios de la década de 1980, los japoneses lideraron el uso de drones para fumigar los arrozales. Las compañías energéticas regularmente utilizan a los drones para evaluar oleoductos remotos, líneas eléctricas dañadas y turbinas de viento.

Los drones son muy efectivos en las regiones del mundo donde pueden funcionar a pesar de la deficiente infraestructura convencional de dichas áreas. Las zonas rurales en Ruanda ya se están beneficiando de las entregas de medicinas urgentes realizadas por drones.

Un informe de PwC destacó la rapidez con que se está desarrollando la industria, identificando la existencia de 200 fabricantes de drones en el mundo. “El sector de los drones está a punto de volverse una industria masiva con un enorme potencial para perturbar a varios tipos de negocios”, concluyó el informe.

Pero permitir el uso de drones comerciales autónomos para entregar paquetes a clientes en las ciudades cruzaría un umbral de percepción. Éste sería el uso más visible — y controversial — de la tecnología que se ha visto hasta el momento.

Los reguladores en algunos países, como el Reino Unido, Japón y Polonia, están adoptando un enfoque flexible, animando a los operadores de drones a experimentar con su uso con tal de que cumplan con estándares definidos de seguridad. Sin embargo, otros países, especialmente EUA, han sido mucho más cautelosos con respecto a permitir que
los operadores usen a los drones autónomos más allá del campo visual.

Ed Leon Klinger, director ejecutivo de Flock, un empresa “startup” en fase inicial al servicio de la industria de drones, dice que el Reino Unido está liderando el pensamiento global sobre el uso de los drones comerciales. “La industria de los drones se está desarrollando a un ritmo acelerado. Él predice que “vamos a ver drones en las ciudades dentro de tres años”.

Su compañía — que proporciona el análisis de datos en tiempo real del clima y las condiciones de tráfico a los operadores — permite que los drones vuelen más inteligente y seguramente en las ciudades y ayuda a las aseguradoras a calcular el riesgo.

Aunque los reguladores y operadores están aprendiendo a colaborar entre si, el público se ha quedado atrás. Uno de los mayores temores de la industria de los drones comerciales es que los aficionados irresponsables tal vez puedan destruir la confianza del público en la tecnología antes de que los operadores responsables puedan demostrar su habilidad y confiabilidad.

Ha habido una creciente preocupación pública acerca de cómo los drones para aficionados han sido utilizados para espiar a vecinos, entregar drogas a prisioneros y amenazar a aviones. Los servicios de seguridad ya están instalando “geocercas” alrededor de zonas sensibles para impedir que los drones vuelen sobre ellas. Parece tan sólo una cuestión de tiempo antes de que los terroristas comiencen a experimentar con la tecnología también. La ira del público en contra del mal uso de los drones podría echar por tierra un sector prometedor.

“Frenar la industria de los drones debido a un aficionado imprudente sería igual que frenar la industria automovilística debido a las acciones de un conductor borracho”, dice el Sr. Klinger.

Dichos argumentos tal vez sean perfectamente racionales pero no van a convencer a un público atemorizado. Los drones no sólo tienen que ser seguros, también tienen que ser percibidos como seguros.

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