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Datos genéticos subidos a los sitios web de ADN podrían traer consecuencias imprevistas

Miércoles, 16 de Mayo del 2018 | Escrito por - Anjana Ahuja
Un hisopo puede convertirte en un soplón. Al hacerte un examen de ADN y permitir que los resultados sean subidos a una base de datos genéticos, te arriesgas a exponer a tus parientes malhechores y condenar a tus propios familiares.
Esto parece haber sucedido en el caso del asesino del Golden State, quien asesinó a 12 personas y violó al menos a 50 mujeres en California en las décadas de los setenta y ochenta. Una muestra de ADN tomada en aquel momento no encontró una coincidencia en las bases de datos forenses y las pistas se enfriaron. Pero en una reciente reapertura del caso encontraron la muestra en un sitio web de genealogía. Esta remota posibilidad resultó en una coincidencia parcial, lo cual les permitió a los investigadores enfocarse finalmente en un sospechoso a través del ADN de sus parientes lejanos.
 
El avance, que sucedió el mes pasado, plantea nuevas preguntas sobre la privacidad genética. Aproximadamente uno de cada 25 adultos en EUA se ha hecho un examen genético, principalmente por razones de salud o antecedentes familiares. Pero tus genes no son solo tuyos: guardan, en parte, secretos que otros parientes consanguíneos podrían preferir que permanecieran ocultos, como una adopción o paternidad incierta. Genealogistas, genetistas, abogados y defensores de la privacidad ahora reconocen que el creciente entusiasmo público por rastrear los árboles genealógicos está generando múltiples dilemas éticos. 
 
A Paul Holes, investigador y experto en ADN, se le atribuye el avance forense en el caso del asesino del Golden State. Subió el ADN del asesino a GEDmatch, un sitio web de genealogía de acceso público. La coincidencia parcial le permitió identificar a los trastatarabuelos. Esas raíces, que datan del siglo XIX, engendraron 25 árboles genealógicos distintos que contienen miles de personas. Un trabajo detectivesco más convencional —verificación de registros censales, obituarios, bases de datos policiales, direcciones conocidas— canalizó la atención hacia Joseph James DeAngelo, un expolicía que vivía en Sacramento.
 
La policía puso al Sr. DeAngelo bajo vigilancia, obtuvo un artículo desechado que tenía muestras de su ADN, y presuntamente encontró una coincidencia. El Sr. DeAngelo, ahora de 72 años de edad, ha sido acusado de asesinato, pero no se ha declarado culpable o inocente.
 
Encarcelar a un asesino sádico sería un uso social positivo de los datos genéticos, pero la información que condujo al arresto se proporcionó en primera instancia con otros fines. ¿Es apropiado que las compañías u otras organizaciones que albergan bases de datos de ADN se conviertan, aunque sea de forma informal, en agentes del Estado?
 
Sheldon Krimsky, bioeticista y profesor de la Universidad Tufts, coautor del libro “Justicia genética”, sostiene que incluso las bases de datos de hospitales podrían estar ahora abiertas al barrido de datos especulativo: “¿Debería dársele a la policía una orden judicial solo para acceder a las bases de datos que no pertenecen al FBI para encontrar sospechosos?”.
 
Es por eso que las grandes compañías comerciales de pruebas de ADN generalmente se resisten a las solicitudes de cumplimiento de la ley. El sitio web 23andMe dice que su política es no proporcionar información a menos que esté bajo una obligación legal, mientras que Ancestry.com dice que no ha recibido dichas solicitudes. GEDmatch, el sitio web de código abierto que llevó a la policía al Sr. DeAngelo, aclara que terceras partes pueden acceder a la información subida al sitio. Agrega que los participantes preocupados pueden eliminar su información genética.
 
Los comentarios que se pusieron en un sitio web de genealogía resaltan las consecuencias involuntarias del uso de la genealogía genética, incluyendo la revelación de la identidad de donantes de esperma anónimos o las disputas de paternidad. Una publicación dice: “Identifiqué a una prima segunda, encontré a su padre biológico y encontré a un medio hermano que era su hermano. El medio hermano descubrió que tiene un hijo del cual no sabía nada”.
 
Ya no podemos retroceder: nuestro ADN se ha reducido a ser otro identificador. Al igual que nuestros rostros, direcciones de correo electrónico y perfiles de redes sociales, personas extrañas pueden etiquetar y triangular nuestro ADN. Y en algunos casos, talvez se descubran secretos en la sangre.
 
 Privacidad genética
 
Aproximadamente uno de cada 25 adultos en EUA se ha hecho un examen genético, principalmente por razones de salud o antecedentes familiares. Pero tus genes no son solo tuyos: guardan, en parte, secretos que otros parientes consanguíneos podrían preferir que permanecieran ocultos, como una adopción o paternidad incierta. Genealogistas, genetistas, abogados y defensores de la privacidad ahora reconocen que el creciente entusiasmo público por rastrear los árboles genealógicos está generando múltiples dilemas éticos.
 

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