| Escrito por Aya Takada y Yuriy Humber | |||
| Lunes, 11 de Marzo de 2013 15:21 | |||
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Mientras las terrazas que antes abastecían a la familia imperial japonesa de arroz continúan en barbecho, Endo se halla al frente de un equipo del gobierno local que lidera un proyecto destinado a producir alimentos en una fábrica hidropónica sellada. Se está construyendo un edificio de una sola planta envuelto en aluminio del tamaño de una cancha de fútbol que producirá 8.000 plantas de lechuga diarias a partir de abril. Probablemente se construirán más para tomates, fresas y otras frutas.
“Temía que los agricultores de Kawauchi no pudieran cultivar arroz y verduras durante por lo menos 10 años”, dijo Endo, de 36 años, en una entrevista en Kawauchi, 245 kilómetros al norte de Tokio. “Entonces pensé, ‘¿y si los cultivamos en un edificio, aislando totalmente la radiación?’”
Los avances en esta tecnología centenaria -que en la actualidad utiliza luces LED y una solución de agua con fertilizante- podrían restablecer los empleos y dar nueva vida a la zona más afectada por el terremoto sin precedente de magnitud 9 que tuvo lugar el 11 de marzo de 2011.
La cooperación entre los científicos, el gobierno y la industria para ayudar a Fukushima en la reconstrucción ofrece a los productores que perdieron sus casas y su medio de sustento la posibilidad de competir con las importaciones y demostrar a los consumidores japoneses que sus alimentos son seguros.
Los embarques agrícolas a Japón crecieron 16 por ciento, hasta 5,58 billones de yenes (US$59.000 millones) en 2011, luego del desastre, causado cuando un temblor provocó un tsunami de 15 metros que cobró más de 18.000 vidas y generó fallos en los equipos de la central nuclear de Tokyo Electric Power Co.
Zona de peligro
Casi medio millón de personas fueron evacuadas de la región. Transcurridos dos años, un arco serpenteante que se extiende hasta 20 kilómetros desde la central define una zona de exclusión después de que fusiones de los reactores arrojaron cesio y otras partículas radiactivas al aire, el suelo y el mar. Japón prohibió realizar cultivos alrededor de los reactores, ordenó faenar más de 5.000 cabezas de ganado y puso en marcha pruebas regulares de detección de radiación en todo el país.
La prefectura era el cuarto productor de arroz del país antes del accidente. Descendió hasta el séptimo lugar en tanto la producción en 2012 cayó un 17 por ciento con respecto a 2010, hasta 368.700 toneladas, según el ministerio de Agricultura.
Casi 100.000 productores agrícolas en Fukushima perdieron 105.000 millones de yenes desde marzo de 2011 y muchos no pueden reiniciar los trabajos de cultivo, dijo en la oficina de la prefectura local Hideki Sasaki, un ejecutivo de JA Group, la cooperativa de productores más grande de Japón.
Entre éstos figuran los productores de arroz de Kawauchi, Yoshitaka y Sonoko Akimoto, que en 2007 abastecían a la familia imperial.
“Hicimos muchos esfuerzos para conseguir los certificados donde se demostraba que nuestra producción era orgánica”, dijo Sonoko, de 68 años, en una entrevista con su marido en la casa rural de la pareja, a la sombra de un cedro de 1.200 años de antigüedad. “Las explosiones nucleares destruyeron todo”.
Yoshitaka, de 69 años, dijo que los resultados de laboratorio mostraron que no había cesio en un cultivo de prueba realizado el año pasado y que ahora sembrará comercialmente.
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Kawauchi, un poblado agrícola a 30 kilómetros (19 millas) del lugar donde ocurrió el peor desastre atómico en 25 años, temió por su futuro cuando la radiación de la central nuclear averiada de Fukushima impregnó el suelo. Fue entonces cuando Takeo Endo sugirió hacer agricultura sin suelo.


