| Escrito por El Economista | |||
| Lunes, 30 de Agosto de 2010 09:59 | |||
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Se trata de dos compromisos adquiridos por dos gobiernos diferentes: el primero, préstamos con vencimiento corto contraídos durante el gobierno del ex presidente Óscar Berger, cuyo monto asciende a unos $250 millones; el segundo, unos $300 millones de bonos del tesoro colocados en el mercado extranjero durante el gobierno del Frente Republicano Guatemalteco (FGR).
“Buscaremos recolocar la deuda, aunque el problema mayor que tenemos con ésta es que se negociaron con tasas de interés del 10%”, dijo el ministro de Finanzas, Édgar Balsells, al periódico guatemalteco Siglo XXI.
Si no se logra refinanciar, el funcionario advierte que afrontarán limitaciones para la ejecución del Presupuesto General de Ingresos y Gastos de 2011.
Incluso existe la amenaza de un colapso para las finanzas públicas que ocasionaría moratorias de pagos, considera por su lado Pedro Prado, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES).
"Esto podría convertirse en el primer jalón de orejas sobre la necesidad de hacer una reforma fiscal que genere más ingresos; de lo contrario, cada vez se hará más grave el pago de la deuda”, dijo Prado a Siglo XXI.
Por su lado, Miguel Gutiérrez, analista de Central American Business Intelligence (CABI) señaló que no queda otra opción más que renegociar, ya que el Banco de Guatemala y el Ministerio de Finanzas iniciaron seis meses tarde los trámites para pagar la deuda.
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| Última actualización el Lunes, 30 de Agosto de 2010 10:03 |








