| Escrito por El Economista.net | |||
| Domingo, 26 de Octubre de 2008 18:00 | |||
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La crisis financiera mundial es la más grave desde la Gran Depresión de 1929. A pesar de las varias masivas inyecciones de liquidez a los bancos en Estados Unidos y Europa, de las numerosas bajas de la tasa interés y del salvataje reciente de grandes bancos, el desaparecimiento de los bancos de inversión poco regulados y nuevas medidas, los mercados continúan cayendo, ¿hasta cuando?. En un mundo globalizado, la peste contagió a todos los mercados, las pérdidas sufridas mundialmente en las bolsas llegan a cifras nunca antes pensadas. La crisis no es de la economía, es del sector financiero, que no tiene la liquidez o la solvencia para prestar normalmente, que es lo que estabiliza las economías. Mientras eso no sucede, la amenaza de recesión mundial sigue presente, la angustia es reina en los mercados. La economía de Estados Unidos muestra los síntomas del desplome clásico que sigue al pinchazo de una burbuja desde 2006. Pero esta vez la burbuja no se creó por excesos en el mercado accionario, ni por una economía total inflada, los excesos vinieron del mercado hipotecario y los muchos e ingeniosos instrumentos financieros relacionados, iniciando en 1998 y acelerando con alerta roja en 2006. Aquí se creó la madre de las burbujas. Mientras se forma una burbuja los compradores abundan, al haber peligro, desaparecen de repente, esperan, observan, no compran activos que otros no compran. Eventualmente regresan, lo que no es predictible es cuándo. La sabiduría común dice que regresan cuando se genera confianza y eso es lo que han estado tratando de hacer los bancos centrales y gobiernos en el mundo, pero aún no le aciertan. Probablemente el remedio no ha sido aún el adecuado, poner dinero en manos de bancos puede prolongar la sobrevaluación de las casas y no llegan al valor en que hay compradores. Se estudia una propuesta ridícula: que el Departamento del Tesoro compre las casas en problemas y luego las venda, así libera a los bancos. Ellos no tienen experiencia en vender casas, y no notas de idéntico valor, no un producto tan heterogéneo como las casas se sale totalmente de su “expertise” y no solucionaría los problemas. Una mejor avenida de acción del Tesoro es la propuesta por varios economistas de gran credibilidad, inyectarle capital a bancos y compañías hipotecarias, a cambio de deuda, bonos y acciones convertibles a capital y otras garantías a negociar. Luego dejar a los bancos y compañías capitalizadas que manejen las subastas, manteniendo como responsables a los administradores. Al recuperarse la normalidad, venden las acciones y probablemente el que paga impuestos no pierda mucho en la transacción. Este procedimiento atacaría el riesgo sistémico y permitiría que los precios lleguen al punto adecuado, lo que traería a la mesa a los superimportantes compradores que buscan gangas, los primeros en la línea de la recuperación económica. Este procedimiento lograría lo que el salvataje no ha logrado: traer compradores a la mesa y comenzar a generar la confianza necesaria para detener la hemorragia y comenzar la recuperación. n Mientras la confianza no se restaure, los mercados seguirán cayendo y el fantasma de la recesión seguirá tocando la puerta. Vienen tiempos difíciles.
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| Última actualización el Domingo, 26 de Octubre de 2008 18:00 |







