| Vistazo a la industria financiera en la región | |||||
| Escrito por Editorial | |
| Miércoles, 12 de Mayo de 2010 11:44 | |
|
Los bancos de C. A., particularmente panameños y salvadoreños, fueron comprados por multinacionales. En los últimos 15 años los bancos en la región progresaron notablemente, a prácticas y regulación más moderna, acorde con la tendencia global. Se consolidaron bancos muy fuertes, regulación estricta y capitalización adecuada, floreció una industria muy agresiva, menos estrictamente regulada, de tarjetas de crédito. Los mercados de valores, que completan la industria financiera, aún tienen mucho por recorrer. Panamá ya tenía una larga tradición de banca internacional, estaba en la vanguardia. El resto de la región fue alcanzando, algunos más agresivamente que otros. El Salvador venía de una banca nacionalizada, completamente quebrada, con corrupción enclavada en sus estructuras. Su privatización a principios de los noventa llevó a una notable historia de éxito, una década después, en esa pequeña nación se desarrollaron algunos de los más fuertes bancos de la región, uno se convirtió en una poderosa marca regional.En Nicaragua se desarrolló la industria dominante en tarjetas de crédito, combinada con banca comercial de tamaño moderado acompañándola principalmente para tener los canales de distribución y captación. Los bancos guatemaltecos entraron en la regulación moderna más lentamente, manejaban simultáneamente dos bancas: la local y la “offshore”, ambas sólidamente fondeadas con depósitos guatemaltecos. Epoca turbulenta, a mediados de los noventa había muchas financieras no reguladas, quebraron, y dejaron depositantes defraudados. La regulación apretó y de los más de 30 bancos que existían fueron desapareciendo muchos, la industria se modificó. Costa Rica tiene buena regulación, pero con una banca estatal fuerte que introduce competencia desleal. El mercado bursátil es más desarrollado que en el resto de la región con excepción de Panamá. Panamá tiene bancos internacionales. Allí se concentraron tres de los más sólidos de la región, en estrecha competencia con los dos grandes bancos salvadoreños de esa época. La globalización bancaria puso sus ojos en los bien armados bancos centroamericanos, y algunos de los más grandes del mundo, y jugadores menores entraron a comprar los mejores. Citi, HSBC, Scotia, GE Money y Bancolombia compraron en toda la región. El “timing” era perfecto, sin embargo, el descalabro financiero mundial les mató los planes originales y en lugar de ser mejores que los nacionales existentes, se deshicieron y prácticamente perdieron el valor que compraron. En Panamá y Guatemala, se consolidaron bancos enormes para competir con los gigantes extranjeros, y actualmente son mucho más rentables y sirven mejor y más ampliamente a la clientela local. Posiblemente veremos una recomposición en la siguiente década.
|




