| Escrito por Lourdes Quintanilla / La Prensa Gráfica | |||
| Viernes, 27 de Julio de 2012 09:45 | |||
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La escasez de lluvia está dañando con rapidez a la primera cosecha de maíz del año. La sequía habría llegado a más de 30 días, según los reportes que anunció el Gobierno esta semana. Todavía falta que llegue la canícula en agosto. Hasta el miércoles de esta semana, la Asociación de Proveedores Agrícolas (APA) estima que se han perdido 1.2 millones de quintales de maíz en las cuatro zonas del país. De ese total, oriente reporta pérdidas por el orden de los 700,000 quintales. Si a cada quintal se le aplica el precio promedio de $20, las pérdidas hasta la fecha serían de $25 millones, dijo Óscar Albanés, director de la asociación. Entre la zona occidental, paracentral y central, acumulan los 500,000 restantes de pérdidas que ha calculado APA. “La sequía comenzó en oriente, pero alcanzó el litoral, desde San Vicente hasta La Paz”, comentó Albanés. Entre occidente y los departamentos del centro del país se acumulan 500,000 quintales de maíz perdidos. El director de APA explicó que el maíz demanda 733 milímetros de lluvia, distribuidos en los 60 días que se cultiva el grano “y esa ha sido la principal distorsión”. A estas alturas de la cosecha, que inició en mayo, todavía no se ha llegado al nivel óptimo de humedad. La primera temporada del maíz termina en agosto, cuando inicia la de frijol. Por su parte, Guillermo Quijano, presidente de la Cámara de Medianos y Pequeños Productores (CAMPO), detalló que solo en oriente estiman una pérdida del 75% en lo que se había sembrado. Esto afecta un área de 65,000 manzanas, aproximadamente. CAMPO prevé un rendimiento de 50 quintales por manzana en esa zona, de manera que se habrían perdido más de tres millones de quintales. “Se están secando (las milpas) y como están secas, el jilote (elote con granos inmaduros) no se fortalece. Después, cuando vengan las lluvias de nuevo, harán que se caiga”, advirtió Quijano. Esto significa que las plantaciones, ante la falta de agua, quedan vulnerables al regreso de la lluvia porque no terminaron de crecer. Mientras, el líder de CAMPO calcula que entre occidente y la paracentral se habrían dañado unas 40,000 manzanas más, es decir, el 30% de lo que ya se había sembrado. En esa zona se cosechará la mayor cantidad de maíz para esta temporada. También la Cámara Agropecuaria y Agroindustrial (CAMAGRO) tiene una evaluación sobre los efectos de una pausa alargada de las lluvias. El presidente de la gremial, Agustín Martínez, detalló que en oriente, la ausencia de lluvias ya afectó entre el 37% y el 80% de la producción, dependiendo de la zona. “En el centro y el occidente del país ha sido más regular el invierno, excepto en la zona litoral”, explicó. Esto ha salvado muchos quintales de maíz. Martínez criticó que no se tomaron medidas preventivas. “Siempre al principio es todo muy seco y al final (de las cosechas) hay exceso de agua. Siempre se afecta la producción”, manifestó. Las autoridades gubernamentales habían iniciado la temporada agrícola con optimismo, debido a que preveían una temporada climatológica “neutral”, sin fenómenos como La Niña (muchas lluvias) o El Niño (pocas lluvias). En riesgo El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) prevé que después de estos días secos, vendrá definitivamente la canícula. Esta es la temporada que, dentro del invierno, se caracteriza por una ausencia total de lluvia. Medio Ambiente prevé que durará aproximadamente 20 días. Albanés indicó que adicionales a los que ya se perdieron, hay 1.8 millones de quintales de maíz que permanecen en riesgo. Estas plantaciones amenazadas muestran estrés hídrico o plaga, pero con un trabajo intenso se podrían llegar a rescatar. Incluso, Albanés destacó: “Con cada día que pasa, si seguimos con este clima, las pérdidas incrementarían un 3%”. Martínez tiene una previsión similar. “La producción en riesgo es un 40% del total y de continuar la sequía, si la situación no se compone, hay un estimado de 25% en pérdidas”, dijo. Esto equivale a 6 millones de quintales para el país. Hay otras estimaciones desde el sector privado agroindustrial que calculan una pérdida de 6.7 millones de quintales solo en la zona que cubre desde Cabañas a La Unión. Si persisten las condiciones sin humedad, podrían perderse 4 millones de quintales de maíz y se dejarían de cosechar otros 2 millones de quintales, debido al bajo rendimiento que tendrá la tierra seca. El Gobierno esperaba 22 millones de quintales de maíz.
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