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Un ambiente que llama a cautela

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Martes, 12 de Febrero del 2013 | Escrito por - María González/El Economista

A pesar de la mediocre ejecución de los fondos destinados a inversión pública, el gobierno de Porfirio Lobo le apuesta a los asocios público-privados.

Las metas de ejecución de la administración pública a través de su programa de inversiones no se cumplieron en Honduras, al menos hasta noviembre de 2012. Y todo hace indicar que no habrá mayor variación en 2013.

El año anterior, el Presupuesto General del Estado aprobado por el Congreso Nacional fue de $7,254 millones. De eso, el monto aprobado para la edificación de obras fue solo de $543.73 millones; una suma que con las incorporaciones presupuestarias alcanzó los $757.95 millones, pero de los cuales, hasta el 2 de noviembre pasado, solo se ejecutaron $471.89 millones. Es decir, apenas un 63%, lejos aún del 75% que se habían trazado como proyección las autoridades.

El economista y exdirector de Gerentes y Empresarios Asociados de Honduras (GEMAH), Julio Gom, considera que “en términos puntuales, la inversión en obras físicas continúa siendo baja por la poca recaudación y por los compromisos con organismos internacionales, no hay recursos para mejoras”.

Similar percepción comparte Nelson García Lobo, director de la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) y presidente de la junta directiva del Foro Social de la Deuda Externa de Honduras en San Pedro Sula.

“Por cada dólar recaudado, para la inversión interna se destina el equivalente a 5 centavos, algo que resulta insuficiente”, sostiene.

A los escasos fondos se suma también una mediocre capacidad de ejecución de las instituciones estatales. Algo que reconoce la subsecretaria de Crédito e Inversión Pública de la Secretaría de Finanzas, Evelin Bautista, pero en lo cual, insiste, están tratando de mejorar. “Hay conciencia de que falta capacidad de ejecución de las unidades ejecutoras, y por eso nosotros, desde la Secretaría de Finanzas, nos hemos puesto a trabajar junto con cada una de ellas para ver cuáles son los cuellos de botella y ayudarles a hacer una mejor programación”, resume la funcionaria.

Jorge Interiano, presidente del Colegio de Economistas del Norte (CEN), no descarta que la firma de la carta de intenciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que privó al país de acceder a unos $130 millones haya sido también una de las razones de la baja ejecución.

Interiano lo resume así: “Me parece o que hay una incapacidad de ejecución o definitivamente en el presupuesto que hicieron establecieron montos con fuentes de recursos que no estaban seguros y que al final no llegaron, porque no hubo un acuerdo con el FMI”.

Para este año, el presupuesto general del Estado hondureño asciende a $8,182 millones. De ellos, alrededor de $239.46 millones (integrados así: $89.8 millones provenientes de préstamos; $131.21, de fondos propios; y $14.97, de donaciones) serán destinados a la ejecución de diversos proyectos.

Entre ellos figuran, según lo programado por el Ministerio de Obras Públicas, un desembolso de $127.66 millones para construcción de caminos, reconstrucción de edificios, finalización del anillo periférico de Tegucigalpa, pavimentación y trabajos de infraestructura menor.

Asimismo, el Fondo Vial erogará un total de $33.48 millones para la conservación de la red vial no pavimentada y la promoción de microempresas asociativas de conservación vial y pago de servicios de verificación técnica y administrativa.

El Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS) tendrá, por su parte, una disponibilidad de $12.57 millones para utilizar en programas de infraestructura, electrificación rural y vivienda de interés social, así como para obras de desarrollo urbano integral.

El Programa Nacional de Desarrollo Rural Sostenible (Pronaders) contará a su vez con $14.37 millones, con los que podrá impulsar programas de seguridad alimentaria, apoyo a los campesinos de la zona de Olancho, fomento de negocios rurales, transferencia y disponibilidad de granos básicos y cajas rurales.

Con los $34.87 millones destinados al sector salud se espera mantener la iniciativa sanitaria Mesoamérica, brindar atención especial a grupos vulnerables, dinamizar las clínicas móviles, gestionar y ofrecer servicios descentralizados de salud, y equipar y modernizar  la red hospitalaria.

Finalmente, el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) completará una inversión de $17.21 millones en abastecimiento, asistencia técnica, estudio y construcción de proyectos rurales, protección, conservación, manejo y control de cuencas y obras de agua potable en la zona de Olancho.

APP, la apuesta

Según las cifras de la Secretaría de Finanzas, durante 2012, la mayor parte de los proyectos tuvo como fuente de financiamiento fondos externos que sumaron un total de $407.89 millones. El resto provino del Tesoro Nacional ($173.56 millones) y de recursos propios ($102.12 millones).

Osmín Bautista, presidente regional de la Cámara Hondureña de la Construcción, cree que el país ha tenido una mayor agilidad en la ejecución con fondos externos, porque estos han sido los que han estado disponibles más fácilmente.

Y aunque el año pasado quedó corto tanto en fondos destinados como en ejecución de lo presupuestado, el gobierno del presidente Porfirio Lobo no pierde sus esperanzas de mejorar, y buena parte de las apuestas para el crecimiento económico de Honduras en 2013, según un dictamen de la Ley del Presupuesto de Ingresos y Egresos presentado en el Congreso Nacional, pasan por la inversión pública. Con un matiz: la optimización de los recursos mediante el mecanismo de las asociaciones público-privadas (APP).

De acuerdo con el referido dictamen, la inversión pública por medio de las APP es uno de los instrumentos de planificación más importantes con los que cuenta el gobierno, un mecanismo que le permite estimular la economía y  generar confianza para la inversión nacional y extranjera.

Según las autoridades, a diferencia de las inversiones puramente privadas, en las que el gobierno no interviene más que en dar los permisos, en las APP la participación gubernamental consiste en dar concesiones en virtud de que no existen fondos propios para hacerlo de manera más activa.

Las referidas asociaciones no son nuevas en el país. De hecho, al cierre de  2012, el gobierno esperaba, a través de ellas, concretar inversiones que rondaban los $1,511.26 millones en proyectos.

Una cifra confirmada por el mismo presidente de la Comisión para la Promoción de las Alianzas Público-Privadas (Coalianza), Wilfredo Cerrato, quien recientemente expuso ante el pleno del Congreso Nacional los avances registrados en varios proyectos bautizados bajo esta modalidad, como los canales secos entre Goascorán y Comayagua y el de Trujillo a Amapala.

A pesar de las cifras expuestas por las autoridades, algunos empresarios muestran su escepticismo con respecto a las condiciones que existen para invertir en el país.

Para el caso, el expresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), Óscar Galeano, dice: “La impresión que prevalece entre muchos empresarios es que en Honduras priva un mal clima de negocios”.

Julio Gom coincide con Galeano y apunta a estimular, en un primer momento, la inversión local.

“Por décadas se ha venido hablando de la necesidad de inversiones nuevas en el país, y nos imaginamos a un extranjero llegando a Honduras a establecer un gran plantel y generando miles de empleos en una zona. Dadas las condiciones actuales, tales formas de inversión son poco probables, por eso deben  reorientarse los esfuerzos en fortalecer la inversión nacional, pues si los hondureños no creen en el desarrollo del país va a ser poco probable que la inversión extranjera lo haga”.

Para bien de Honduras, en los últimos tiempos empresas locales de gran tamaño han hecho algunos desembolsos importantes.

Aunque no se dispone de un consolidado oficial de inversiones privadas, una de las más grandes fue la realizada por los gigantes nacionales Diunsa, firma experta en tiendas por departamento; y La Colonia, propietaria de una extensa red de supermercados, que dieron vida, en San Pedro Sula, a la Plaza Pedregal.

El proyecto común, que ofrece también restaurantes y diversos locales comerciales, fue edificado por un valor aproximado de $25 millones.

Mario Faraj, vicepresidente de Diunsa, asegura que la inversión responde a la confianza que tienen en Honduras. “Creemos en nuestro país y en su gente desde 1973, así como en nuestra capacidad de reinventarnos de acuerdo con las necesidades cambiantes del mercado local y global, esa es una de nuestras características más destacadas”.

Vicente Carrión, propietario de la cadena de almacenes que lleva su apellido, es otro de los empresarios que, a pesar de las condiciones adversas, sigue apostando por el mercado local.

Recientemente, su empresa inauguró la tienda número 32 en Honduras y asegura que la idea es no dejar de crecer en el territorio.

“Estamos en crisis, es cierto, pero creo en mi país de gente trabajadora y emprendedora y por eso seguimos aquí”, puntualiza.

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