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Acceso al agua continúa limitado en El Salvador

Organizaciones sociales mencionan como principales causantes a las construcciones urbanas sobre zonas de reserva y el uso masivo en la agroindustria.

La población continúa enfrentando  dificultades y altos costos económicos para disponer de agua potable.

La población continúa enfrentando dificultades y altos costos económicos para disponer de agua potable.

El acceso domiciliar al agua para consumo humano y uso doméstico continúa siendo una problemática que afecta a miles de familias en El Salvador y se ve agravada por la falta de un marco legislativo que lo reconozca como un derecho humano, indican organizaciones sociales que trabajan en este tema.

Desde 1993, por resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua para recordar la importancia de este recurso para el desarrollo sostenible de los países y bienestar de la población.

Sin embargo, las organizaciones no gubernamentales consideran que la población salvadoreña, en el área urbana y rural, continúa enfrentando muchas dificultades y altos costos económicos para disponer de agua potable.

Carlos Flores, miembro de Ecos El Salvador, indica que, en el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), "muchas comunidades continúan con serios problemas en el servicio domiciliar del agua potable". Una investigación realizada por esta ONG, entre octubre y noviembre del año pasado, determinó que casi 40% de la población enfrentó problemas concretos durante el año pasado.

De hecho, Ecos El Salvador estima que un 12% de la población del AMSS —equivalente a unas 180,000 personas— tuvieron que comprar agua de pipas porque el abastecimiento era insuficiente.

Estos hallazgos coinciden con una encuesta realizada en diciembre de 2020 por LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA.

A las personas entrevistadas por LPG Datos se les preguntó: ¿Qué tan a menudo hay cortes en el suministro de agua potable en esta colonia? El 41.7% de las familias salvadoreñas residentes en la zona urbana dijeron que sufren un corte de agua al menos una vez al mes, el 32.2% experimentan cortes semanales y el 11.5% dijo que todos los días. Esto significa que, al menos, 140,000 hogares abren sus grifos y no reciben agua.

En las colonias del AMSS, el 51% le dijo a LPG Datos que experimenta cortes de agua al menos una vez al mes; en la región Paracentral del país, la cifra es 37.2%, en Occidente es de 33.6% y el Oriente es de 24.2%.

Doble gasto

Algunas de las comunidades históricamente más afectadas por problemas de agua están ubicadas en los municipios de San Salvador, Ilopango, Apopa, Soyapango y Tonacatepeque. Flores señala que estas familias, en su mayoría de escasos recursos, realizan un doble gasto para tener el líquido ya que, además de pagar el recibo de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) se abastecen por pipas de agua en las que gastan un promedio de $20 mensuales para comprar entre 10 y 15 barriles.

"Con estos $20 la gente alcanza a comprar un poco más de 2 metros cúbicos de agua, lo que está muy por debajo del requisito mínimo de agua para países como El Salvador", expresa Flores.

En ese mismo sentido, opina Alejandro Henríquez, miembro del Foro del Agua, ya que, según estándares internacionales, el costo del acceso al agua potable no debe representar más del 3% del total de los ingresos de un hogar.

"Muchas familias, con menos del salario mínimo, tiene dificultades para cubrir otros gastos debido a que debe destinar una parte de su presupuesto a la compra de agua purificada", manifiesta Henríquez.

Los representantes de las organizaciones medioambientales dicen que, aunque hay alguna mejoría en el tiempo de abastecimiento, de manera general, las personas sufren los mismos problemas de los últimos años y a esto se suma que las comunidades reportan que el agua que sirve ANDA les llega a sus hogares con sedimentos o malos olores.

¿A qué se debe esta problemática en la falta de servicio de agua en el AMSS? En primer lugar, Flores y Henríquez coinciden en descartar que el ciclo hidrológico esté alterado por la falta de lluvias para recargar los mantos acuíferos, que los ríos se han secado o la posible contaminación de las fuentes.

"A pesar que tuvimos un invierno bastante copioso y permitió la recarga de los mantos acuíferos, pero hay problemas en la gestión y abastecimiento que está generando dificultades", dice el integrante de Ecos El Salvador.

A juicio de los ecologistas, la principal determinante tiene que ver por la alta demanda de proyectos urbanísticos en las zonas de captación de agua, como en áreas del Sur de Santa Tecla, Nuevo Cuscatlán, Zaragoza y Apopa.

En cuanto al área rural del país, específicamente en la zona costera, la época de verano es una de las más graves para tener acceso al agua de pozos, lo que se ve afectado, dicen los expertos, por la intensa demanda de ese recurso que hace la agroindustria para el riego de la caña de azúcar. Esto provoca un avance del agua del océano y contamina por salinidad los mantos freáticos.

Falta de ley

El marco legislativo del tema del agua es un tema pendiente en El Salvador. Desde 2010, la Organización de Naciones Unidas reconoció la existencia del derecho humano al agua; sin embargo, este todavía no está completamente reconocido en El Salvador a pesar de las diversas exhortaciones hechas por las organizaciones y el Arzobispado de San Salvador.

En octubre del año pasado, se dio una reforma constitucional en El Salvador donde se reconoce el derecho de acceso al agua, pero todavía debe ser ratificada por la Asamblea Legislativa que va a entrar el 1° de mayo. Además, la Ley General de Agua lleva estancada 14 años en discusiones entre los diputados.

A juicio de Ariela González, abogada de la dirección de Cultura de Derechos Humanos de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), el país "es altamente impactado" por la carencia de agua potable para el consumo humano y, a través de los años, "las políticas públicas han priorizado a sectores como la industria como principal consumidor y no a la población en general".

"En El Salvador carecemos de una ley que reconozca este derecho y que ponga a su centro a la persona, no tenemos regulación alguna sobre el uso del agua", señala González.

Si bien contar con una ley ayudaría a establecer un régimen económico más justo y un ente que vele por la correcta aplicación, las organizaciones consultadas creen que también hay que acompañarla de otras políticas públicas.

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