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Arabia Saudita hace un berrinche con Canadá

Arabia Saudita hace un berrinche con Canadá

Arabia Saudita hace un berrinche con Canadá

Mohammed bin Salmán, conocido como MbS, se ha propuesto arrastrar a Arabia Saudita al siglo XXI con una inconfundible seriedad de propósito. Desde que fue nombrado príncipe heredero en junio de 2017, se ha enfrentado al sistema clerical y ha iniciado reformas en la economía, la sociedad y la propia Casa de Saúd. Lo ha hecho con una urgencia que sus predecesores nunca osaron mostrar.

 

Por una buena razón: el cambio en Arabia Saudita es urgentemente necesario para la estabilidad futura del reino y para proporcionar oportunidades y diversión para su población inquieta y joven en una era de disminución del uso del petróleo. Por eso es tan desconcertante que el joven heredero al trono siga permitiendo que sus instintos impetuosos socaven la buena voluntad internacional que ha logrado para sus reformas.

 

Desde cualquier punto de vista, la respuesta del reino esta semana a la moderada crítica canadiense por la detención de dos prominentes activistas de derechos humanos saudíes fue muy exagerada. Es ilustrativo de la inclinación autoritaria que se encuentra peligrosamente cerca del celo modernizador del príncipe heredero.

 

La ministra de relaciones exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, hizo un llamado público a la liberación de Raif y Samar Badawi, prominentes activistas sauditas con familiares que viven en Canadá. Según el ministerio de relaciones exteriores de Riad, esto fue una "ofensa inaceptable a las leyes y el proceso judicial del reino" y una violación de su soberanía.

 

Riad rápidamente congeló todas las nuevas actividades comerciales y de inversión entre los países, le dio al embajador de Canadá 24 horas para que abandonara el país y retiró a su propio embajador de Ottawa. También detuvo todos los vuelos directos entre los países de la línea aérea estatal.

 

Arabia Saudita nunca ha tomado bien las críticas sobre su terrible historial de derechos humanos. Gracias a sus petrodólares rara vez ha sentido que era necesario hacerlo. Pero éste es el tipo de reacción exagerada que normalmente podría esperarse de un déspota paranoico.

 

También es un indicador preocupante del tipo de modernización que el príncipe heredero prevé. Sugiere que no tolerará ninguna sugerencia de cambio que provenga de nadie más que él mismo. En este mundo, los defensores de las reformas no pueden considerarse de mucha importancia, especialmente si son mujeres.

 

Raif Badawi ha estado en prisión desde 2012 y fue sometido a una flagelación pública por "insultar el islam mediante canales electrónicos". Su hermana Samar ha sido una celebrada defensora de los derechos de las mujeres. Su reciente encarcelamiento junto con su colega activista Nassima al-Sadah fue denunciada por Amnistía Internacional la semana pasada y no ha sido explicada oficialmente.

 

Ottawa no sólo tenía razón al criticar a Riad por estos abusos. También estaba en su derecho a hacerlo. Los familiares residen en Canadá, incluyendo a la esposa del Sr. Badawi, Ensaf Haidar.

 

Lamentablemente, Ottawa ha recibido poco apoyo a su postura. De hecho, es tentador pensar que MbS se sintió envalentonado para arremeter contra el gobierno del primer ministro Justin Trudeau porque el presidente estadounidense Donald Trump también lo ha hecho, después de la reciente reunión del G7 en Quebec.

 

El Sr. Trump no ha ocultado su admiración incondicional por el joven príncipe. Sin embargo, el mundo occidental estaba más unido cuando su gobierno retuvo a Saad Hariri, primer ministro del Líbano, contra su voluntad el año pasado. Luego MbS retrocedió.

 

La administración Trump puede haber abdicado de cualquier papel en la defensa de los derechos humanos. Europa no debe tomar esto como una señal. Los países de la UE deberían unirse a Ottawa para enfrentar el comportamiento arbitrario de Riad. Sin duda la modernización de Arabia Saudita requerirá visión y ambición. Pero el reino también necesita un estadista confiable y prudente al mando que comprenda la importancia del Estado de derecho.

 

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