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Biden llega a Washington para tomar un país en crisis

El mandatario electo llegará con una agenda ambiciosa, y en su primer día planea enviar un proyecto de reforma migratoria al Congreso.

seguridad.  La capital estadounidense está custodiada por 25,000 militares de Guardia Nacional, cinco veces más que los que hay en Irak y Afganistán.

seguridad. La capital estadounidense está custodiada por 25,000 militares de Guardia Nacional, cinco veces más que los que hay en Irak y Afganistán.

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, llegó ayer a Washington para tomar hoy las riendas de un país abrumado por una convergencia de crisis derivadas de la pandemia y divisiones políticas, que confía en afrontar con un llamado a la unidad.

Horas antes de convertirse en el presidente número 46 de la historia de Estados Unidos, Biden abandonó emocionado el estado donde lanzó su carrera política, Delaware, y voló hacia Washington para reunirse con la que será la primera mujer vicepresidenta del país, Kamala Harris.

Juntos participaron en su primer acto en Washington antes de la investidura: una ceremonia de homenaje a las víctimas de la pandemia, donde unas horas antes se había alcanzado el sombrío récord de 400,000 muertes por covid-19.

"Para sanar tenemos que recordar, y es difícil a veces recordar, pero (...) es importante hacer eso como país", dijo Biden frente al monumento a Lincoln, uno de los más icónicos de la capital.

Biden, Harris y las parejas de ambos -Jill Biden y Doug Emhoff, respectivamente- guardaron silencio mientras el contorno del estanque reflectante situado frente al monumento a Lincoln se iluminaba, por primera vez en la historia, con 400 luces que representaban las vidas perdidas debido a la enfermedad.

"Esta noche nos unimos y empezamos a sanar juntos", dijo poco antes la vicepresidenta electa Harris.

Cientos de ciudades, pueblos y tribus del país se apuntaron al tributo e iluminaron a la misma hora sus monumentos más icónicos, como el Empire State en Nueva York o el Space Needle en Seattle, además de sonar las campanas de sus iglesias.

Una investidura atípica

La ceremonia sentó el tono para la atípica jornada de investidura, constreñida tanto por las limitaciones derivadas de la pandemia como por los temores de nuevos incidentes violentos, tras el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero.

Las calles del centro de Washington, normalmente repletas antes de cualquier investidura, están cercadas por altas vallas y cerradas al tráfico

Para representar a los estadounidenses que, los organizadores han dispuesto a lo largo de esa explanada 191,500 banderas de diferentes tamaños y tipos, iluminadas por 56 pilares de luz que representan estados y territorios del país.

Solo unos 1,000 invitados estarán presentes donde solía haber 200,000.

La mayoría son legisladores estadounidenses, aunque también estarán los expresidentes Barack Obama (2009-2017), George W. Bush (2001-2009) y Bill Clinton (1993-2001), junto a sus respectivas esposas . El vicepresidente saliente, Mike Pence, asistirá también a la ceremonia, al contrario que Donald Trump, quien será el primer mandatario en 152 años que no asiste a la investidura de su sucesor.

El discurso de Biden durará entre 20 y 30 minutos. "Está estructurado en torno al tema de la unidad" dijo a Efe uno de sus asesores, que pidió el anonimato.

La fuente reconoció que ese llamado a la unidad se produce "en un momento de crisis sin precedentes", no solo por la pandemia, sino debido a la desconfianza en las instituciones y en el resultado.

Eso demuestra la magnitud del reto que enfrenta Biden, que comenzará además su mandato justo cuando está a punto de comenzar un juicio político contra Trump por el asalto al Capitolio.

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