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Bukele aceptó acuerdo antiinmigrante de Trump que ignoraba la corrupción en El Salvador

El acuerdo, que quedó sin efecto y que fue cancelado por la Administración del presidente Joe Biden, recientemente, tampoco consideró el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes.

Bukele aceptó acuerdo antiinmigrante de Trump que ignoraba la corrupción en El Salvador. EFE/Rodrigo Sura

Bukele aceptó acuerdo antiinmigrante de Trump que ignoraba la corrupción en El Salvador. EFE/Rodrigo Sura

El Departamento de Estado publicó el jueves el documento del Acuerdo de Cooperación de Asilo firmado en septiembre de 2019 entre la Administración del expresidente Donald Trump y el gobierno de Nayib Bukele, que revela -entre otras cosas- que Trump no tenía ningún interés en el combate a la corrupción y la impunidad en El Salvador.

“Ese no era un tema (la corrupción) que le interesaba al presidente Trump. Él siempre vio las cosas de la manera que mejor le podían beneficiar a él, a su presidencia y personalmente. No me extraña que la corrupción para él nunca fue un problema. No hay evidencia de que Trump hubiera sido un hombre que respetó los derechos humanos y la institucionalidad”, dice al excongresista estadounidense, demócrata de origen salvadoreño, Ana Sol Gutiérrez.

El acuerdo, que quedó sin efecto y que fue cancelado por la Administración del presidente Joe Biden, recientemente, tampoco consideró el respeto a los derechos humanos o el respeto a tratados internacionales referidos a migración o derechos de refugiados, imponiendo la responsabilidad a El Salvador de hacerse cargo de personas de cualquier país, rechazados por Estados Unidos.

“Ninguno de los acuerdos firmados entre Estados Unidos y El Salvador, llevaba el componente de combate a la corrupción o algún tipo de soporte subsidiario para cualquier tipo de tarea migratoria. Tampoco había enfoque de derechos humanos en esos acuerdos”, explica el abogado de Washington DC, Roberto Sarmiento.

Desde que la canciller Alejandra Hill, firmó el acuerdo el 20 de septiembre de 2019, el presidente Bukele sabía que los ojos del gobierno estadounidense no estarían pendientes de la corrupción en El Salvador. La moneda de canje de ese acuerdo fueron los beneficiarios del TPS; pues, el gobierno salvadoreño aceptó sin reparos la cancelación del beneficio migratorio que tienen más de 200 mil connacionales.

“El presidente Trump nunca se pronunció, porque para él nunca fue un problema la corrupción y ese ha sido el problema. A medida que Bukele ha ido por un camino autoritario, tomando más y más poder para sí mismo, eso no era un tema que le interesara a Trump, al contrario, él era imitación de un proceso que venía siguiendo Trump”, señaló la excongresista.

Acuerdo “xenofóbico”

El documento del acuerdo aclara que Estados Unidos podría enviar a El Salvador a cualquier inmigrante rechazado por las autoridades de ese país. El gobierno salvadoreño no podía objetar sobre ninguna persona enviada desde el territorio estadounidense y, además, tenía que garantizar la seguridad de esa persona y su estabilidad en el territorio salvadoreño.

Dos meses después de haber firmado, el presidente Bukele intentó retractarse y dijo que El Salvador no estaba preparado para cumplir el acuerdo. “No tenemos capacidad para asilo”, dijo el presidente en una entrevista concedida a la cadena CBS. Esa no ha sido la primera vez que el mandatario no honra compromisos adquiridos.

Sin embargo, el documento establecía, aunque no específicamente, que ninguna de las partes podía cancelar el convenio, sin que se establecieran mecanismo para solventar los inconvenientes y sin que Estados Unidos apoyara económica y técnicamente la implementación del acuerdo. El único y mayor interés de la Administración Trump, era que el problema de la migración se quedara en El Salvador.

"El acuerdo en si trataba más que todo sobre el sistema de seguridad de Estados Unidos, se enfocaba en Homeland Security, quería evitar las cifras y estadísticas de entradas y todo el ingreso de personas indocumentadas y quitarle trabajo a México”, dice el abogado Sarmiento. 

Centroamérica sería el primer muro de Trump. Guatemala, sería el primer gran filtro que tendría que impedir el paso de inmigrantes indocumentados a México. Mientras que El Salvador y Honduras, iban a ser como los campos de concentración para mantener lejos de Estados Unidos a los que intentaran llegar a su frontera.

“Ese era el enfoque xenofóbico. El acuerdo trataba de mitigar la migración indocumentada y de quitarle trabajo a México, el filtro en sí era Guatemala y trataba de decirle a El Salvador y Honduras, que tendrían ayuda para mitigar la migración, pero a Guatemala se le estaba dando la carta para cerrar la frontera porque sería el primer muro”, explica el abogado.

Si bien, los tres acuerdos tenían como naturaleza evitar el tráfico de personas y la migración irregular, especialmente de centroamericanos, este no contenía soluciones o propuesta para atacar la migración desde sus raíces, contrario al enfoque que había implementado en los ocho años previos a la era Trump, la Administración Obama. 

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