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Coronavirus en El Salvador: economía caerá 3.5% en 2020, según Fusades

Fundación señala que el impacto económico de la pandemia de COVID-19 será mayor al ocurrido en 2009. La demanda de energía ha caído 71.5 % en un mes y la presión fiscal es más fuerte.

Fusades recomendó reorientar recursos ya aprobados y buscar rápidamente apoyos en entes multilaterales porque el crédito afuera será cada vez más caro.

Nadie pudo prever que el optimismo de 2020 no duraría ni el primer trimestre. Lo que inició en Wuhan, capital de la provincia china de Hubei, hace tres meses, ha contagiado ya al mundo entero, sumando cada día más muertos.

Y a la par de esa emergencia humanitaria y la necesidad de "aplanar" la curva de contagios del COVID-19, los gobiernos han tenido que tomar medidas urgentes para no dejar morir también la economía, porque entre mayor sea la caída, más tardada será la recuperación, y El Salvador no se ha librado de esa tendencia.

La Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) realizó un análisis del escenario actual, poniendo como lente la crisis de 2009, y sus resultados indican que el PIB real caería este año 3.5 % (4 % el nominal), debido al frenazo en la producción por las medidas de cuarentena, lo que implicaría una caída en la demanda local, a lo que se sumaría la baja demanda internacional.

Uno de los primeros impactos que se han sentido es lo que Pedro Argumedo, analista del Departamento de Estudios Económicos de Fusades, llama el "semiapagón" de la economía, un desplome interanual de 71.5 % en la demanda de energía en marzo. "Ha caído el consumo en el sector servicios, en la actividad productiva y en hogares en el país", dice.

Las proyecciones para la economía estadounidese indican que la caída en el segundo trimestre será de casi un 14 % y se perderán unos 8 millones de empleos. Esto incidirá directamente en las remesas y en la demanda de la industria.

Los analistas creen que la caída será "temporal", pero la recuperación será tardada.

La recuperación

En 2009, el período más afectado por la crisis mundial, el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) del país se contrajo 7.5 %. Para que los datos volvieran al "cuadrante positivo" se necesitaron 21 meses.

En empleo formal, la caída, en agosto de ese mismo año, fue de 4.9 %; y para que volviera al mismo ritmo se necesitaron 26 meses en el sector gubernamental y 36 meses en el privado. 

Las remesas también registraron un revés en la última crisis, cuando el envío mensual promedio cayó cerca de 9.5 %. Según el análisis de Fusades, para que estos volvieran a los datos previos se necesitó cerca de tres años y nueve meses.

Por eso Argumedo señala que es necesario hacer buenas políticas públicas para que la recuperación no tarde tres años.

Asimismo indica: "A diferencia de 2009, esta vez se deben de tomar medidas más rigurosas y cuidar la cadena de valor; dependemos mucho de la importación".

Solo en alimentos, para el caso, el país importó, en 2019, $1,475 millones.

Fusades señala en sus demandas que urge volver a una "normalidad progresiva", sobre todo en el sector productivo. 

"Hay que buscar los protocolos para que las personas puedan volver a trabajar y que se reduzca el contagio. Veamos los nuevos protocolos de otros países, como Taiwán, Corea y China", indica.

Los primeros sectores en haber sido afectados en esta pandemia fueron los de hostelería, turismo, transporte y maquila, pero la incertidumbre continúa.

"Tenemos que buscar la manera de salir adelante juntos... un estudio de JP Morgan indica que la mitad de las empresas quiebran si tienen 27 días sin trabajar y una empresa no se crea de la noche a la mañana", sentencia por su parte Álvaro Trigueros, director del Departamento de Estudios Económicos de la Fundación.

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