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Covid-19 profundizó la desigualdad en El Salvador

La población rural, la niñez y la adolescencia son los sectores más afectados por la pandemia, revela un informe de FUSADES.

Una persona  es enterrada con protocolo covid-19 en el cementerio la Bermeja, en San Salvador.

Una persona es enterrada con protocolo covid-19 en el cementerio la Bermeja, en San Salvador.

La falta de acceso a servicios básicos, a educación y al desarrollo de capacidades se profundizó con la pandemia de covid-19 entre los sectores más vulnerables de la población, advirtió ayer la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES).

El Departamento de Estudios Sociales (DES) de FUSADES presentó ayer su Informe de Coyuntura Social 2020-2021, donde evidencia que la población rural, la niñez y la adolescencia son quienes mayor impacto han enfrentado con la pandemia.

"La crisis de covid-19 ha provocado incrementos en la pobreza, en las brechas sociales y ha afectado a los grupos más vulnerables", dijo Helga Cuéllar, directora del DES.

Las Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) de 2019 y 2020 confirman que la población rural enfrenta mayores desafíos para acceder a bienes y a servicios básicos, indicó FUSADES.

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Para el caso, el 39.33 % de los hogares del área urbana tienen acceso a internet, mientras que en el área rural disminuye a 7.60 %. Además, en el área urbana el 97 % de los hogares disponen de agua por cañerías, pero el acceso disminuye a 77 % en la zona rural. Otro indicador que refleja esta desigualdad es la cobertura de seguro de salud. Mientras en la zona urbana el 31.91 % tiene esta protección, en el área rural solo llega al 13.32 % de las familias.

La niñez y adolescencia también sufrieron un retroceso en el acceso y calidad educativa debido a la pandemia. Alejandro Flores, de FUSADES, explicó que la continuidad educativa es la clave para el acceso a oportunidades de desarrollo, ya que hay una relación directa entre el nivel educativo de una persona y la probabilidad de tener un empleo formal que le genere ingresos más altos.

Sin embargo, uno de los obstáculos que identificaron es la deserción escolar, algo que las políticas públicas aún no logran controlar. De acuerdo con los datos del Ministerio de Educación, en 2019 la mayor tasa de deserción se vio en educación media con 7.1 %, seguida de educación básica con 4 %.

"Las más altas (tasas de deserción) se observan en noveno grado, que es el momento en el que se realiza una transición desde la educación básica a la media", explicó Flores.

Sin embargo, no hay un panorama claro de qué ocurrió con la deserción durante 2020, porque hasta junio de este año, cuando FUSADES finalizó el informe, el MINED seguía sin actualizar estos datos.

La violencia, pobreza y desigualdad social influyen en la deserción escolar, indicó el informe. Pero, en el marco de la emergencia por el covid-19, el acceso limitado a electricidad, internet y recursos tecnológicos también obstaculizó la educación a distancia. La pérdida de fuentes de ingreso también obligaron a algunas personas a abandonar sus estudios, advirtió FUSADES.

Ante el panorama, la fundación recomendó al Estado garantizar una recuperación que solvente las diferencias de desarrollo de los sectores más vulnerables del país y aspirar a la inclusión social.

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