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Cultura de corrupción en Brasil prospera a pesar de los escándalos

Cultura de corrupción en Brasil prospera a pesar de los escándalos

Cultura de corrupción en Brasil prospera a pesar de los escándalos

Las investigaciones y los encarcelamientos han erosionado la confianza en los políticos y han impulsado a Jair Bolsonaro.

João Rodrigues solía pasar sus noches en la cárcel y sus días trabajando como legislador en el congreso federal de Brasil, considerando las decisiones más importantes del país más grande de América Latina a pesar de ser un preso.

Declarado culpable de violar la ley de contratación pública, fue sentenciado a más de cinco años de cárcel "semiabierta" en la sombría prisión de Papuda en Brasilia, que le permite trabajar fuera de la cárcel y regresar a su celda todas las noches.

El congresista del partido socialdemócrata de centroderecha está temporalmente libre en espera de una apelación. Él no es el único que está en esa situación. Mientras Brasil se prepara para las elecciones de este domingo, en las que el país elegirá no sólo un nuevo presidente, sino también miembros para su poderoso congreso y los gobernadores estatales, la clase política ha sido golpeada por un número récord de casos criminales.

Una investigación de soborno político centrada en la ex petrolera estatal Petrobras, conocida como Lava Jato, se ha centrado en cientos de políticos. Alrededor de 60 por ciento de los 81 senadores de Brasil y un tercio de los 513 miembros de su cámara baja han sido acusados de un delito, según el sitio web Congresso em Foco.

El expresidente izquierdista del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, está cumpliendo más de 12 años de cárcel por corrupción. Otros encarcelamientos de alto perfil incluyen al ex presidente de la cámara baja del Congreso, Eduardo Cunha.

Los analistas dicen que el torrente de investigaciones de corrupción y encarcelamientos ha destruido la confianza pública en los políticos y ha promovido el auge del principal candidato de extrema derecha en las elecciones, el ex capitán del ejército Jair Bolsonaro.

"Lava Jato ha transformado al país", dijo Michael Mohallem, de FGV Direito Rio, una escuela de derecho.

Según los analistas, las costosas elecciones de Brasil agravan la corrupción política. Los candidatos para el congreso, por ejemplo, deben competir por votos en vastos territorios estatales. Los candidatos con más conexiones y que pueden recaudar dinero para sus partidos son los más reconocidos y exitosos, dijo el Sr. Mohallem.

Lava Jato ha generado esperanzas públicas de renovación en la política, especialmente en el Congreso. Todos los escaños de la cámara baja están en juego y dos tercios de los del Senado.

Aquellos que esperan una renovación probablemente quedarán decepcionados. Las reformas políticas, como prohibir el financiamiento corporativo de campañas en 2015 y reemplazarlo con fondos públicos, favorecen a los partidos en el poder.

Los partidos reciben fondos públicos en proporción a su presencia en el congreso, lo cual beneficia a los grupos establecidos. Los períodos de campaña más cortos, diseñados para ahorrar dinero, también favorecen a los políticos establecidos, cuyos nombres son más reconocidos por el público.

"Las condiciones en la legislatura se cambiaron exactamente para favorecer a quienes se postulan para la reelección", dijo Antônio Augusto de Queiroz, de DIAP, un grupo que supervisa el Congreso.

A pesar de sus problemas de corrupción, el partido más importante después de la elección probablemente será el PT, aunque con sólo unos 60 escaños, o 12 por ciento de la cámara baja, dijo Carlos Ranulfo, un politólogo de la Universidad Federal de Minas Gerais.

Muchas de las nuevas caras en el congreso provienen de dinastías políticas y no representan un cambio fundamental. Por ejemplo, Danielle Cunha, la hija del Sr. Cunha, el deshonesto expresidente de la cámara, se está postulando para un escaño en la cámara baja.

"No habrá demasiadas novedades. Continuaremos con muchos de los mismos partidos en el Congreso", dijo el Sr. Ranulfo.

Sin embargo, la elección de 27 gobernadores estatales poderosos podría producir algunas sorpresas. Un candidato antisistema está liderando las encuestas en el estado de Paraná, donde está basada la investigación de Lava Jato. El principal contendiente, Carlos Roberto Massa Júnior, conocido como Ratinho Junior, o Ratón Junior, es el hijo de Ratinho, un presentador de un programa televisivo sensacionalista, quien se está postulando con una plataforma pro-negocios.

"No existe una mejor política social mejor que la generación de empleos", dijo el Sr. Massa, refiriéndose al sistema político.

La presencia televisiva de su padre ha aumentado su visibilidad. Pero su ascenso también puede atribuirse a las acusaciones de corrupción contra el ex gobernador del estado, Carlos Alberto Richa, quien fue detenido brevemente el mes pasado.

La caída del Sr. Richa, quien había sido un influyente agente de poder, demuestra que actualmente es más difícil escaparse de las consecuencias negativas de la corrupción en Brasil, donde anteriormente la impunidad era la regla.

El Sr. Rodrigues puede dar fe de ello. Afirma ser inocente y se está postulando para la reelección, pero podría tener que regresar a la cárcel en cualquier momento. "Pasar por esto cuando no tienes ninguna deuda con la justicia, es prácticamente como morir", dijo.

Copyright The Financial Times Limited 2018

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