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Cultura sana en una organización sana

Cultura sana en una organización sana

Cultura sana en una organización sana

La empatía y los objetivos comunes en una organización mantienen en buena sintonía a los trabajadores, mientras que la falta de lineamientos claros afecta al clima organizacional.

Suena el despertador al amanecer. Ese es el momento en el que muchas personas comienzan a readecuarse al ambiente, efectúan sus rituales, agradecen por un nuevo día... y luego piensan con mucho ánimo en el trabajo.

Bueno, esto último no siempre sucede así. En otras ocasiones, la desilusión y el estrés ya están presentes antes de salir de la cama.

El trabajo forma parte integral de la vida personal. Por eso mismo, un ambiente agradable, tanto dentro como fuera de la empresa o institución, genera motivación.

Trabajar en un ambiente agradable, con una silla cómoda, en espacios confortables y bien iluminados, con herramientas adecuadas son factores que mantienen una motivación en las personas.

Lo mismo sucede con las relaciones internas. Un diálogo franco y respetuoso entre colaboradores y un líder empático con las situaciones laborales producen un impacto positivo en los pensamientos y actitudes de los trabajadores. Esto genera un círculo virtuoso que se contagia.

El clima organizacional se refiere a las condiciones laborales y las relaciones internas. Son los esfuerzos que la institución hace para garantizar la buena convivencia, siempre encaminada hacia los logros corporativos.

“Sin embargo, la cultura organizacional es un factor más profundo que el clima. Esta es conjunto de normas, valores y formas de pensar que caracterizan el comportamiento del personal en todos los niveles de una institución y constituye, además, gran parte de su identidad. La diferencia entre ambos términos es notoria”, explica The TOP Companies, firma asesora en la materia.

Muchas empresas se preocupan por el clima laboral, que es importante, pero pierden de vista que lo fundamental radica en la cultura organizacional. El clima laboral es resultado de la cultura, es un momento en la empresa, un instante que obedece a factores cambiantes internos y externos; fluctúa rápidamente. La cultura es más estable que el clima y su evolución es lenta, porque afecta la forma de trabajar de los colaboradores y, en definitiva, su vida.

Fortalecer la cultura necesariamente transforma el clima. Al empatar con los valores de la empresa los colaboradores se sienten parte de ella, crecen como profesionales y mantienen una conducta activa hacia los objetivos de la compañía, porque quieren y no porque deben, coadyuvando al desarrollo de toda la institución.

El clima se ve afectado por los estados de ánimo de los colaboradores, producto de las condiciones laborales y las relaciones internas, como ya habíamos mencionado.

Tal es así que cuando se ataca el clima el cambio puede ser inmediato pero no necesariamente duradero. Por ejemplo, renovar el mobiliario de la empresa quizás mejore momentáneamente la percepción de satisfacción de la gente. Pero con el paso de los días ese efecto positivo suele disminuir: deja de ser novedoso y, probablemente, quede una parte del problema sin resolver.

En el caso de la cultura, los valores deben estar reflejados en las conductas de todos los individuos. Si en una empresa el trabajo en equipo constituye uno de los pilares de su cultura organizacional, esto debe comunicarse claramente y palparse en los actos de los líderes para que todos los colaboradores entiendan no solo el “aquí se trabaja así”, sino también el por qué la institución fomenta ese valor.

“Todo esfuerzo bien encaminado para el mejoramiento de las condiciones laborales tendrá un impacto positivo, pero si buscamos que sea perdurable es importante fortalecer la cultura organizacional, porque es la clave para lograr cambios profundos, contundentes y sostenibles a lo largo del tiempo”, sostiene The TOP Companies.

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