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Déficit fiscal y narcotráfico: desafíos del nuevo presidente de Costa Rica

Déficit fiscal y narcotráfico: desafíos del nuevo presidente de Costa Rica

Déficit fiscal y narcotráfico: desafíos del nuevo presidente de Costa Rica

Enfrentar un angustiante déficit fiscal, uno de los más elevados de América Latina, y el flagelo del narcotráfico en una sórdida guerra por el control del mercado interno, serán los dos retos inmediatos del nuevo presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, quien asume hoy. Alvarado, quien a sus 38 años será el mandatario más joven de América Latina, tendrá como primera gran tarea atraer recursos a las arcas del Estado, golpeadas desde hace más de una década por un desfase financiero que en 2017 superó el 6,2 por ciento del Producto Interno Bruto, y podría llegar hasta un 8 por ciento en 2018 y 2019.  Para atraer más dinero, el nuevo mandatario deberá dar seguimiento a un proyecto de reforma fiscal que dejó en el Parlamento el mandatario saliente, Luis Guillermo Solís, y que no logró aprobar la Asamblea Legislativa antes de cerrar funciones el 1 de mayo. El proyecto impositivo pretende convertir el impuesto de ventas de 13 por ciento, en uno al valor agregado por el mismo monto, pero ampliando los rubros gravables, como servicios médicos, educación privada y productos de la canasta básica. Además, la reforma intenta incluso obligar a las Asociaciones Solidartistas (una figura legal que trata de conciliar intereses entre patrones y trabajadores) y a las cooperativas a cancelar el impuesto sobre la renta, del cual están excluidas en la actualidad. Asimismo, limita pluses y beneficios salariales a los empleados del sector público, como reconocimientos por dedicación exclusiva y antigüedad en la prestación de servicios. La reforma tributaria generó descontento en las organizaciones sindicales, que ya paralizaron el país el 25 de abril y amenazaron con medidas de presión similar en las próximas semanas, en protesta contra lo que llaman "paquetazo fiscal". "Vendrán muchas cosas más, enfrentaremos (la reforma) en las calles", dijo Albino Vargas, secretario general de la Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP), una de las organizaciones gremiales en lucha contra la iniciativa oficial.  Alvarado, quien ganó la presidencia el 1 de abril en la segunda ronda electoral con más de 60 por ciento de los votos a la cabeza del oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC),áha llamado a la mesura a los sindicatos, sin lograr aplicarlos hasta ahora. Pero otro gran reto para el mandatario entrante será la lucha contra el narcotráfico. El pequeño país centroamericano, de 4,9 millones de habitantes y 51.100 kilómetros cuadrados, ha sido penetrado por el narcotráfico internacional hace varios años. La presencia de cárteles mexicanos y colombianos desata una sórdida pero sangrienta guerra entre bandas locales, que se disputan el mercado interno. Sólo el año pasado, los aparatos antidrogas se incautaron más de 30 toneladas de cocaína.  Según el Organismo de Investigación Judicial, al menos el 40 por ciento de los asesinatos que ocurren en el país, más de 660 el año pasado, está ligado a venganza por el tráfico de estupefacientes. El nuevo presidente promete que convertirá Costa Rica, un país cuyo PBI per cápita apenas supera los 11.000 dólares, con una pobreza cercana al 20 por ciento y un desempleo de aproximadamente 10 por ciento, en una nación desarrollada al final de su mandato de cuatro años.

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