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El Salvador cae en innovación y estabilidad macro, según Foro Económico Mundial

Retrocede cinco puestos en Reporte Global de Competitividad del Foro Económico Mundial.

Desde 2003, El Salvador ha mantenido una constante caída en su posición dentro del Reporte Global de Competitividad, elaborado por el Foro Económico Mundial, y en el más reciente correspondiente a 2018-2019 no ha sido la excepción.

El país cayó cinco puestos en el comparativo y se ubicó en el 103 de 141 economías (cuando hace 16 años ocupaba el 48) con respecto a los principales pilares que basan su posicionamiento para la generación de desarrollo y la atracción de inversiones.

Dentro de las áreas donde El Salvador presenta mayor distancia contra el mejor del mundo se encuentran la Institucionalidad (que contemplan el problema de crimen organizado, tasas de homicidios, poca credibilidad en las fuerzas policiales), Adopción de las Tecnologías de la Información y Comunicación y La Capacidad de Innovar (colaboración entre actores para impulsar la innovación, desarrollo de "cluster" y publicaciones científicas).

Además, el último informe muestra que el pilar de Estabilidad Macroeconómica cayó 43 posiciones (de 69 a 112) por el alto nivel de endeudamiento que tiene El Salvador.

Cabe señalar que no todo es negativo en el caso salvadoreño. Hay mejoras en los pilares de Mercado de productos (que abarca la apertura del mercado, las tarifas comerciales, competitividad en servicios, entre otros) y el Sistema Financiero (créditos productivos, regulación bancaria y disponibilidad de capital de inversión).

El resto de países de Centroamérica también experimentaron caídas: Panamá bajó 2 posiciones, hasta el lugar 66; Guatemala descendió 2, colocándose en el puesto 98; Nicaragua decreció 5 lugares, hasta el 109.

Por su parte, Honduras mantuvo la posición 101 y Costa Rica perdió 7 posiciones, al pasar de la 55 a la 62.

Nuevo termómetro

Como una innovación, la metodología del Reporte Global de Competitividad está ahora enfocada en la cuarta revolución industrial y trata de medir la preparación de los países para aprovechar los beneficios y enfrentar los retos de esta revolución.

La cuarta revolución industrial creará nuevas relaciones entre los seres humanos y la tecnología lo que incide en la forma en que se trabaja, vive e interactua.

A juicio de Octavio Martínez, director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible de INCAE (CLACDS/INCAE), lo que se puede concluir de este informe es que la mayoría de países no está suficientemente preparado para sacar provecho de la cuarta revolución industrial y se está en una encrucijada que puede aumentar la brecha de riqueza y calidad de vida en comparación al mundo desarrollado o aumentar la iniquidad en los segmentos de la población marginado.

"La transformación digital y su impacto en los modelos de negocio o para beneficiar a los sectores educación, salud y gestión pública depende que las empresas y ciudadanos tengan acceso a la tecnología y sepan utilizarla", señala Martínez.

Por su parte, Pedro Argumedo, investigador del Departamento de Estudios Económicos de FUSADES, opina que no se ha mantenido una atención fundamental para tener una institucionalidad que permita monitorear los indicadores de competitividad.

Para revertir ese deterioro lo recomendable, apunta, es un concejo de competitividad que incluya a la academia, empresa privada y gobierno central.

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