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El Salvador: jóvenes son capacitados para tener empleo seguro en el sector plástico

Beneficio.   Cerca de 600 jóvenes, de dos generaciones de capacitados, serán absorbidos por el sector de plástico.

Beneficio. Cerca de 600 jóvenes, de dos generaciones de capacitados, serán absorbidos por el sector de plástico.

Alcanzar el 100 % de empleabilidad en un curso de capacitación técnica es una aspiración que no siempre se logra. Eso es lo primero que hace destacar al programa de capacitación de la Fundación para el Desarrollo Integral de los Trabajadores de la Industria del Plástico (Fundeplast): hay total colocación de los jóvenes capacitados.

Para muestra, la primera generación de 240 jóvenes graduados con una carrera técnica con el programa de Fundeplast en 2016, todos fueron absorbidos por más de 27 empresas de la industria del plástico.

Jairo Cortez, presidente de Fundeplast, explica que esta iniciativa del sector plástico nació para mejorar la tecnificación de los colaboradores y llevar a un ritmo más acelerado su curva de crecimiento una vez están en un trabajo.

Fue así que a mediados de 2012, empresarios aglutinados en la Asociación Salvadoreña de la Industria del Plástico (Asiplastic) vieron la necesidad de instalar un centro formativo que preparara a jóvenes para las plazas que el sector estaba demandando.

Un año después, la fundación ya contaba con personería jurídica. Pero fue hasta que el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (Insaforp), que forma parte de la iniciativa como certificador, lanzó una licitación para una institución formadora –en este caso la ganó Fundeplast– que nació formalmente el centro de formación para la industria del plástico.

Es así que en 2015, cuando entran los primeros jóvenes, la mayoría de ellos de escasos recursos y con pocas expectativas de educación, e inicia el programa dirigido a las cuatro carreras técnicas en ese momento: moldeo por inyección, moldeo por soplado, por extrusión de película e impresión flexográfica.

José Nicolás Arteaga, gerente del centro de formación profesional de Insaforp, explica que el diseño del programa y su currículum se hizo específicamente para la industria, así que la formación fue un 80 % en el centro de formación y un 20 % en la empresa. Esto claramente por la naturaleza de la industria del plástico, que requiere de gente que conozca la maquinaria y la sepa utilizar desde el día uno que llegan a trabajar.

En el camino, el programa Puentes para el Empleo, de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), se ha sumado dando un viraje importante y decisivo en la formación de los jóvenes con una inversión que ronda los $3 millones para maquinaria de punta destinada al centro, equipo igual al que usan en las empresas, así como para estipendios para el transporte. Esto último para reducir la deserción.

"Este es un círculo virtuoso: hay un ente responsable, que es el Insaforp; hay un ente formador, que es Fundeplast, y el sector privado, o sea, las empresas ofrecen la contratación. Además, somos el centro de formación más especializado en América Latina en maquinaria de plástico. Eso es gracias al aporte de Puentes para el Empleo, de USAID", relata Cortez.

Actualmente, el centro de formación ubicado en las instalaciones de Insaforp en San Bartolo cuenta con máquinas de última tecnología, pero se prevé que en las próximas semanas lleguen siete máquinas nuevas gracias al aporte financiero de USAID. También Fomilenio II ha brindado aporte para el programa.

En esta segunda generación, el currículo ha pasado por cambios que se apegan más con la demanda del sector, de manera que se fusionaron algunas carreras y se han abierto otras, como gestión de calidad.

Los beneficios

Ricardo Morán, presidente de Asiplastic, detalla que actualmente hay más de 350 muchachos que son una segunda generación del programa de Fundeplast y que al igual que los primeros tendrán un trabajo seguro al graduarse.

La capacitación en sí misma conlleva a más beneficios, además de un empleo. Los jóvenes que tienen por requisito ser bachilleres reciben en una primera etapa una nivelación en sus habilidades blandas, así como en otras áreas básicas.

Pero también les da una oportunidad de continuar sus estudios en una carrera técnica, que es gratis. Una vez insertados en la vida laboral, su expectativa dentro de las empresas es mejor que la de aquellos que llegan de manera empírica.

Este beneficio es tanto para el joven como para la empresa. En tanto, la curva de aprendizaje de un empleado empírico para llamarse "técnico" no demora menos de cinco años, mientras que los graduados del programa de Fundeplast invierten cerca de 9 a 14 meses en la carrera y llegan con un certificado técnico. Esto se traduce en más posibilidades de crecer a un ritmo más acelerado dentro de la empresa, y para el empleador representa una producción continua y eficiente.

"Otro tema importante es que gracias a esto hemos logrado abrir una puerta para las mujeres al sector plástico, que tradicionalmente ha sido solo de hombres. Pero, sobre todo, este programa es una opción para todos los jóvenes, para que en lugar de irse en una caravana a Estados Unidos tengan esperanza aquí", señaló Morán.

Rodrigo Tona, CEO de Termoencogibles, una de las empresas que está abriendo espacio para los nuevos técnicos del programa de Fundeplast, celebra la iniciativa, sobre todo ahora que la industria está dando un giro apostándole al cuidado del medio ambiente y otras actividades como el reciclaje.

"Este es el único modelo de educación posbachillerato en Centroamérica que garantiza 100 % de empleabilidad en todas sus carreras", indicó Tona.

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