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El Salvador: jóvenes son quienes más sufren de desempleo, según FES

Estudio.  La FES presentó el tercer estudio de la serie de investigaciones Cuadernos FES llamado

Estudio. La FES presentó el tercer estudio de la serie de investigaciones Cuadernos FES llamado "¿Y si termino la escuela? Un análisis de la inserción laboral de la juventud salvadoreña".

La Fundación para la Educación Superior (FES) presentó el tercer estudio de la serie de investigaciones Cuadernos FES llamado "¿Y si termino la escuela? Un análisis de la inserción laboral de la juventud salvadoreña", el cual indicó, entre varios datos, que los jóvenes de entre 15 y 29 años de edad son los que más sufren el problema de desempleo en El Salvador.

Dentro del estudio, que fue apoyado por Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN) y la Fundación Gloria de Kriete, se encuentra que, con base en datos de la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC), la tasa de desempleo juvenil es mayor que la tasa promedio de todo el país.

"Si vemos la tasa de desempleo entre 15 y 29 años de edad es de 11.8 %: casi el doble que la tasa de desempleo nacional que es 7 %. Entonces, tenemos una importante diferencia; es decir, los jóvenes padecen más el desempleo que el total de la población", explicó la coordinadora de la FES y autora del estudio, Carolina Rovira.

Otro de los elementos investigados fue la tasa nacional de trabajo decente, que según Rovira, es el empleo que tiene seguro social y un salario según establece la ley. Los datos arrojaron que la tasa promedio nacional de trabajo decente asciende al 20.4 %, mientras que la de los jóvenes es del 17.1 %.

"En un contexto de mercados laborales precarios para la mayoría de personas, como en el caso salvadoreño, los jóvenes se llevan la peor parte. En especial quienes habitan en el área rural, de los cuales solo el 9.7 % tiene un trabajo que cumple con los requisitos de ley y de dignidad mínimos", se lee en el estudio de la FES. 

Por su parte, el rector de la ESEN y presidente de la FES, Ricardo Poma, dijo que con este tipo de investigaciones lo que buscan es analizar de manera objetiva y sistemática los principales desafíos que enfrenta el sistema educativo salvadoreño, y participar activamente en la política educativa del país. "Estamos convencidos de que la apuesta por la educación debe ser siempre nuestra más alta prioridad", agregó Poma.

"Los jóvenes se enfrentan a las desventajas del mercado laboral. Como país tenemos la oportunidad de aprovechar el potencial de los jóvenes. Esto significa prepararlos para un mundo cambiante y competitivo, donde se requieren conocimientos técnicos y tecnológicos, así como habilidades psicosociales, emocionales y de comunicación para su crecimiento", expresó el rector de la ESEN.

Salarios promedios en el país

Otro apartado importante del estudio de la FES es el que respecta a los salarios promedio de los diferentes grupos en El Salvador, de acuerdo con el nivel educativo alcanzado. En el documento se refleja que en el mercado laboral los jóvenes, en su mayoría, trabajan por salarios menores que el mínimo y que llegar a la universidad no implica superar la "precariedad".

En el informe se desglosa que las personas que han estudiado hasta noveno grado tienen un salario promedio de $198 mensuales; los bachilleres ganan $244; las personas con educación técnica, estudios superiores o con profesorado obtienen $287; y los graduados de la universidad cobran $408 al mes.

"Los salarios promedio de los jóvenes, sin importar su género o su lugar de residencia, son menores que el mínimo de ley para los que tienen educación básica, bachillerato e incluso educación técnica y superior. Es decir, en el país terminar la educación escolar no garantiza que se logrará ganar el mínimo de ley. Pero una evidencia aún mayor de la precariedad que enfrentan las juventudes salvadoreñas son los salarios promedio de aquellos que tienen educación universitaria, que apenas superan el salario mínimo", explicó Rovira en su estudio.

La FES y ESEN concluyen que en el país es necesario que las empresas hagan conciencia de las falencias del sistema educativo y que deben asumir, desde una perspectiva de responsabilidad social empresarial (RSE), la labor de cerrar brechas en los jóvenes. "De lo contrario, estaríamos discriminando a los más vulnerables por algo que no es su responsabilidad", se lee en el estudio.

Rovira sostiene que para esto es importante la acreditación de calidad del sistema de educación técnico y superior debe fortalecerse para enviar "señales claras" al mercado laboral acerca de los conocimientos que tiene un graduado universitario o técnico.

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