Actualidad

“Es una ayuda para transformar vidas”

“Es una ayuda para transformar vidas”

“Es una ayuda para transformar vidas”

Ricardo y Fernando Poma trabajan juntos en Fundación Renacer para cambiar la vida y ayudar a cumplir los sueños de muchos jóvenes en el país.

En El Salvador hay centros bajo el sistema de acogida que albergan aproximadamente unos 7,000 menores, muchos de ellos próximos a ser mayores de edad, por lo que deberán dejar ese lugar seguro para afrontar el mundo, solos. Para muchos puede ser un salto al vacío, pero Ricardo Poma y su hijo Fernando decidieron crear Fundación Renacer para dar la oportunidad a estos jóvenes de valerse por sí mismos. Así, fueron a la búsqueda de aquellos centros de acogida que se comprometieran con evaluar las capacidades de los jóvenes para que fueran parte de la primera generación del programa “Creando Esperanza”, que a la fecha ha logrado impactar en más de 100 jóvenes con diferentes historias de vida, pero con un mismo sueño: convertirse en agentes de cambio para El Salvador.

Ricardo Poma asegura que en el país “tenemos la esencia que es la gente, pero nos hace falta recuperar el brillo”.

¿Qué evaluación hace del trabajo realizado a la fecha?

Ricardo Poma (R. P.): Hasta ahora ha sido una buena experiencia. Fundación Renacer fue un deseo mío por hacer algo más, aparte de todo lo que ya hacía la familia, que desde hace más de 35 años viene trabajando en el área social con Fundación Poma, FUSAL, ESEN, Teatro Luis Poma, tenemos un fondo de becas. Pero yo tuve el deseo de hacer un esfuerzo personal, quería algo que llegara más cerca del corazón y, sobre todo, trabajar con niños y jóvenes que no han sido afortunados en sus vidas por diferentes circunstancias.

Así se creó Fundación Renacer y el programa “Creando Esperanza” que Fernando ha apoyado mucho. Lo hemos hecho juntos, pero Fernando le ha dedicado mucho tiempo.

Hay un universo aproximado de unos 7,000 niños y niñas en hogares de acogida en el país, y cuando se convierten en adolescentes ya no pueden seguir en los hogares, salen a los 18 años a enfrentarse a la realidad de la calle y muchos no tienen herramientas ni están capacitados para enfrentarse a la vida solos y eso ha de dar angustia y terror.

Vimos que ahí había un enorme potencial para ayudarlos a salir adelante, y hemos hecho equipo porque Fernando ha sido el promotor de esto. Visitamos hogares, vimos la parte legal para no enfrentarnos a problemas y esto es una ayuda para transformar vidas y dar oportunidad a jóvenes para que puedan lograr sus sueños.

¿Qué resultados han obtenido?

R. P.: Entramos en un proceso de aprendizaje y en estos años hemos subido rápidamente en la curva, ya vamos por la tercera generación. Aprendimos a tener buenas relaciones con los hogares y directores. No queríamos jóvenes que fueran directo a fracasar, queríamos a jóvenes que tuvieran una alta probabilidad de tener éxito.

Fernando Poma (F. P.): En la primera generación, 17 jóvenes tuvieron resultados excelentes. En la segunda generación fueron 31 y el 100 % ha dado buenos resultados, y en la tercera generación aceptamos 60 cupos y los 60 se van a graduar. Ya están siendo entrenados y se les va a garantizar un empleo, porque la gran diferenciación del programa es que a la fecha, a través de empresas que se han sumado a este esfuerzo, les estamos no solo entrenando para mejorar sus oportunidades de tener un empleo, sino de garantizarles un empleo. Al 100 % se les garantiza un trabajo al graduarse.

Queremos ir creciendo conforme los medios nos permitan y apoyen. De toda la gente que se ha empleado no hemos tenido problema con ninguno. Si se evalúa cualquier universidad, no se gradúa el 100 % y nosotros estamos graduando al 100 %, y con los programas de seguimiento que les hemos dado hemos visto que están bastante bien.

(R. P.): Aunque quiero aclarar que no todos los aspirantes pueden entrar al programa. Nos gustaría que todos puedan superarse, pero hay casos que se nos escapan de las manos. Nos gustaría apoyar a todos, pero es imposible, entonces hemos comprendido que tenemos que apoyar a los que tienen altas probabilidades de salir adelante.

¿Se cumplió el cometido trazado con estas tres generaciones?

R. P.: En este momento me siento satisfecho con lo que hemos logrado y me alegra que hay otras empresas que ven la bondad de este programa y quieren formar parte, y para la tercera (generación) se están sumando más empresas.

F. P.: En la primera generación fue solo el Hotel Real Intercontinental la base para aprender de esta iniciativa. Entre las empresas que tenemos ahora están: Hotel Real Intercontinental San Salvador, Quality Hotel Aeropuerto, Grupo Roble, Excel Automotriz, AutoFácil, AFP Confía, Banco Atlántida, radio Corporación FM y Unicomer. Todas ellas entrenan a los jóvenes por medio de un manual que nosotros hemos creado. Además de estas nueve empresas para la cuarta generación se han sumado últimamente Banco Agrícola, Scotiabank, Publimóvil, Intradesa, Tigo y La Prensa Gráfica. Y hay otras empresas más que contratan a los jóvenes graduados.

¿Qué capacitación reciben los jóvenes?

F. P.: Reciben diferentes entrenamientos: el entrenamiento técnico de la empresa y luego en finanzas, valores, inglés, computación, empleabilidad y el soporte psicológico. En el Hotel Intercontinental tenemos dos psicólogas, cursos de valores, cursos de liderazgo, autoestima, comunicación asertiva, resolución de conflictos, plan de vida, un módulo de empleabilidad con Joven 360, y Microsoft se ha sumado para apoyarnos con licencias de Office para que aprendan PowerPoint, Word y Excel, y Banco Atlántida ha donado las computadoras.

Además, vamos a crear un centro de capacitación en el hotel. Todo esto es una educación en paralelo a lo que ellos están aprendiendo en su escuela o en la universidad.

¿Se ha cumplido el reto que se propuso?

R. P.: Sí se ha cumplido solo con este programa, porque si uno en su vida puede transformar cien vidas, es un logro grande.

¿En qué áreas se desarrollan los jóvenes?

F. P.: Tenemos asistentes de recursos humanos, ejecutivos de ventas, personal en recepción, asistentes de cocina, mecánica automotriz, contabilidad, mantenimientos, cajeros, técnico radial, locución radial, y otros más. Además, hay jóvenes en otras empresas que ya se han logrado cambiar de empleo, les hemos dado seguimiento y apoyo en sus cambios de trabajo. También les damos otro tipo de apoyos, por ejemplo, le ayudamos a un joven que nunca ha tenido un apartamento, con temas de contratos y partes legales, temas desconocidos para muchos.

¿Este programa no solo impacta en los jóvenes sino también a nivel de país?

R. P.: Puede tener (impacto) en el tema de la prevención de la violencia en el país, no estamos hablando ya de jóvenes de acogida, sino en los jóvenes que están metidos en violencia o metidos en las maras. Talvez este puede ser un ejemplo de algo que se pueda hacer, y aunque es una idea atrevida, nos puede dar elementos de juicios y forma de ver las cosas, eventualmente, a esos cientos de jóvenes para encontrar una forma de hacer algo por ellos. También puede ayudar a disminuir la migración, porque ellos encontrarán un futuro en su país. Esto puede influir en políticas publicas, un nuevo gobierno lo podría hacer porque de aquí se sacan experiencias positivas.

¿Esta iniciativa también puede reforzar los programas de RSE de las empresas para que se sumen?

R. P.: A mí me ha sorprendido positivamente el apoyo que están dando las empresas, no me imaginaba que se sumaran tantas. Hay muchas que quieren hacer algo y no saben cómo, nosotros les estamos dando el cómo, ellas quieren apoyar socialmente y muchas no saben cómo y no tienen el canal y aquí nosotros con el programa Creando Esperanza les damos el canal para que hagan algo positivo. Es un proceso de ganar-ganar, porque ellas encuentran a alguien que sea responsable y que les ayuda también.

¿Cuánto invierten en la preparación de cada joven?

F. P.: Por cada joven se invierte cerca de $1,500 anuales.

¿Cómo pueden hacer las empresas para sumarse a la iniciativa?

F. P.: Que nos contacten y hacemos un análisis de empresas, vemos qué planes tienen, qué tipo de entrenamiento puedan dar. Hay un manual de entrenamiento, en un tiempo de dos meses reciben la respuesta, pero hay que enfatizar en los dos diferenciadores del programa: uno es garantizar el empleo y otro es que es un programa que no tiene cuello de botella. El potencial de crecer es grande, lo que necesitamos es que las empresas se sumen a un programa que ya funcione y transformen vidas.

¿Hay algún caso que les haya impactado? ¿O qué les dicen los jóvenes cuándo terminan el año que dura el proceso?

R. P.: Hemos sentido un alto grado de gratitud y cartas muy especiales de personas que no se imaginaron en cambiar sus vidas y que sus sueños se convertirían en realidad. No lo hacemos para que nos den las gracias, pero vivir con agradecimiento es sinónimo de humildad.

Yo siempre he dicho que el efecto demostración es importante y todo lo bueno que alguien más lo quiera replicar es bueno, pero aquí las empresas no lo necesitan replicar, sino que solo sumarse.

¿Alistan ya una cuarta generación?

R. P.: Ya pensamos en la cuarta generación que, “grosso modo”, pensamos pueden ser 90 o 100 jóvenes. Estamos entrevistando a 150 muchachos.

¿Creando Esperanza es el programa insignia de la Fundación Renacer?

R. P.: Es el programa que más impacto tiene en la Fundación Renacer. Son dos programas, pero el impacto de este es por el tema de transformación de vida, el tema de las empresas es importante y ahora que se suman las demás es como bola de nieve. Aquí no pedimos fondos gubernamentales, sino que hacemos algo con eficiencia y corazón, porque estas cosas no se pueden hacer sin corazón.

¿Cuáles son los otros programas?

R. P.: Tenemos otro programa que se llama Sembrando Valores, que es para capacitar y entrenar a todos los maestros de escuelas públicas, que son 47,000 docentes, y 1.5 millones de alumnos en las escuelas públicas de todo el país. Tenemos una organización para lograrlo.

F. P.: Sembrando Valores tiene un impacto que es lo masivo, porque hemos logrado 2,000 voluntarios, personas que quieren aportar al programa y ellos reciben capacitación nuestra y después se apoderan de una escuela para darle continuidad, y una de las metas es entrenar en valores a todos los maestros del país.

A la fecha hemos llegado a 27,000 docentes, 916,000 estudiantes, 340,000 familias y 2,900 escuelas de las 5,177 que hay en el país.

R. P.: Tenemos también un programa relacionado que lo hacemos con FUSAL, donde también soy presidente. Este es un plan que trabaja con la primera infancia en los primeros 1,000 días, hasta los tres años. En el país no hay educación pública o estimulación temprana para la primera infancia, entonces nosotros lo trabajamos por medio de la estructura de Nutripuntos y Libras de Amor.

Lee también

Comentarios

X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines