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Fundación Renacer ofrece una nueva oportunidad

Fundación Renacer ofrece una nueva oportunidad

Fundación Renacer ofrece una nueva oportunidad

La fundación trabaja para que los jóvenes que habiten en hogares de acogida puedan salir preparados para iniciar su vida laboral con un programa exhaustivo de capacitación.

Jocelyn Abigaíl Flores pasó toda su infancia y adolescencia en centros de acogida, al alcanzar la mayoría de edad se encontró con el dilema de no saber qué le deparaba el futuro. Sin una familia que la apoyara, su futuro era poco prometedor. Ahora a sus 23 años ha encontrado un rumbo, una guía, gracias al programa “Creando Esperanza” de Fundación Renacer.

Según datos oficiales, en El Salvador existen 7,000 niños y jóvenes que habitan en estos centros. Pero que al llegar a los 18 años no tienen otra opción que continuar por sus propios medios; porque en muchos casos ya no se cuenta con recursos para poderlos sostener.

Martha Calderón, directora de Comunidad Óscar Arnulfo Romero (COAR), señala que los niños que llegan a estos hogares son aquellos donde la familia –por diversos factores– no es el medio más adecuado para que ellos se desarrollen; aunque antes de ser acogidos en uno de estos hogares, primero la junta de protección busca medidas administrativas para cambiar esa realidad, después trata de ubicar a los niños con la familia ampliada y como última opción los juzgados los envían a los hogares temporales. Por ley, cada tres meses tienen que revisar las medidas, pero cuando alcanzan la mayoría de edad salen del sistema de protección del Estado, y la gran mayoría no tiene finalizado sus estudios ni tampoco tiene a dónde ir.

Pero cambiar la vida de algunos de estos jóvenes es posible. Ricardo Poma, presidente de Grupo Poma, y su hijo Fernando, presidente de Real Hotels and Resorts, están trabajando en ello.

Ambos decidieron actuar y crearon en 2014 una fundación para darles a estos jóvenes las herramientas necesarias para afrontar la vida adulta. Fue así como nació Renacer y su programa “Creando Esperanza”, como un deseo del corazón de padre e hijo de hacer un cambio y darles a los jóvenes una oportunidad de salir adelante con capacitación continua y un empleo asegurado.

El programa que crearon es completo, ya que busca capacitar a los jóvenes en competencias técnicas y las herramientas necesarias para poder optar por un trabajo y formar su propio futuro.

Este incluye también acompañamiento psicológico y habilidades “blandas” como: inglés, finanzas para la vida, empleabilidad y valores. Además, implica clases y prácticas en los lugares de trabajo como un “trainée”, así los jóvenes van aprendiendo cómo es la vida laboral real al lado de empresas que buscan apoyarlos y que otorgan un tutor que los acompañe en el proceso de aprendizaje.

La primera promoción, a la que pertenece Jocelyn, logró graduar a 17 jóvenes con diferentes historias de vida, pero todos con un mismo sueño de lograr salir adelante.

En una primera instancia fueron las empresas del Grupo Poma, en especial el Hotel Real Intercontinental, las que sirvieron como primera sede para preparar a los jóvenes, logrando colocarlos en las diferentes áreas del negocio.

En esa primera experiencia algunos participantes no lograron avanzar hasta el final del proceso y esto llevó a los creadores del programa a solicitar a los centros de acogidas a ser más exhaustivos en la búsqueda de muchachos con un mayor nivel de compromiso.

“Aprendimos a tener buenas relaciones con los hogares y directores de estos para que nos mandaran a los mejores jóvenes, que tuvieran una alta probabilidad de tener éxito”, explica Fernando Poma.

Por su parte, Ricardo Poma confirma que no todos pueden entrar al programa. “Nos gustaría que todos puedan superarse, pero hay casos que se nos escapan de la mano, nos gustaría apoyar a todos, pero es imposible, entonces hemos comprendido que tenemos que conformarnos con apoyar a los que tienen altas probabilidades de salir adelante”, detalla.

En la segunda generación, se sumaron más empresas y 31 jóvenes lograron superar el año de prácticas y graduarse.

“El 100 % ha dado buenos resultados y a través de la idea hemos entusiasmado a otras empresas a que se sumen a ser capacitadores. La idea es fabulosa, estamos ayudando a transformar vidas, algo que nosotros desde hace años hemos hecho con otras iniciativas, pero aquí es (hacer frente) al terror de la calle y la opción de tener un camino seguro”, dice Ricardo Poma.

Cuando “Creando Esperanza” arrancó se trabajó con cinco hogares y después de seis años, la fundación colabora con 16 que seleccionan a los jóvenes con mayor compromiso de querer aprender y tener éxito en la vida.

Para ello han creado también un manual de procedimientos que es una guía para elección de los participantes en los hogares, para la selección de los centros de acogida, así como también para las empresas, el tipo entrenamiento y de empleo que brindarán.

Padre e hijo están totalmente involucrados en el proceso. Fernando visita los hogares y las empresas y además hacen un plan de seguimiento para los jóvenes.

“Esta experiencia se vuelve emocionalmente correctiva en sí misma, es decir que si nunca han tenido la oportunidad de trabajar o nadie ajeno les ha dado apoyo o les motive, eso es una experiencia nueva que borra un poco de las malas experiencias anteriores”, afirma Elena Franco, psicóloga de Renacer.

Calderón, del COAR, señala que ha sido de gran ayuda para ellos el programa de la fundación porque viene a dar una respuesta a esa búsqueda que tienen como hogar. “Es bien difícil de tratar de integrar a un joven que no tiene familia, a un joven que sus papás han fallecido, que no conoce a ningún familiar que esté cerca. Es bien complejo tratar de integrar... Hoy hay jóvenes que están estudiando, que no tenían ese tipo de apoyos y ahora son universitarios”.

Nuevas promociones

Actualmente ya inició la tercera generación con 60 jóvenes y nueve compañías están apoyando el programa: Banco Atlántida, Hotel Real Intercontinental, Radio Corporación FM, Unicomer, AFP Confía, Excel Automotriz, Hotel Quality, Grupo Roble y Autofácil. Para la cuarta generación se sumarán más compañías, como Grupo LPG.

“Hay muchas empresas que quieren hacer algo y no saben cómo, nosotros les estamos dando el cómo; muchas no tienen el canal y aquí nosotros les damos el canal para que hagan algo positivo, es un ganar-ganar”, dice Ricardo Poma.

Banco Atlántida es una de estas empresas. Carlos Turcios, presidente ejecutivo de la institución, aseguró que el programa lo “tocó bastante fácil por el impacto que hace en los jóvenes”.

Atlántida está creciendo agresivamente en El Salvador y para Turcios esto representa una oportunidad de oro. Están contratando muchas personas y decidieron darles la oportunidad a los jóvenes y trabajar en el año de capacitación y pasantía.

El ejecutivo explica que se hizo un proceso estructurado, con encuestas, les explicaron qué era la banca y decidieron escoger a cinco jóvenes con el compromiso de tenerlos como pasantes durante el año que dura el entrenamiento y luego de la pasantía contratarlos con puestos fijos.

“Nosotros sí estamos comprometidos en brindarles una oportunidad laboral”, recalcó Turcios.

Empresas comprometidas

En noviembre próximo culminará el tiempo de preparación de la tercera generación de “Creando Esperanza”, por lo que Fernando Poma ya trabaja en la búsqueda de más instituciones para sumarse a la iniciativa y ya hay, por lo menos, 15 empresas adicionales interesadas en ser parte.

AFP Confía también trabaja con Fundación Renacer y para su presidenta, Lourdes Arévalo, los motivó el hecho de tener “la oportunidad de ser parte de algo que les cambie la vida a los jóvenes y que les dé las habilidades para que cuando entren a trabajar ya sepan lo que significa una empresa y cómo se maneja”, recalca.

De cara a la cuarta generación, la fundación ya realiza las entrevistas de 150 jóvenes que aspiran a tener un espacio.

La oportunidad para los jóvenes es grande. Bob McDonell, director de Mi Casa Kids, uno de los hogares participantes, cuenta que ellos iniciaron a trabajar en la década de los ochenta, en plena guerra civil, con niños que perdían a sus padres por el conflicto. Ahora atienden niños y adolescentes que viven en círculos de violencia y abuso, por lo que les resulta difícil adaptarse fuera del hogar. De ahí es la importancia de contar con apoyos que les brinden sobre todo seguridad en sí mismos para hacer frente a la vida.

McDonell relata la historia de uno de sus “hijos” que ha logrado estudiar, trabajar y vivir de forma independiente, gracias al programa “Creando Esperanza”. Este joven estuvo desde los cinco años en el hogar. Hoy ya hay seis niños de Mi Casa Kids que han participado en el programa, dos de ellos en la tercera generación.

“Es una llamada de Dios de Fernando y Ricardo. Hay proyectos de hombres, y ellos tienen recursos, pero si no tuvieran a Dios no sería igual. Es 1,000 veces mejor. Desde hace 35 años he escuchado muchos proyectos de gobierno, de cooperación internacional, pero cuando me explicaron este, puedo ver el anhelo que ellos tenían de hacer algo diferente en la vida de huérfanos y niños sin recursos”, dice McDonell.

Ese anhelo está en todos los involucrados en el programa, desde los jóvenes, los hogares, las empresas, los tutores y los maestros.

“Yo me siento satisfecho con lo que se ha logrado y me alegra que hay más empresas que vean la bondad de este programa y quieran formar parte, si uno en su vida puede transformar 100 vidas es un logro importante”, enfatizó Ricardo Poma.

Las empresas que ya participan quieren continuar y son el claro ejemplo para que lleguen más y se sumen.

“Para empezar a cambiar algo hay que comenzar por el pedacito que a uno le toca. Como dicen, trabajamos primero en nuestro metro cuadrado y después sumamos. Estos muchachos tienen capacidad, han estudiado, tienen iniciativa, creatividad y si hay más empresas que abran las puertas, se pueden hacer más cosas”, dice Arévalo, de Confía.

Contrario a otras pasantías o becarios que trabajan en las empresas, los del programa “Creando Esperanza” son un plus para las compañías.

“Este programa es distinto, nosotros hemos hecho muchas pasantías, pero esta tiene un componente especial... todos saben inglés, ya vienen preparados en eso, se les han inculcado muchos valores y el elemento importante es que se les dan herramientas para que puedan tener buenas oportunidades y ese es un factor muy importante”, agrega José Luis Saca, vicepresidente de Radio Corporación que iniciaron con la fundación el año pasado.

Grupo Unicomer también empezó en 2018 con 10 jóvenes.

“Hemos desarrollado capacitaciones en las áreas de Servicio al Cliente, Digitación y Ventas. A cada una de estas capacitaciones hemos asignado colaboradores, quienes con entusiasmo han dado lo mejor de cada uno de ellos capacitando e instruyendo a cada uno de los jóvenes”, cuenta Patrick Zarzar, gerente general de la compañía.

“Nuestra expectativa fue apoyar a la transformación de vidas y sobre todo, el poder generar y acercarles oportunidades para jóvenes que viven en condiciones de riesgo, y quienes por su propia cuenta no pudieran obtener todo lo que el programa les da. Sabemos de primera mano que una oportunidad bien aprovechada es la clave del éxito y de un cambio radical en la vida de cada persona”, recalca Zarzar.

Y el claro ejemplo de ello es Jocelyn, que ahora forma parte de Real Hotels and Resorts, y como ella más de 100 jóvenes tienen un futuro asegurado.

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