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Gobierno de Duque está a la deriva conforme enfrenta realidad política en Colombia

Gobierno de Duque está a la deriva conforme enfrenta realidad política en Colombia

Gobierno de Duque está a la deriva conforme enfrenta realidad política en Colombia

Los primeros 100 días del presidente protestas han sido mellados por protestas, el fracaso de la reforma fiscal y la caída de su nivel de aprobación.

Cuando Iván Duque asumió el cargo de presidente de Colombia en agosto, las esperanzas con respecto a su gobierno eran altas.

El Sr. Duque, un joven de 42 años de edad con muchos años de experiencia en el Banco Interamericano de Desarrollo, fue uno de varios líderes pragmáticos de centroderecha que ganaron el poder en América Latina cuando se retiró la "marea rosa" de izquierda de la última década.

Se comprometió a reducir los impuestos y los trámites burocráticos, a dinamizar las industrias creativas del país, a abordar el aumento de la producción de cocaína y a adoptar una postura firme contra la dictadura de Nicolás Maduro en la vecina Venezuela.

Pero tres meses después, y a pesar de una economía relativamente estable — con una inflación dentro del objetivo del banco central del 3.3 por ciento y un crecimiento de alrededor del 3 por ciento previsto para el próximo año — el Sr. Duque ha visto que gobernar el país es mucho más difícil que ganar la elección.

Su plan de reforma fiscal ha sido desecho en el Congreso, los estudiantes han tomado las calles pidiendo más dinero para la educación superior y, al igual que otros países de la región, Colombia está luchando para hacer frente a una afluencia masiva de inmigrantes que huyen de Venezuela.

En septiembre, el Sr. Duque respaldó un referéndum sobre propuestas para combatir la corrupción, pero debido a la baja participación, no se obtuvieran suficientes votos para la aprobación. Desde entonces, ha luchado para impulsar medidas antirrobo alternativas a través de un parlamento fragmentado compuesto por más de una docena de partidos.

El partido conservador del Centro Democrático (CD) del presidente sólo controla una quinta parte de los escaños y necesita el respaldo de otros partidos de centro derecha para gobernar.

Para aumentar sus dificultades, el Sr. Duque ha alienado a muchos dentro del CD que se opusieron a sus reformas fiscales. Como resultado, hay una sensación de deriva en Bogotá.

Los colombianos han reaccionado ante esta falta de enfoque en las encuestas de opinión. Una de las últimas encuestas demostró que la popularidad del Sr. Duque había caído de 54 por ciento a 27 por ciento en dos meses. Cerca de 74 por ciento de las personas sienten que las cosas van mal.

Su mayor revés ha sido la demolición de su plan fiscal. El Sr. Duque quería reducir el impuesto al valor agregado (IVA) de 19 a 17 por ciento para el 2021 mientras lo expandía para cubrir más alimentos básicos. Los economistas en general acogieron con satisfacción el plan como una forma de aumentar el equivalente de 1.1 por ciento del producto interno bruto en ingresos adicionales y ayudar a reducir el déficit fiscal.

Pero el recorte de impuestos incluido en la propuesta se comunicó de manera deficiente y el plan fue profundamente impopular entre los parlamentarios, quienes temían que les haría perder votos. Los votantes de bajos ingresos y de clase media lo interpretaron como un “impuesto a los pobres”.

El Sr. Duque se vio obligado a retroceder. "Sólo se aprobará una versión diluida del proyecto de ley para fines de año, y es probable que las ganancias en los ingresos caigan por debajo de las expectativas", dijo María Luisa Puig, analista del Grupo Eurasia.

El déficit resultante podría poner en peligro el objetivo del Estado de reducir el déficit fiscal de aproximadamente 3.1 por ciento del producto interno bruto este año a 2.4 por ciento el próximo año.

"Si se desecha la pieza central de la reforma — una expansión en la cobertura del IVA — se necesitarán recortes de gastos (o aumentos de impuestos)", advirtió Capital Economics en una nota a los clientes.

Pocos dudan de la capacidad del Sr. Duque. Reconocido como un hombre encantador e inteligente, es un orador público elocuente y tiene una memoria formidable para el detalle. También es una figura relativamente conciliadora en una región polarizada.

Después de sólo tres meses, no se puede esperar que el nuevo presidente haya encontrado soluciones definitivas a los problemas de larga data de Colombia, incluyendo la violencia de la guerrilla, el crimen organizado y el narcotráfico. Sin embargo, según los analistas, se esperaba que su gobierno, al menos, hubiera ideado un plan para enfrentarlos.

"No se puede culpar de todo al gobierno, pero después de tres meses nos preguntamos, ¿cuál es su enfoque?", dijo Juan Carlos Garzón, de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), un grupo de expertos de Bogotá.

La FIP publicó un informe sobre los primeros 100 días en el cargo del Sr. Duque, en el que se constató que la tasa de homicidios había aumentado 5.5 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior y el número de personas desplazadas por la violencia había aumentado 21 por ciento. Las protestas populares, incluyendo las grandes manifestaciones estudiantiles, habían aumentado 59 por ciento.

El grupo de expertos también dijo que el plan del Sr. Duque de usar drones para erradicar las plantaciones de coca estaba resultando poco práctico, y que Washington se está impacientando con Colombia por no tomar suficientes medidas par abordar el problema de la producción de cocaína. Donald Trump, presidente de EUA, tenía previsto visitar Colombia esta semana, pero ha cancelado su viaje.

El Sr. Duque ha ganado algunos elogios por negarse a negociar con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que, después del acuerdo de paz de 2016 con las FARC, es el grupo guerrillero más grande del país. Él ha dicho que no hablará con la organización hasta que ponga fin a todas sus actividades criminales.

Bajo la presión de la ONU y la UE, también ha continuado implementando en gran medida el acuerdo de las FARC a pesar de cortejar a los votantes de derecha durante la campaña electoral indicando que posiblemente se retiraría de algunas partes del acuerdo.

Ya que le quedan casi cuatro años en el cargo, el Sr. Duque tiene tiempo para cambiar las cosas. Pero dada la escala de los desafíos de Colombia, necesita comenzar pronto.

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