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Incertidumbre en el primer día sin Evo Morales en Bolivia

En Bolivia, la incertidumbre del primer día sin Evo Morales y sin un presidente en funciones se medía por el largo de las filas frente a los cajeros automáticos.

La gente se forma para usar cajeros automáticos en medio de protestas en La Paz, Bolivia. AP

“No sabemos cuándo se vaya a solucionar todo esto”, dijo Luz Quispe, de 32 años, formada frente a un cajero del Banco Unión en el centro de La Paz. “Es mejor retirar mi dinero”.

Junto a Quispe, decenas de personas más se formaban en varios cajeros automáticos para retirar dinero, una escena no vista en la historia reciente.

La crisis política en la que Bolivia está sumida desde las elecciones presidenciales del 20 de octubre tomó un nuevo giro el domingo, cuando el presidente Evo Morales anunció su renuncia presionado por llamados del jefe del Ejército para que dejara el cargo, las protestas crecientes y reclamos de la oposición de un fraude electoral.

Junto a él renunciaron el vicepresidente y los titulares del Senado y la Cámara de Diputados, quienes por ley estaban en la línea de sucesión, con lo cual hasta ahora Bolivia se encuentra sin presidente.

Y mientras los distintos sectores discuten qué hacer para superar la crisis, en las calles las dudas sobre el futuro se reflejan en cosas tan concretas como una fila frente al cajero.

“Esto molesta (porque) tenemos que hacer cola por nuestro dinero”, dijo Juliana Smith, de 56 años, frente al mismo cajero en el que espera Quispe.

El analista económico y profesor universitario, Albero Bonnadona, dijo que no detecta un factor de riesgo ante este panorama, ya que los cajeros no tienen tanto dinero. Sin embargo, sí muestra la desesperación de la gente al tratar de no quedarse sin efectivo, porque los bancos no están funcionando.

La Paz es la capital política de Bolivia que se asienta sobre una meseta y en la que habitan casi tres de los 11 millones de bolivianos. Aquí, las escuelas suspendieron las clases, y algunas tiendas y restaurantes cerraron sus puertas.

“Queridas familias, ante la incertidumbre que vive el país les comunicamos que hoy suspendemos clases”, se leía en la puerta de una escuela primaria, al este de La Paz.

El Banco Unión, el mayor del país, cerró sus sucursales después que algunas de sus sucursales fueron apedreadas el domingo, aunque los cajeros continuaban operando con normalidad.

El país pasó de un ambiente de celebración por la renuncia de Evo Morales a uno de incertidumbre desde la noche del domingo cuando desconocidos quemaron al menos 60 autobuses en La Paz, apedrearon instituciones, negocios y casas de opositores y afines al gobierno.

En las cercanías de palacio de Gobierno, varias personas se mantenían en protesta armados con piedras, palos y escudos hechos de bidones.

En una calle cercana al palacio, Margarita Ferré sostenía una bandera nacional.

“La bandera la traje por mi país, por mi patria” dijo la auditora de 35 años, conteniendo las lágrimas. “Me siento mal. Yo sí quería que Evo renuncie por convicciones, pero después de todo lo que hizo su gobierno, también duele porque ha puesto a los indígenas en alto. Y yo me siento orgullosa de ser indígena. Voté por él”.

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