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Jocelyn, una verdadera historia de esperanza

Jocelyn, una verdadera historia de esperanza

Jocelyn, una verdadera historia de esperanza

Las metas cumplidas no han sido fáciles; las personales, sobre todo, han requerido de mucho esfuerzo.

“Si vos no buscás lo que querés, nunca lo vas a encontrar”, dice Jocelyn Abigail Flores, una joven que cumplió 23 años el 24 de marzo de este año, el mismo día que conoció a su mamá.

Los 23 años de Jocelyn han estado llenos de muchos retos que pocos pueden vencer con tanta fuerza y optimismo. De su niñez poco recuerda hasta que cumplió seis años y llegó a la Fundación Amor y Esperanza, una casa hogar para niños de escasos recursos o que, como en su caso, no tienen un familiar que se responsabilice por ellos.

Desde entonces ha vencido las dificultades con maestría en paciencia y perseverancia. Alrededor suyo fue tejiendo su propia familia con todos esos pequeños con los que creció y esas “tías” que llegaban al hogar.

Ha cumplido sus sueños uno por uno. Este año ha logrado varios que veía lejanos, pero jamás imposibles. Por eso sabe que este es el mejor año de su vida, de muchos memorables que vendrán.

De regalo de cumpleaños, conoció a su mamá de quien fue separada de pequeña. Conocerla fue un trabajo de rastreo, una tarea que llevó de la mano con su novio, Gustavo. “Yo quería saber que ella estuviera bien, que mis hermanos estuvieran bien. Ese día no lloré, me sentí en paz”, cuenta.

Este gran paso ha venido de la mano de un ascenso laboral, una oportunidad que vio y la arrebató para sí misma. “Vi en el boletín del hotel que había una plaza en ‘instant service’ y yo dije: ‘Esto es mío’. Hablé con la encargada y me entrevistaron. La plaza es mía”, relata con entusiasmo.

Jocelyn ahora cursa quinto año de licenciatura en traducción e interpretación del idioma inglés, lo ha logrado con el apoyo financiero de la casa Amor y Esperanza. Ella será la primera de su casa en graduarse. Pero la puerta al mundo laboral se abrió en 2016 cuando fue seleccionada para un plan de capacitación del programa “Creando Esperanza”, de la Fundación Renacer, con el apoyo de las empresas del Grupo Poma y otras.

Así inició todo un proceso de capacitaciones en el Hotel Real Intercontinental que culminó después de dos años, luego pasó a una plaza temporal y ahora ya es parte del “staff” del hotel. Cada paso es una verdadera consigna de esperanza, la misma que ahora les inculca a sus hermanos del hogar.

En el futuro quiero seguir estudiando, ahorrar para una casa o para un trasporte. Yo les digo a mis hermanos: ‘Denle, denle, esto es de pararse y aquí voy de nuevo, aquí voy un día más”. Jocelyn Flores.

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