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La donación que desató acusaciones de injerencia

Los envíos de vacunas contra la covid-19 que realizó el Gobierno de El Salvador a algunas alcaldías de Honduras no solo despertaron agradecimiento en aquel país. Algunos sectores acusaron a Bukele de tratar de interferir en la política local, ya de por sí agitada por ser este un año electoral.

Solicitud. Siete alcaldes hondureños de oposición solicitaron, en mayo, vacunas contra la covid-19 al presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

Solicitud. Siete alcaldes hondureños de oposición solicitaron, en mayo, vacunas contra la covid-19 al presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

Cuando a finales de abril pasado, Carlos Galeano, alcalde de Santa María del Real, en Olancho, Honduras, decidió publicar en la página de Facebook del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, un mensaje solicitándole ayuda con la vacuna contra el covid-19, la situación en su municipio llamaba a alarma. Galeano recuerda que en ese momento la localidad ubicada al nororiente de Honduras acumulaba ya más de 300 casos desde el inicio de la pandemia y más de 16 muertes. Y la llegada de la vacuna desde el gobierno central parecía todavía una posibilidad demasiado lejana.

Según cifras de Our World in Data, de la Universidad de Oxford, para el 9 de abril, apenas un 0.5 % de la población de dicho país había recibido al menos una de las dos dosis necesarias de la vacuna. En El Salvador, por su parte, el porcentaje se elevaba entonces a 2.78 %. Para mediados de mayo, esa brecha se ampliaría aún más llegando a 1.1 % en el primero, y a 15.8 % en el segundo.

Galeano sostiene que fue al darse cuenta de la mayor disponibilidad del fármaco en el vecino país que se le ocurrió lanzar su petición. Una petición a la que se unirían luego seis alcaldes más, todos de signo contrario al partido de gobierno.

El mensaje llegaría eventualmente hasta el presidente salvadoreño quien, como en múltiples ocasiones anteriores, ordenaría el 9 de mayo vía Twitter, concertar una reunión con los siete ediles para ayudarles con la entrega de vacunas.

En total, en el mes y medio posterior a aquella primera reunión y luego de peticiones similares de otros alcaldes hondureños, el gobierno de El Salvador organizaría cuatro viajes para enviar 78,000 dosis de vacunas anti covid-19 destinadas a localidades como Santa María del Real —cuyo alcalde había iniciado el pedido— pero también a otras como Ojojona, San Marcos de Caiquín, San José de Colinas, Nueva Ocotepeque, Choluteca y hasta puntos en departamentos tan distantes como Islas de la Bahía, en el Atlántico hondureño.

Dichas entregas serían acompañadas de un importante despliegue propagandístico que requeriría de la movilización de un nutrido contingente de comunicadores, fotógrafos, editores, "community managers", camarógrafos y motoristas, entre otros, que, solo en viáticos y gastos de viaje, implicaría además para el país una erogación de $42,416.

Galeano señala hoy que de las aproximadamente 8,000 personas de su municipio que conformaban el universo a inmunizar, 1,870 lograron recibir las dos dosis requeridas gracias a la donación salvadoreña. Y se congratula de que desde su arribo, los contagios se han reducido y la comunidad no ha sumado un muerto más.

Sin embargo, a pesar de las públicas muestras de agradecimiento, no todos en Honduras abrazaron con el mismo entusiasmo los donativos. Quizás la reacción contraria más llamativa fue la de Marvin Ponce, asesor del presidente Juan Orlando Hernández, un mandatario con quien Bukele ha tenido una relación en el mejor de los casos distante, salpicada por declaraciones en las que ha señalado que en Honduras hay una narcodictadura y en las que lo ha acusado de cometer fraude y de reprimir al pueblo.

"¿O nos va a dar solidaridad o va a estar injiriendo en la política hondureña? Yo percibo que hay un acto de injerencia de parte del presidente Bukele", aseguró Ponce en declaraciones a medios de aquel país, agregando que la donación de vacunas había sido prácticamente una movida concertada de los alcaldes para "darle un golpe político al gobierno (de Hernández)".

En el programa Frente a Frente, de la cadena Televicentro, el asesor fue incluso más allá al sugerir que, valiéndose de su popularidad y del tema de las vacunas, Bukele había buscado interferir en las elecciones presidenciales programadas para noviembre, tratando de inclinar la balanza a favor de Salvador Nasralla, candidato opositor por el Partido Salvador de Honduras.

A su vez, en el mismo programa, el analista político, Olban Valladares, coincidió con Ponce, al afirmar que el presidente salvadoreño estaba sin duda injiriendo en la escena política local, pero más bien con el afán de exacerbar sus diferencias con Hernández. "Que me digan Bukele está con injerencismo (sic), claro que sí (...) Acuérdese que Bukele no estaba ni salido del horno todavía cuando ya estaba acusando al abogado Hernández de narcotraficante. (Él) necesita respaldar y fortalecer esa posición y qué mejor manera de darle precisamente en las costillas, proporcionándole a los alcaldes lo que están necesitando con urgencia", sentenció.

Abordado por La Prensa Gráfica para ahondar en dichas declaraciones, Valladares optó por matizar asegurando que injerencia era el término que los voceros gubernamentales hondureños habían usado en su momento para referirse al donativo y que él prefería pensar que el gesto estaba "divorciado de cualquier interés por crear cortinas de humo en cualquiera de los dos lados". Esto en referencia a la posibilidad de que Bukele estuviera usando las donaciones para desviar la atención de problemas internos y ante los señalamientos de sectores en Honduras que indicaron que las críticas del asesor presidencial a la ayuda salvadoreña se debían a un intento por restarle peso a las acusaciones de corrupción gubernamental y al pésimo manejo que había hecho el gobierno de Hernández de la pandemia.

"Yo soy critico porque soy de un partido político diferente al que está en el gobierno, pero (el pedido de vacunas) no lo hice pensando en política, lo hice pensando en salvarle la vida a nuestra gente", zanja el alcalde Galeano cualquier intento de ligarlo a una maquinación política tendiente a erosionar la figura de Hernández.

En contraste, para el edil, quien es parte del partido Libre, el que sí ha dado una respuesta político-partidaria al donativo ha sido el gobierno central quien, a pesar de haber iniciado ya la repartición de vacunas en el departamento de Olancho, ha marginado por completo a su municipio, en un acto que considera una represalia. "Estamos preocupados porque de repente van a vacunar a toda la población de otros municipios y a nosotros nos van a dejar sin vacunas solo por castigarnos por haber ido a pedir a otro país", puntualiza.

El factor chino

Por la forma en que se hizo, con un gran despliegue propagandístico y pasando completamente por alto al gobierno central de Honduras, el analista de ese país, experto en derecho internacional y asuntos asiáticos, Graco Pérez, considera que la donación sí terminó por despertar suspicacias sobre sus verdaderos objetivos.

Ante una petición en apariencia espontánea como la de los alcaldes, el especialista cree que tanto el sonado envío de los fármacos como las posteriores críticas del asesor presidencial hondureño pudieron estar, en efecto, encaminadas a desviar la atención de problemas internos de uno y otro país. Tampoco descarta que el gesto pudiera haber sido utilizado por Bukele para afianzar una especie de liderazgo regional o para influir en la política doméstica hondureña en contra de Hernández en un año electoral.

Sin embargo, de los posibles objetivos ocultos detrás de la donación, quizás el que más le preocupa sea el que esta pueda haber sido impulsada por China, para apuntalar un mayor avance en la región. Un punto que también había abordado en sus críticas el asesor presidencial.

"El problema es que cuando hay crisis todos quieren sacar ventaja de ella, los actores de la escena política nacional e internacional. Y por supuesto China observa y encuentra oportunidades de acercamiento. Aunque algunas cosas no se concreten, pero se comienzan a abrir puertas y espacios donde antes no existían", afirma.

Pérez basa su temor en el creciente estrechamiento de las relaciones del gobierno salvadoreño con la potencia asiática y en acuerdos entre ambas partes que, a su juicio, podrían a la postre ser una amenaza para los intereses hondureños. En concreto, el Convenio Marco de Cooperación, firmado en 2019, entre Bukele y su homólogo chino Xi Jinping, y ratificado en mayo pasado por la bancada oficialista sin ninguna discusión.

Dicho acuerdo, del que se sabe muy poco y del que algunos analistas han alertado que es lesivo para El Salvador, pues cede soberanía a la nación asiática, retomaría el proyecto de la denominada "Ley de Zona Económica Especial para la región Sur Oriental" que fue presentada por el gobierno de Salvador Sánchez Cerén, en 2018, y finalmente abandonada.

El referido proyecto proponía convertir un área costera constituida por 26 municipios (cerca de 3,000 kilómetros cuadrados) en un polo de desarrollo que fuera atractivo para inversionistas extranjeros por medio de la exoneración de impuestos y el establecimiento de regímenes aduaneros y migratorios diferenciados.

Sus detractores alegaron que la ZEE creaba en realidad enclaves entregados a empresas o incluso países donde regían sistemas fiscales, laborales y hasta legales distintos a los del resto del territorio. Además, señalaban, el agresivo otorgamiento de incentivos, que constituía su esencia, ponía en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas y por ende el desarrollo futuro del país.

Pérez recuerda que en Honduras también está en marcha la creación de polos parecidos que en aquel país reciben el nombre de Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE). Para el analista, los únicos que actualmente tienen los recursos para invertir en ese tipo de áreas son los chinos. Por lo que de concretarse el control de la potencia asiática sobre una porción del territorio salvadoreño y de afianzar su presencia en las ZEDE hondureñas, China dominaría buena parte de ambos países, incluido el golfo de Fonseca.

Esto, para él, podría traer una serie de implicaciones graves: desde el irrespeto del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que, en 1992, resolvió el diferendo limítrofe entre ambos países, algo que representaría eventualmente un obstáculo para la salida de Honduras al Pacífico; pasando por problemas medioambientales, derivados de la posible instalación de empresas contaminantes; hasta la probabilidad de que las dos naciones queden atrapadas en medio de una confrontación geopolítica entre potencias globales, una vez que Estados Unidos decida aumentar su presión para evitar el expansionismo chino en el área.

"China está haciendo avances, busca las condiciones y el momento apropiado para penetrar en nuestros países (...) Ellos hacen grandes inversiones y a costa de eso tienen grandes concesiones. Y ya una vez instalados pueden suceder muchas cosas", refiere.

A pesar de que no niega el interés de China en el istmo, el analista Olban Valladares cree que pensar en una irrupción de ese tipo, teniendo de frente a un poder como el de Estados Unidos, es aventurado.

"Yo creo que el día que se rompa la barrera geográfica para China, va a ser de otra manera. No va a ser a través de un paisito como Honduras. Otro territorio van a escoger para librar ese interés", sentencia.

De una idea similar es también el especialista salvadoreño en relaciones internacionales, integración regional y migraciones, Napoleón Campos, quien considera que se ha sobrevalorado el verdadero interés chino en Centroamérica. Para él, los objetivos mayores que dicha nación tenía en el istmo ya están alcanzados: quebrar el apoyo histórico de la región hacia Taiwán y el establecimiento de oficinas comerciales y de inversión del mayor alcance posible en Panamá, en consonancia con haberse convertido en el segundo usuario más importante del canal.

"Por otro lado, tanto la administración Trump como la administración Biden le han dejado claro a China que de subir unas rayitas su presencia en la región, Estados Unidos lo considerará una provocación. No veo a los jerarcas chinos, con los problemas que tienen dentro de su territorio y en Hong Kong, subiendo esas rayitas", concluye.

La Prensa Gráfica buscó un posicionamiento del Gobierno de El Salvador por medio de la Secretaría de Comunicaciones y de la Secretaría de Prensa, pero hasta el cierre de esta nota no se había obtenido respuesta.

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