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Los conflictos siguen en Bolivia mientras el Gobierno habla de normalidad

Las principales ciudades de Bolivia, pese al fin de la larga huelga de médicos, vivieron hoy una jornada de protestas de distintos sectores en contra del Gobierno, que por su parte aseguró que el país mantiene una situación de normalidad. Las protestas se extendieron por Sucre, capital del país; La Paz, sede del Gobierno y el Parlamento; Santa Cruz, centro económico; Cochabamba y Potosí, entre otras ciudades, en contra del nuevo Código Penal promulgado recientemente por el Ejecutivo de Evo Morales. Sanitarios, transportistas, maestros y sindicatos obreros, además de la Iglesia católica, reclaman la derogación del código al considerar que criminaliza su actividad con penas incluso de cárcel por mala práctica profesional o proselitismo religioso. Las movilizaciones incluyeron cortes de calles y carreteras, convocatorias de paros cívicos y huelgas de hambre como la protagonizada por varios parlamentarios opositores en la Asamblea Legislativa en La Paz. La Conferencia Episcopal Boliviana, en un comunicado, denunció que el código está hecho "a la medida de los intereses del poder y no de los del pueblo. Atenta contra derechos humanos y ciudadanos fundamentales". "Esas imposiciones unilaterales amenazan la convivencia pacífica", advirtió, para reclamar su derogación y que "se inicie un debate (...) con todos los sectores involucrados, sin caer una vez más en la acostumbrada y fácil acusación de tramas de conspiración y desestabilización contra el Gobierno". Por su parte, el ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, declaró en rueda de prensa que las protestas "han fracasado" y "la situación en el país es de absoluta normalidad". Romero afirmó que los bloqueos no afectaron a carreteras principales como las que comunican con países vecinos, ya que fueron "rápidamente" disueltos por la Policía, ni tuvieron incidencia los paros cívicos, seguidos solamente, según sus palabras, por dirigentes afines a la derecha opositora. El ministro aseguró que la situación en la sanidad pública "se va normalizando", tras concluir ayer una huelga de 47 días al alcanzar un acuerdo las principales organizaciones médicas con el Gobierno, que decidió derogar el artículo del código que generó las movilizaciones de este colectivo. Sin embargo, organizaciones de trabajadores sanitarios decidieron rechazar el acuerdo y continuar la protesta. El Parlamento boliviano, donde tiene mayoría el Movimiento al Socialismo (MAS) que respalda a Morales, tiene previsto concluir esta jornada el proceso para la derogación de ese artículo y de otro que rechazan los transportistas. El nuevo código, aprobado el mes pasado para actualizar el que data de la década de 1970, prevé un periodo de transición de año y medio hasta su plena aplicación.

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