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Premio Planeta: La eterna búsqueda

“Terra Alta” fue una grata sorpresa, para cerrar el con broche de oro 2019.

Empieza como un thriller, con todos los elementos necesarios para poder creer que el lector está ante una novela negra, muy cruda, que arranca con un golpe certero. Pero lo que parecería más una descripción clásica de  un asesinato al estilo de Pierre Lemaitre, se convierte en una novela intimista que va más allá de la vida de un policía amante de “Los Miserables” y es una oda a la búsqueda de la verdad. De esa que se llama “propia” porque es lo único que necesita el protagonista para poder rehacer su vida o simplemente poder seguir.

Un mosso, Melchor Marín, llamado así porque cuando nació su madre creyó que parecía un rey mago, fue enviado de Barcelona a la comarca de Terra Alta.

Las circunstancias obligaron su traslado y lo primero que tuvo que investigar fue el cruel asesinato de dos ancianos, propietarios de Gráficas Adell, la mayor empresa del área. 

Todo apuntaba a que podía ser una  venganza o un ajuste de cuentas, pero no había pruebas claras. Y mientras continua la investigación que no descarta a nadie cercano, ni tampoco la línea del dinero, el autor vuelve a la vida del agente Marín en Barcelona.

La novela camina en dos líneas paralelas de tiempo: la primera en la época del crimen en Terra Alta y Marín de lleno trabajando para encontrar a los culpables, como un hombre casado, padre de familia y policía admirado. Y la segunda, Marín, niño, Marín joven, Marín preso, Marín solo.

El autor lleva a puros saltos y flasback ambas historias con gran talento, pero el mayor peso del libro se centra en la de búsqueda de redención del protagonista.

Las heridas

“De la sociedad no había recibido sino males. Los hombres no le habían tocado nada más que para maltratarle. Todo contacto que con ellos había tenido había sido una herida. Nunca, desde su infancia, exceptuando su madre, nunca había encontrado una voz amiga, una mirada benévola...”,  reza un párrafo de Los Miserables de Víctor Hugo, Melchor tiene los ojos llenos de lágrimas al terminarla de leer.

Este libro marcó la vida del que sería agente policial, pero en ese momento era un joven que leía el clásico francés en la cárcel.

Melchor Marín  era hijo de una prostituta. De pequeño trataba de adivinar cuál de los hombres que visitaba a su madre podría ser su papá. No sabía si era el que tosía, el que cojeaba, el que hablaba a susurros... su vida  estaba llena de muchas preguntas sin respuestas.

Esa misma búsqueda de verdad e identidad lo orilló a echarse  a la calle y ello, lo llevó después de varias advertencias directo a la cárcel, donde conoció el amor a los libros como una forma de escapar de su realidad.

Estando preso, su madre muere asesinada, y se prometió así mismo descubrir a los culpables y vengarse. El plan implicaba salir de la cárcel convertido en otra persona: Un nuevo Melchor, uno que sería policía y acabaría con los criminales.

Lograrlo no fue fácil, pero lo que siguió después de tener su uniforme tampoco. Él tenía que redescubrir a su madre y encontrarse con él mismo para poder limpiar y curar esas heridas que cargaba desde niño. El trabajo de policía ayudó, el paisaje y el silencio de Terra Alta también y sobre todo Víctor Hugo junto a Jean Valjean y a Javert.

“Terra Alta” fue publicada en noviembre de 2019. El día que Cercas que recibía el premio, Barcelona estaba envuelta en el caos, por las manifestaciones por el juicio del “procés” y en apoyo a los indenpendencistas. 

Sobre el premio

El Premio Planeta es uno de los más populares y reconocidos en España. Con más de 65 años de trayectoria premia a las mejores novelas de España y América Latina. El año pasado participaron 546 escritores, 19 de ellas eran de Centroamérica (Costa Rica 3, Guatemala 2, El Salvador 3, y el resto de Cuba y República Dominicana). El Premio Planeta de Novela está dotado con 601,000 euros para la obra ganadora.

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