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Presidente de Chile anuncia medidas para reforzar el orden público

El presidente Sebastián Piñera anunció el jueves una serie de medidas para reforzar el orden público al cumplirse 21 días de un estallido social sin precedentes, mientras recrudecen las protestas en todo Chile.

El presidente chileno Sebastián Piñera anuncia medidas para reforzar el orden público en el palacio presidencial de La Moneda en Santiago, Chile. AP

“Queremos anunciar hoy en día una agenda para fortalecer el orden público y para resguardar mejor la seguridad ciudadana”, informó sorpresivamente el mandatario desde el palacio presidencial de La Moneda. Agregó que con esta agenda busca que “Chile pueda superar estas difíciles tres semanas y reencontrarnos con la paz social, con el progreso y con la unidad entre todos los chilenos”.

Las medidas incluyen una ley anti saqueos, el avance de un proyecto en el Congreso contra los manifestantes encapuchados, la creación de un equipo especial de abogados para perseguir los delitos contra el orden público, el reforzamiento de la vigilancia aérea y la mejora de la inteligencia policial para prevenir y combatir la delincuencia, el vandalismo, el terrorismo y el narcotráfico.

“Estamos convencidos de que esta agenda representa y constituye un aporte significativo e importante a mejorar nuestra capacidad de resguardar el orden público... y por esa razón creemos que su aprobación es algo urgente y necesario”, señaló el mandatario, quien convocó a un Consejo de Seguridad Nacional para el fin dela tarde.

Unos 14 policías serán investigados por supuestas torturas a dos personas, un manifestante que sufrió trauma ocular grave, fractura nasal y de costillas y un menor de 16 años que fue golpeado tras ser detenido por infringir el toque de queda vigente a fines de octubre, y un mayor de los carabineros por haber disparado contra dos menores durante la intervención de un recinto estudiantil.

El 18 de octubre un alza en la tarifa del metro detonó incendios y ataques en la mayoría de sus estaciones que dieron paso a multitudinarias protestas y saqueos en todo el país en demanda de mejoras en la educación y la salud hasta la reforma del sistema de pensiones.

Para calmar los ánimos Piñera ofreció un paquete de leves mejoras sociales -que deben ser aprobadas por el Congreso- y propuso rebajas en los millonarios sueldos de los congresistas y un alza en los impuestos de quienes ganan más de 11.000 dólares al mes, pero no logró atenuar las protestas.

Hasta el momento las manifestaciones han dejado al menos 20 muertos y más de 10.000 detenidos, informó la víspera el director general de la policía, Mario Rozas.   

Analistas evaluaron que la iniciativa anunciada el jueves podría exacerbar las movilizaciones.

El anuncio de Piñera “refuerza la percepción de que el presidente no está en contacto con las demandas de los ciudadanos y que su gobierno ve a los manifestantes como criminales. Tomar esta posición en un contexto de mayor represión y violencia es probable que alimente más movilizaciones”, dijo a The Associated Press Jenny Pribble, profesora asociada de ciencias políticas en la Universidad de Richmond, Estados Unidos.

“Yo creo que es una pésima señal en un momento muy complejo que está viviendo el gobierno”, valoró Germán Silva, académico y analista político de la Universidad Mayor de Chile. Tres de los ocho nuevos ministros del gabinete nombrados por Piñera en medio de la crisis “estaban tratando de mostrar un tono mucho más dialogante”, agregó.

Silva indicó que las declaraciones públicas de Piñera han coincidido con mayores manifestaciones de violencia en las calles, como las registradas la víspera en el barrio acomodado de Providencia donde fueron saqueados farmacias, negocios, bancos y sucursales de fondos provisionales.

Anunciar un Consejo de Seguridad Nacional, así como cuando se decretaron el estado de excepción y el toque de queda, “se va a entender como una provocación fuerte porque es recurrir a instancias que si bien están en la institucionalidad... evocan al gobierno militar” de 1973 a 1990.

El jueves decenas de funcionarios de la sanidad insultaron al ministro de Salud, Jaime Mañalich, y le reclamaron la renuncia durante una visita a un hospital público al que fue a constatar el estado de heridos en las marchas. Al retirarse del lugar su automóvil fue golpeado por los funcionarios que protestaban por la falta de insumos.

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