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Quinta ola covid-19 en El Salvador estaría siendo menos letal

Según la Universidad de Washington, el pico de la quinta ola habría ocurrido a principios de junio con más de 67,000 infecciones, siendo el segundo más alto después del causado por ómicron.

Tendencia.  Los epidemiólogos señalaron que la tendencia del covid-19 es a provocar menos hospitalizaciones y muertes.

Tendencia. Los epidemiólogos señalaron que la tendencia del covid-19 es a provocar menos hospitalizaciones y muertes.

El Salvador está experimentando su quinta ola de contagios de covid-19, pero esta ocasionaría menos hospitalizaciones y muertes que las anteriores, indican las últimas proyecciones del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME, en inglés), de la Universidad de Washington, Estados Unidos.

Uno de los indicadores que estima el IHME para el covid-19 es el número de reproducción efectivo (Rt), es decir, la cantidad promedio de personas que contagia un infectado con SARS-CoV-2. Si ese número está arriba de 1, significa que la enfermedad se está expandiendo y si se mantiene así por más dos semanas consecutivas, ese territorio se encuentra frente a tendencia sostenida al alza o, en términos prácticos, una ola de contagios, explicó el epidemiólogo Wilfrido Clará.

Según los cálculos del IHME, El Salvador pasó 40 días con un Rt superior a 1, desde el 29 de abril hasta el 8 de junio, llegando incluso al 3.5 a mediados de mayo. El país, indicó el instituto en su informe, es uno de las 25 naciones y 67 territorios subnacionales con un Rt superior a 1.

"Si con los datos del Instituto de Métricas nosotros tenemos una Rt arriba de 1 por más de dos semanas consecutivas, eso se puede considerar una ola", indicó Clará.

El epidemiólogo Alfonso Rosales también coincidió en que El Salvador se encuentra en su quinta ola de contagios, pero, al igual que Clará, consideró que ocasionará menos hospitalizaciones y fallecidos. "Estamos entrando, a mi parecer, en una quinta ola, pero una ola mucho más benigna, donde se esperan menos hospitalizaciones y por ende menos muertos", dijo Rosales.

Las proyecciones del IHME apuntan hacia la misma dirección. El instituto calcula que el pico de la quinta ocurrió el 3 de junio con 67,221 infecciones. La cifra incluye los contagios no confirmados con prueba de laboratorio y además sería la segunda más alta de la pandemia, superado solo la cuarta ola, ocurrida a principios de este año y ocasionada por ómicron.

En el caso de las hospitalizaciones, el pico habría comenzado el 12 de junio y concluiría a finales de esta semana, con un promedio diario de 64 ingresos hospitalarios, frente a los 100 que se observaron en el primer trimestre. La media diaria de muertes reales, es decir, tomando en cuenta el subregistro, sería 30 hacia finales de junio y principios de julio, frente a las 48 que en promedio se registraron en los primeros días de febrero.

El efecto de la vacuna y los antivirales

Los epidemiólogos consultados por este periódico señalaron al menos dos factores que explicarían por qué la quinta ola tendrá un impacto menor en hospitalizaciones y muertes.

Por un lado, el covid-19 está siguiendo el curso natural de los virus: busca que su huésped, en este caso el ser humano, no perezca y de esa manera garantizar su propia supervivencia. Por eso, aunque sea más contagioso, se transforma "en un patógeno más benigno", indicó Rosales.

El segundo factor es la cobertura de vacunación, que en el caso de las segunda dosis alcanzó al 67.9 % de la población salvadoreña hasta el 7 de junio, según cifras del Ministerio de Salud (MINSAL).

No obstante, Clará recordó que "todavía hay amplios sectores poblacionales que no tienen ninguna dosis o que no han completado su esquema primario, y otro más grande aun que no tiene su tercera", quienes podrían estar en riesgo de contagiarse, ingresar a un hospital e incluso fallecer.

Al 7 de junio se estima que casi 1.11 millones de personas no han recibido ni la primera dosis, a pesar de tener la edad para inmunizarse, pero no es posible determinar quiénes son los vacunados, o los no vacunados, porque el MINSAL mantiene oculta información como la edad y ubicación geográfica de las personas que ya recibieron el fármaco, y tampoco ha revelado estudios sobre la renuencia a la vacuna. "Hay que estar atentos a que la mortalidad puede presentarse en poblaciones, no vacunadas, especialmente en aquellas personas que tienen factores de riesgo", dijo. Clará también consideró que debería estudiarse si la distribución del antiviral monulpiravir ha influido en la reducción de los casos graves y críticos de covid-19 en El Salvador.

Rosales también consideró que la pandemia sigue, pero con una tendencia a volverse endémica. Es decir, el covid-19 aparecerá año con año, como ahora sucede con la influenza o la gripe, y en ese sentido consideró positivo el discurso que ha adoptado el MINSAL, al explicarle a la población que la enfermedad pasará a una nueva etapa. "Para mí, ya pasamos el periodo donde vamos a estar viendo un incremento en el número de muertos, en la hospitalizaciones. Yo creo que eso ya lo pasamos", consideró.

Las estimaciones del IHME para los próximos dos meses apuntan a que las infecciones se reducirán a un promedio diario de 2,740 para el 26 de agosto. Para esa misma fecha, el instituto calcula que se reportarían dos muertes diarias en promedio y una media de casi tres ingresos hospitalarios al día.

Clará, por su parte, señaló que si bien la fase aguda de la pandemia se ha reducido en varias partes del mundo, la fase endémica aún no se ha instalado y se desconoce cuándo podría suceder esa transición.

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