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Recuperación insuficiente y desigual del empleo, dice Organización Internacional del Trabajo

La aparatosa caída del empleo en América Latina, es analizada por la OIT, y prevé graves efectos a largo plazo, si no se toman acciones y políticas integrales que promuevan la creación de nuevas empresas.

Empleo. Aún falta por recuperar los empleos perdidos en pandemia, los jóvenes encuentran dificultades para obtenerlos.

La informalidad es una de las características distintivas de los mercados de trabajo de América Latina y el Caribe. Y, en esta crisis en particular, el trabajo ha tenido un comportamiento atípico, ya que tanto el empleo formal como el informal experimentaron contracciones muy pronunciadas, pero el segundo con mayor intensidad que el primero.

Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que es frecuente que "al caer el empleo formal el empleo informal tenga un rol contracíclico y aumente su nivel", pero en esta ocasión no fue así. En Argentina, México y Paraguay la reducción de puestos informales fue de más del 80 % de la caída del empleo total durante la primera mitad de 2020. En Costa Rica y Perú fue del 70 %, mientras que en Chile y Brasil 50 %.

El informe de la OIT, en donde se analizan los diferentes efectos de la pandemia en relación al empleo formal e informal, este último aparece (a diferencia de otras crisis) con pérdidas sustanciales.

El informe denominado "Empleo e informalidad en América Latina y el Caribe: una recuperación insuficiente y desigual" queda de manifiesto que son "las mujeres, los jóvenes, los migrantes, las pequeñas y medianas empresas, y los trabajadores de menores calificaciones los que han experimentado con mayor intensidad los efectos de esta crisis".

Como sucedió en muchos países, a raíz de las cuarentenas, las empresas informales no figuraban como esenciales y además es más fácil prescindir de un empleado con el que no se tiene un contrato laboral. Por ejemplo, en una micro empresa de alquileres formal, que omitió su nombre, de tener 8 empleados, algunos que asistían por días, ahora se sostiene con dos. Varias empresas de su rubro han cerrado definitivamente en San Salvador, especialmente por las nuevas disposiciones gubernamentales en materia de bioseguridad.

Como indica la OIT, empresas pequeñas difícilmente soportarán períodos extensos sin actividad, como ha sucedido con algunas empresas turísticas o talleres artesanales.

"Nos sosteníamos con lo que se vende en las ferias, en parques y fiestas patronales, pero como no hay, simplemente no hay manera de sacar algo", dijo una artesana del cuero y textiles. Estos empleados informales, difícilmente pueden realizar "trabajo desde casa" por lo que muchos fueron cesados y aún no han sido llamados.

En otro informe de la OIT se prevé que a escala mundial, a pesar de que la recuperación económica se está dando de forma pausada, a partir del segundo semestre de 2021 se crearán 100 millones de puestos de trabajo, es decir, el nivel de empleo proyectado para 2021 siempre seguirá siendo más bajo que antes de la pandemia. Para América Latina se espera ver recuperación en esta materia en 2022 y 2023.

La OIT explica que en la década del 2000 se había producido un aumento del trabajo formal, pero este proceso se desaceleró antes de la pandemia debido al debilitamiento macroeconómico y otros indicadores laborales.

"Entre 2016 y 2019 han sido las posiciones por cuenta propia las que dieron cuenta de gran parte del aumento del empleo en la región (OIT, 2019). En promedio, la tasa de informalidad en la región era de 51 por ciento en 2012, muy similar a la observada en el período 2017-2019, es decir, uno de cada dos ocupados era informal".

Como era de esperarse, son las mujeres, los jóvenes, los migrantes, las pequeñas y medianas empresas (mipymes) y los trabajadores de menores calificaciones los que se han llevado la peor parte.

"En estas situaciones los empleos que tienen menos competencia son los más fáciles de quitar, cuanto más preparada o formada está la fuerza laboral más productiva es, cuanto menos educada y competente es menos productiva y claro cuando hay un problema de falta de ventas los primeros que se van son los empleos con menores competencias", explica la economista Merlin Barrera.

La crisis ensancha la cantidad de personas en el sector informal, y eso se puede ver en la calles de San Salvador donde han proliferado ventas de verduras, de comida o de pequeños accesorios. Las ventas ambulantes de ropa nueva o usada igualmente saturan los principales mercados.

"La mayoría de gente en los call center son estudiantes o graduados que no encuentran empleo en su carrera o los repatriados que saben algo de inglés. Las empresas vienen a buscar gente que hable inglés y ¿cuántos saben hacerlo? Ni siquiera teniendo el nivel de relación con los Estados Unidos tenemos el nivel de inglés que estas empresas buscan. Eso es por poner un ejemplo de un nicho que pudiera explotarse más", dijo Barrera.

La informalidad y la desigualdad en los efectos de la pandemia sugieren, según la OIT, un posible aumento de la informalidad que se puede combatir "con la creación de nuevas empresas y del crecimiento de la productividad de las que lograron sobrevivir". En este contexto, la promoción de políticas de desarrollo productivo y el apoyo a las micro y pequeñas empresas para que alcancen un nivel mínimo de eficiencia y rentabilidad económica para la creación de empleo decente, resultan pilares fundamentales de estas políticas.

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