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Relato | Empleadas domésticas y maestras en El Salvador

Las trabajadoras de hogar son uno de los sectores que más han sufrido la crisis económica causada por la pandemia. Ahora, algunas regresan al trabajo, pero este sigue sin ser reconocido completamente.

El aumento de las tareas domésticas con la pandemia es una de las quejas de trabajadoras de este sector.

El aumento de las tareas domésticas con la pandemia es una de las quejas de trabajadoras de este sector.

"Nos ha tocado ser hasta las maestras y no nos pagan más por eso", afirma Cecilia Chávez, trabajadora del hogar e integrante del Sindicato de Mujeres Trabajadoras del Hogar Remuneradas Salvadoreñas (SIMUTHRES). Recién en diciembre pasado volvió al trabajo, tras meses sin laborar debido a la pandemia de covid-19.

Cuando inició la cuarentena, los ‘patrones’ la mandaron a casa sin remuneración completa y sin promesa de volver.

Nueve meses después, trabaja entre semana desde las 6:30 a. m. hasta las 4:00 p. m. Las empleadas domésticas laboran en promedio 10 horas al día, a excepción de las que viven en casa de los jefes, trabajan hasta tarde y solo se van el fin de semana o cuando ‘les dan libre’.

El sindicato cuenta actualmente con unas 300 integrantes. Todas pararon labores en marzo, por la cuarentena estricta. Chávez asegura que muchas aún no han recuperado su empleo.

En abril, "la mayoría tampoco recibimos los $300 que dio el Gobierno", expresa, y destaca que gracias a las organizaciones sin fines de lucro con las que el sindicato mantiene relación, lograron conseguir ayuda: repartieron víveres y canastas básicas para ayudar a las compañeras.

“Seguimos trabajando por el art. 189 de la OIT, para que se reconozca el trabajo doméstico con garantías de ley”.

Para junio de 2020, mes en que terminó la cuarentena estricta y el paro de casi toda la industria económica en El Salvador, la canasta básica por familia en la zona urbana se calculaba a un precio de $211.44, el más elevado durante el año, según datos registrados en el portal de la Digestyc. En ese punto, algunas empleadas domésticas regresaron a sus trabajos. Pero la mayoría sigue desocupada.

En noviembre, la canasta básica había bajado a $200.54, última cifra en el sitio antes mencionado. Las empleadas domésticas que integran SIMUTHRES tienen salarios tan bajos como $125 al mes, con los que deben cubrir la alimentación y demás gastos de vivienda.

En el hogar de Chávez, por ejemplo, son seis: ella, su hijo, su nuera y sus tres nietos. Durante la cuarentena, su hijo no perdió el trabajo y fue la única fuente de ingresos estable en la casa.

Las integrantes del sindicato tuvieron que buscar otras fuentes de trabajo para pasar ese periodo. "Venden mascarillas, la mayoría, porque eso se está moviendo. Y suerte, que ya están más cómodas, no como al principio que las mascarillas se encontraban caras", agrega.

Y ese es otro gasto que se ha agregado a las trabajadoras del hogar: los suplementos de bioseguridad. Chávez lleva su propio alcohol al trabajo y, como le piden usar la mascarilla todo el tiempo, también debe comprarlas.

"Hasta ahorita ninguna miembra ha dicho que los patrones le dan las mascarillas" comenta, y asegura que ella solo utiliza el amonio cuaternario de los jefes, para limpiar sus zapatos, al entrar a la casa. Por lo demás, opta por adquirir sus propios suministros "para que no se gasten más rápido lo de los patrones", dice, mientras se ríe.

“Hasta ahorita ninguna compañera  ha dicho que los patrones le dan las mascarillas”.

Ayer, en su trabajo, ayudó con los niños temprano, hizo la limpieza, fue al mercado, hizo el almuerzo, sirvió la comida, lavó y volvió a hacer limpieza. Pronto, también deberá atender a los niños cuando comienzan sus clases.

Cuenta que, durante la cuarentena, "todos los días eran domingos. Con todos en la casa, todo el quehacer y tocaba ayudar a los niños con la escuela".

Ahora también le tocará asistir a los hijos de sus jefes. Ver que se conecten a la clase, que desarrollen las actividades y, según dice, además debe cuidar que tomen las vitaminas y de prepararles tés naturales para que mantengan sus defensas. "Casi que también le hacemos de enfermeras", comenta.

Todas estas nuevas tareas se agregan a la carga laboral de las trabajadoras domésticas, que aún es un trabajo informal y no todas reciben beneficios de ley.

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