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Rendirse no es una opción para Jeniffer

Rendirse no es una opción para Jeniffer

Rendirse no es una opción para Jeniffer

Es la primera universitaria de su familia. Ella pasó de ser una joven insegura a una luchadora.

En 20 años, Jeniffer Trejo se ha convertido en la primera de toda su familia en llegar a la universidad y en aspirar alto a un cargo dentro de una institución financiera.

Jeniffer creció junto a Ruth Ester Reyes, su madre, quien ha trabajado todos estos años por sacarla adelante a ella y a sus dos hermanos menores.

Su padre migró hacia Estados Unidos cuando Jeniffer era una recién nacida. La intermitencia de su padre la marcó de por vida, y aunque por un tiempo le ayudó económicamente, pronto quedó solo con lo que su madre ganaba.

Con todo a cuestas, sobre todo sus inseguridades y el abandono de su padre, la llevaron en su adolescencia a perder la fe en sí misma y en sus capacidades. Sin embargo, junto a su madre se acercaron a una iglesia cristiana que les cambió la vida para siempre.

Desde su fe comenzó a servir dentro de la iglesia en un orfanato, donde conoció la experiencia de decenas de niños que habían sido abandonados o abusados. Su cercanía con ellos le formó el carácter y la hizo una joven activa.

“Por cinco años estuve conociendo a los chicos y yendo a la casa hogar, conviviendo con ellos y eso me ayudo a socializarme, a hablar”, dice.

Esa experiencia con los jóvenes la tocó de fondo y se dio cuenta de que ella misma podía lograr todo lo que se propusiera.

Así logró inscribirse en la universidad e inició su carrera de Administración de Empresas. Gracias al esfuerzo de su madre ha podido reunir mes a mes el dinero para que la joven cumpla su sueño. Sin embargo, una luz de esperanza ha llegado a su vida: Fundación Renacer le abrió las puertas.

Desde finales de 2018, Jeniffer se ha sumado a los jóvenes que están en este programa. Por ahora, se encuentra aprendiendo inglés y capacitándose en Banco Atlántida, una de las empresas que ha aceptado formar a jóvenes para que luego puedan obtener su primer empleo.

“Rendirse no es una opción para mí. Quiero poder trabajar y ayudar a mi familia, quedarme en Banco Atlántida y si no, pues seguir tocando puertas”, dice la joven, cuando le quedan apenas cuatro meses para terminar el programa. Hoy ella misma se define como “una Jenny luchadora”, capaz de lograr lo que se proponga.

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