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Retorno del kirchnerismo alarma a sector agrícola argentino

Juan Rossi recorre sus campos de trigo en una de las regiones agrícolas más fértiles de Argentina, preocupado por el futuro del sector agrícola, que es el principal motor de la economía nacional.

Campos sembrados de trigo en las afueras de Pergamino, Argentina. AP

Cuando plantó el trigo, esperaba que el conservador Mauricio Macri fuese reelegido como presidente. Pero ahora los agricultores como Rossi se preparan para un posible retorno de políticas intervencionistas de la mano de la fórmula de Alberto Fernández y la expresidente Cristina Fernández.

Las restricciones a las exportaciones impuestas durante el gobierno de centro-izquierda de Cristina Fernández (2007 al 2015) provocaron una revuelta de agricultores, que son uno de los principales productores de cereales del mundo. Ella se postula ahora a la vicepresidencia, acompañando a un antiguo colaborador suyo en las elecciones presidenciales del 27 de octubre.

Cunde el temor a un aumento de los impuestos a las exportaciones en momentos en que la agricultura trata de reponerse de la peor sequía en años, que produjo graves perjuicios a las cosechas hace dos años.

“Tenemos esa incertidumbre hoy de si nos van a dejar como estamos viniendo, o nos van a poner algún palo en la rueda”, declaró Rossi en su hacienda en las afueras de Pergamino, donde también cultiva maíz y cría gallinas y pavos. “Nadie sabe lo que va a pasar”.

Rossi fue uno de un grupo de jubilosos agricultores que aclamaron a Macri cuando visitó Pergamino, en la Pampa, región agrícola por excelencia, en el 2015 para anunciar que eliminaría impuestos a las exportaciones de maíz y trigo para apuntalar la economía.

Fue un momento victorioso para Macri, que acababa de asumir la presidencia, y de esperanza para los agricultores, que habían sido afectados por las estrictas restricciones a las exportaciones dispuestas por el gobierno previo. Desde entonces, el campo ha experimentado altibajos.

Rossi dice que un clima más propicio les dio cierto “oxígeno” como miras a la cosecha de este año. Pero cuando Alberto Fernández superó ampliamente a Macri en las primarias, se desmoronó la bolsa y el peso se devaluó más todavía en una Argentina en plena recesión, con fuertes aumentos de precios y de la pobreza.

Los resultados de las primarias coincidieron con un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos que bajó los estimados para la producción de soja y maíz en Argentina debido a las condiciones climáticas, según Esteban Copati, director de pronósticos agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

“Hubo un doble golpe”, dijo Copati. “Por un lado, hubo un cambio del escenario político que afectó la decisión de siembra de los productores, que empiezan a tener miedo frente a lo que podría ser la política de este nuevo gobierno. Y por el otro lado, el impacto de la caída de precios internacionales”.

Agricultores y ganaderos dicen que no quieren que se vuelvan a imponer las restricciones que los llevaron a impedir la llegada de sus productos a las ciudades argentinas en el 2008, causando gran escasez de carne y verduras. Esos productos se pudrieron y los supermercados quedaron vacíos en muchas regiones.

La medida de fuerza duró tres semanas y fue una de las principales crisis de la presidencia de Cristina Fernández, quien dijo que los impuestos buscaban redistribuir la riqueza en un país donde abunda la pobreza.

Líderes agrícolas se reunieron con Alberto Fernández, quien fue jefe de gabinete durante partes del primer gobierno de Cristina Fernández, pero luego se distanció de la presidenta. Los dos no están emparentados.

Los dirigentes agrícolas dijeron que Fernández les pidió dar vuelta la página. Posteriormente el candidato a la presidencia afirmó que la reunión marcaba “el comienzo de un buen vínculo, que será fructífero”.

El sector agrícola es una importante fuente de divisas extranjeras para Argentina y el próximo gobierno estará ansioso por contar con esas reservas para evitar un cese en el pago de la deuda y un agravamiento de la crisis de divisas.

Muchos argentinos se sienten muy frustrados con la tambaleante economía, el aumento de la pobreza y las medidas de austeridad. Algunos analistas dicen que el gobierno de Macri se fijó objetivos demasiado optimistas y que la decisión del banco central de disponer topes inflacionarios más altos hizo que los inversionistas comenzasen a dudar del compromiso de Macri de contener la subida de precios. El gobierno de Macri se vio obligado a recibir un préstamo récord de 56.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional luego de una fuerte devaluación del peso frente al dólar el año pasado.

“Hoy, finalizando los cuatro años de gestión del gobierno de Mauricio Macri, uno se da cuenta que lo que en algún momento decíamos, ‘cuidado con este modelo’, lamentablemente se ha dado”, declaró Sebastián Campo mientras arriaba sus vacas en su hacienda de Pergamino. Dijo que es uno de los pocos hacendados de la zona que no apoya a Macri, pero que no decidió todavía por quién votará.

En los últimos tiempos Macri buscó el apoyo del sector agrícola-ganadero, prometiéndole “más tecnología, más innovación y menos impuestos para el campo”, al tiempo que elogió su aporte en épocas de crisis.

“El campo representa el 40% de nuestra economía y genera un tercio del trabajo de los argentinos”, dijo Macri en Twitter el sábado. “Queremos potenciarlo para que cree más empleo y oportunidades”.

No es coincidencia que poco después de que asumiese, Macri eligió una hacienda de Pergamino para hacer uno de los anuncios económicos más importantes de su presidencia.

“Pergamino es una ciudad ícono de la agricultura en Argentina”, manifestó Agustín Tejada, analista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. “Está en el corazón de las mejores tierras y con una gran tradición agrícola”.

Esta ciudad de 105.000 habitantes, ubicada en la provincia de Buenos Aires, es un centro neurálgico del sector agropecuario. Agricultores y ganaderos conducen camionetas y tractores por caminos polvorientos que cruzan extensiones inacabables de llanuras en uno de los principales exportadores de soja del mundo y un productor importante de maíz y trigo.

“El camino que hemos decido tomar algunos argentinos es el camino del cambio, el camino de la seriedad, el camino de la aperturas, del libre comercio”, dijo Jorge Josifovich, ingeniero agrícola y propietario de tierras en la zona. “Ante la posibilidad de que asuma un nuevo gobierno (de Fernández), no tenemos expectativas de que se continúe con esa línea que se arrancó a partir del 2015”, expresó. “Creemos que va a ser otra vez el sector agropecuario objeto de extracción de recursos. La fuerza peronista kirchnerista le tiene muy poco apego al productor. Nos siguen viendo como un enemigo”.

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