Centroamérica

Las mujeres que mueven la región

Empresarias, activistas, directivas, economistas, emprendedoras, ellas son las mujeres  que inspiran a otras a seguir y alcanzar sus metas. Los retos para la igualdad y la inclusión siguen, pero cada año se avanza más.

Foto: archivo

Ser  mujer no es fácil. Y en América Latina, es menos fácil que en los países nórdicos, por ejemplo. Tener las mismas oportunidades que los hombres para incorporarse en el mundo laboral  y con  los mismos sueldos es un anhelo que aun no se cumple. A pesar que en los últimos treinta años, la participación laboral femenina ha crecido constantemente en todos los países del área, según indica la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el ritmo de crecimiento se ha desacelerado y  las brechas se siguen manteniendo. Las mujeres tienen “mayores niveles de desempleo e informalidad, así como salarios más reducidos y un menor acceso a puestos jerárquicos que los hombres”, asegura la entidad.

En 2019, el ingreso medio de una mujer en la zona urbana equivalía al 78% del de los hombres. Una mujer con 13 o más años de estudio ganaba en promedio un 84 % del salario de un hombre con el mismo nivel educativo, detalla el último estudio presentado por la Comisión.

Y eso implica que aunque logren abrirse espacios en las empresas, los puestos de mando, generalmente, no recaen en ellas, aunque tengan la misma preparación. “Aún es escasa su representación en los cargos directivos, lo que se hace más patente cuanto más elevado es el cargo”, dice la CEPAL. 

Claudia Umaña, que es la primera mujer presidenta de  FUSADES, uno de los mayores tanques de pensamiento de El Salvador, explica que “las mujeres participan más en sectores menos rentables que los hombres, sigue existiendo una brecha salarial importante, y aún persiste la mayor participación de hombre en juntas directivas y puestos de decisión en las empresas”.

Una encuesta realizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que la proporción más elevada de empresas (27.5 %) declaró que solo entre el 1 % y el 10 % de sus altos cargos directivos están ocupados por mujeres, y que el 21.9% de las empresas no cuentan con mujeres en puestos ejecutivos.

Sin paridad

Datos del informe de Brecha de Género del Foro Económico Mundial (WEF) 2021, detallan que en promedio, solo el 55 % de las mujeres adultas están en el mercado laboral, frente al 78 % de los hombres; mientras que más del 40 % de la brecha salarial (la relación entre el salario de una mujer y el de un hombre en una posición similar) aún no se ha logrado unir  y para que esto se logre se necesitarán por lo menos 99 años. América Latina va un paso más adelante, pero aún así para lograr la paridad, se necesitarían 59 años, es decir casi una vida.

Para el caso de Centroamérica el país que se encuentra mejor posicionado en materia de paridad de género es Nicaragua, que es la número 12 a escala global (cayó de la 5 en la edición de 2020), aun así sigue siendo la número uno de América Latina.

En segundo lugar del istmo, le sigue Costa Rica con la posición 15 global; en tercer lugar está El Salvador que de la posición 80 en 2020 pasó a la 43 en el informe de 2021, subiendo 37 escaños. 

En el ranking regional, le sigue  Panamá que es la 44 en el mundo, en quinto lugar está Honduras es la 52 a escala global. Por último, Guatemala que es el caso más grave, ocupa el puesto 122 de 156 países, cayendo 9 posiciones desde la última edición;  y es el último lugar de Latinoamérica.

Esto demuestra que aún falta mucho camino que recorrer para llegar a la equidad en la Región.

Paola Bondy, presidenta de la BU AB Inbev, que consolida la unidad de negocios de Cervecería Hondureña y La Constancia, señala que “las mujeres todavía no contamos con igualdad de condiciones, oportunidades e incluso derechos legales de los que gozan los hombres. Hay mucho camino por delante, entre los temas que yo veo más apremiantes estaría abordar la violencia de género para realmente contar con mecanismos de protección y erradicación de estas prácticas; y concientizar sobre priorizar el acceso a educación de las niñas e igualdad de oportunidades”.

El factor pandemia

La crisis generada por la pandemia del covid-19 acrecentó las desigualdades en América Latina y generó un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral, de acuerdo a la CEPAL. 

El estudio “Las sanciones de género de la pandemia: el impacto desproporcionado del covid-19 en los resultados del mercado laboral de las mujeres”  del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), detalla que  la pandemia causó que las normas tradicionales de género hayan regresado para sobrecargarse sobre las latinoamericanas.

Luis Felipe López-Calva, director para América Latina del PNUD, mencionó que esto también impacta y genera más situaciones de violencia.   

“La mujer se desempodera. Pierde capacidad para negociar en el hogar, se incrementa la vulnerabilidad a la violencia que se ejerce contra ella y que ya sabemos que aumentó durante la pandemia”, detalla. 

El problema no es simple, la economista Tatiana Marroquín, explica que se debe “entender que las desigualdades de género son estructurales, por tanto las respuestas deben también ir a la estructura. Si es claro que uno de los obstáculos más grandes para la autonomía de las mujeres es que el cuidado recaiga exclusivamente en ellas, una de las medidas es ayudar con ese cuidado; al final los niños y niñas son un asunto social”. Para el caso de El Salvador, considera que la  Ley de Salas Cunas, podría ser una acción clave para promover equidad y ayudar directamente al trabajo del cuidado.

Desde las empresas también se debe y se puede trabajar para contrarrestar la problemática. Claudia Cruz, directora ejecutiva de Voces Vitales El Salvador, agrega que las empresas deberían adoptar un compromiso con la equidad y ese compromiso empieza con la autoevaluación para identificar la ruta a seguir. Luego trabajar activamente para brindar oportunidades de liderazgo a las mujeres. 

“Si las empresas no tienen programas que promuevan la equidad de género, cualquier frase o campaña en el día de la mujer es solo un pedazo de publicidad. Programas de desarrollo personal y profesional, políticas de no discriminación, políticas contra el acoso laboral, programas de apoyo a sobrevivientes de violencia, son ejemplos de acciones concretas para apoyar a las mujeres. Por otro lado, las mujeres que decidan asumir puestos de liderazgo deben buscar redes de apoyo y capacitarse. Es importante contar con mentoras que le impulsan y brindan consejos desde su experiencia”, dice.

Y como ya se vio que el camino no es fácil, estas páginas son un reconocimiento a aquellas que han logrado avanzar, a pesar de tener los números en contra;  no son todas y quisiéramos haber abierto espacio para más. Pero he aquí un ejemplo de mujeres que inspiran a otras, de las que abren caminos, de las que ayudan a otras a crecer; he aquí un ejemplo de mentoras, empresarias, directivas, economistas,  que con su labor transforman a Centroamérica en una mejor región. •

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