Economía

Argentina presenta programa de austeridad para frenar la crisis

Argentina presenta programa de austeridad para frenar la crisis

Argentina presenta programa de austeridad para frenar la crisis

 El presidente Macri reconoce la 'emergencia' después del colapso de confianza de los inversionistas.

El presidente argentino reveló un nuevo programa de austeridad para ganarse la confianza de los inversionistas internacionales y los prestamistas de rescates, al admitir que el país enfrenta una "emergencia" a raíz del pánico bursátil que surgió después del colapso del peso.

En un apasionado discurso a la nación desde el palacio presidencial el lunes, Mauricio Macri dijo que su gobierno necesitaba actuar rápidamente para restablecer la confianza de los inversionistas después de la petición que hizo la semana pasada de un paquete acelerado de rescate del FMI por valor de US$50 mil millones.

"El mundo nos ha dicho que estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades", dijo el Sr. Macri.

El país se ha visto azotado por una tormenta global en los mercados emergentes desde que el peso se desplomó la semana pasada a su nivel más bajo ante el dólar, lo cual llevó su depreciación este año a más del 50 por ciento.

Argentina ha contribuido a la crisis más amplia en los mercados en desarrollo a nivel mundial, pero también ha sido una de sus mayores víctimas, pues el gobierno y las compañías se han visto obligados a esforzarse para encontrar la forma de pagar miles de millones en deuda denominada en dólares estadounidenses.

La lira turca ha sido la otra moneda que más ha sufrido por la liquidación. Forzó el lunes al banco central a señalar que estaba preparado para elevar las tasas de interés la próxima semana para frenar la espiral de inflación provocada por la caída de la lira.

El Sr. Macri, de tendencia reformista, ha actuado con mayor agresividad para tranquilizar a los inversionistas, y el banco central de Argentina ya elevó su tasa de interés principal al 60 por ciento. Nicolás Dujovne, ministro de economía, señaló que intentaría rápidamente endurecer el control del gasto. Dijo que el gobierno eliminaría su déficit fiscal primario el próximo año, lo cual es la brecha entre gastos e ingresos, antes de tener en cuenta el servicio de la deuda.

Buenos Aires aumentará los impuestos y reducirá su burocracia para intentar alcanzar esa meta, que es mucho más agresiva que un plan anterior para reducir el déficit al 1.3 por ciento el próximo año. El déficit fiscal fue del 3.9 por ciento en 2017, mientras que el objetivo para este año es del 2.7 por ciento.

Sin embargo, algo que pone de manifiesto cuánto se han agriado los sentimientos de los inversionistas hacia Ankara y Buenos Aires es que las monedas de ambos países cayeron aún más el lunes a pesar de los anuncios. El peso perdió otro 4.3 por ciento frente al dólar hasta cotizarse cercano a los mínimos históricos que alcanzó la semana pasada.

La eliminación del déficit fiscal de Argentina se financiará, en parte, mediante el aumento de los impuestos a la exportación. El Sr. Macri dijo que el país necesitaba ayuda de "quienes tienen la mayor capacidad para contribuir".

Los impuestos a las exportaciones han sido muy polémicos para el poderoso sector agrícola y el Sr. Macri había prometido este año seguir reduciendo los impuestos a las exportaciones de soja. Pero dijo el lunes que la crisis lo estaba obligando a implementar medidas que preferiría evitar.

Atribuyó muchos de los problemas a factores externos, incluyendo el aumento de las tasas de interés estadounidenses y los precios del petróleo, la guerra comercial entre EUA y China, los problemas en Turquía y Brasil y la peor sequía en casi medio siglo.

El Sr. Macri también anunció que reduciría el número de ministerios en más de la mitad, que fusionaría más de 10 ministerios con otros y en efecto degradaría a más de la mitad de sus ministros. Describió la crisis cambiaria, la cual estalló a finales de abril, como "los peores cinco meses de mi vida" desde que fue secuestrado hace 27 años.

El Sr. Macri dijo la semana pasada que le pediría al FMI que acelerara el desembolso del programa de apoyo planeado de US$50 mil millones para intentar proteger las finanzas.

Los inversionistas han estado intentando que el gobierno abandone su política de "gradualismo" en la reducción de sus gastos, y muchos analistas dijeron que recibían de buen agrado la promesa de eliminar el déficit presupuestario primario para el próximo año.

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