Economía

Avanza la creación de la primera criptomoneda argentina

La Cámara de Representantes aprobó la semana pasada el “Programa Misionero de Innovación Financiera con Tecnología Blockchain y Criptomoneda”
 

La criptomoneda estaría respaldada en bonos verdes

La Cámara de Representantes de Misiones aprobó la semana pasada el “Programa Misionero de Innovación Financiera con Tecnología Blockchain y Criptomoneda”. Es una iniciativa que, entre otros puntos, propone crear una criptomoneda estable (stablecoin) que le permita a la provincia contar con otra herramienta de financiación y transacción con entes privados y públicos del país y el mundo.

Según explicó a LA NACION el ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, la ley establece tres grandes conjuntos de prioridades: implementar el blockchain en la gestión de la información dentro y entre las diferentes áreas de la administración pública; crear una criptomoneda estable para Misiones y la creación de un Bono o Certificado Verde.

En este sentido, puntualizó que la tecnología blockchain ya se está instrumentando en la herramienta ciudadano digital, que permite identificar a los contribuyentes digitalmente, y con esa experiencia se avanzará sobre otros organismos.

En cuanto a la criptomoneda, dijo que es un proyecto en el que vienen trabajando desde el año pasado evaluando distintas alternativas. “Elevaremos el proyecto al gobernador cuando sea más concreto y tenga la seriedad que requiere. El respaldo no serán los bonos verdes, sino un título público con cláusula de ajuste o en moneda extranjera. Puede ser un bono del Estado Nacional o de otro Estado”, señaló.

Consultado acerca de si precisan un permiso del Gobierno para sacar una criptomoneda, afirmó que, por el momento y hasta que no haya una ley, es una herramienta no regulada, con lo cual no hace falta ningún tipo de autorización. “En el mercado funcionan miles emitidas por privados y ya hay municipios que han emitido criptomonedas”, aseguró.

Sin embargo, dijo que Misiones es la primera provincia con una ley que la habilita a hacerlo, aunque aclaró que no está pensada para cubrir el déficit provincial. “Será una herramienta de vanguardia con fines de transacciones y atesoramiento. Ojalá pueda salir pronto. La intención nuestra es hacerlo con participación público-privada para que sea un proyecto serio y responsable”, cerró.

Los reparos

Consultado en su momento por LA NACION, Rodolfo Andragnes, presidente de la ONG Bitcóin Argentina, dijo que, antes de poder armar un activo monetario digital que circule libremente, hay que tener varios aspectos en consideración. “Blockchain no es sinónimo de seguridad o confianza y hasta puede ser la herramienta de un abuso. Por lo que se requiere primero entender sobre qué blockchain se decide trabajar y cuán no manipulable es en el corto, mediano y largo plazo”, sostuvo.

Por otro lado, dijo que una criptomoneda no es equivalente a Bitcoin: “La inviolabilidad y confianza y, por ende, el valor de Bitcoin no solamente se basa en que sea cripto o no, sino en cuán descentralizado es su modelo de toma de decisiones y la dificultad de atacar dicha red”.

En este sentido, sostuvo que Estado y descentralización parecen conceptos antagónicos. “El Estado no necesita ser descentralizado, pero la confianza en las monedas o se impone y motiva (como la obligatoriedad del peso) o se logra por la confianza en el emisor y la certeza de sus promesas. Si el poder de modificar la emisión, de afectar el subyacente, de vetar el uso, etc. queda en mano del estado emisor, su valor y confianza no recae en la tecnología, sino en el gestor”, explicó.

Otro problema son los subyacentes. “Si son activos físicos cómo dólares y la cuenta puede ser embargada o el acceso a la misma queda en manos de quién pueda sacar dinero de allí, entonces esos tokens se habrán convertido en una estafa. Si, en cambio, se tokenizan activos físicos sin poder acceder a ellos o regalías futuras de algún proceso productivo, esto es muy similar a un proceso de venta del subyacente en el primer caso o preventa a descuento en el segundo”, apuntó.

“Ahora bien, si suponiendo que eligieron la blockchain correcta, que eliminan el poder de manipular su emisión, que la toma de decisión es más descentralizada, y los subyacentes son futuros o no se pierde el acceso a ellos, entonces quedan los aspectos legales para resolver no sea cosa que, con un cambio de gobierno, dejen de ser aceptados. Dicho esto, son solo desafíos a superar y considerar, y sí creo que absolutamente cualquiera debería tener el derecho y libertad de crear su propia moneda. De ahí a que exista un mercado que la acepte es otra cosa y dependerá muy probablemente de la calidad con la que se resuelvan estos desafíos y los casos de uso que se puedan desarrollar en un futuro”, concluyó.

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