Economía

Destinan $127.7 millones para recuperar bosques y agro en El Salvador

El Salvador se encuentra en la lista de los países más vulnerables ante el cambio climático. RECLIMA es un proyecto dirigido por la FAO que trabajará por la resiliencia del agroecosistema.

El nivel de deforestación de El Salvador vuelve vital la recuperación de los bosques, pues es la única manera de preservar las fuentes de agua.

Este año inicia el Decenio de la restauración de los ecosistemas y el llamado es a proteger y recuperar los paisajes forestales. En 2019 fue aprobado el programa Resiliencia climática en los agroecosistemas del corredor seco de El Salvador (RECLIMA) por un monto de $127.7 millones, que será dirigido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El Fondo Verde del Clima a través de FAO realiza un aporte de $35.8 millones y $91.8 millones provienen del Gobierno y del Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (FIAES), con aportaciones en especie, como paquetes agrícolas y asistencia técnica del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

El nivel de deforestación de un país tan pequeño vuelve vital la recuperación de los bosques, pues es la única manera de preservar las fuentes de agua. Es por eso que RECLIMA trabaja sobre tres ejes principales, uno de ellos es mejorar la resiliencia de los medios y sistemas de producción de las familias en los agroecosistemas, quienes son más vulnerables a los efectos climáticos. Trabajará con una visión agroecológica con 50 mil productores de granos básicos y en total beneficiará 225 mil personas.

Diego Recalde, representante de la FAO en El Salvador, explica que el programa se desarrollará en 114 municipios de las zonas más afectadas por la deforestación, degradación del suelo y pérdida de la biodiversidad.

El segundo eje será la reforestación de zonas altamente degradadas, precisamente montañas y laderas donde se produce captura de agua, serán en total 17,333 hectáreas con bosque nuevo. Finalmente, el programa busca mejorar los procesos de gobernanza, gestionar normativas y leyes importantes como una ley de cuencas, ley de agua y de estímulos forestales.

Como parte del Corredor Seco de Centroamérica, el país vive a expensas de la variación extrema de las precipitaciones y la temperatura lo cual es una amenaza para la seguridad alimentaria de la población. Estas condiciones se agravan especialmente por los altos niveles de deforestación que generan degradación de tierras y estrés hídrico.

“Se perdió el rumbo de la agricultura (...)  No han habido políticas, créditos ni apoyo para la comercialización".  

Diego Recalde, FAO El Salvador

"Principalmente el llamado es a proteger los bosques y paisajes forestales por todos los beneficios que nos generan: fijan nitrógeno al suelo, capturan CO2, permiten la infiltración de agua en los suelos para que se pueda almacenar en los acuíferos esto es fundamental para poder garantizar agua para todos los múltiples usos", explicó Recalde.

Los bosques ofrecen mucho más, como aire fresco, frutos y productos de alta nutrición y brindan espacio de recreación y sombra. "A pesar de estos beneficios 10 millones de hectáreas de bosques son afectadas anualmente en el mundo; y 2 mil millones de hectáreas de tierra son degradadas. Si perdemos bosques y degradamos suelos nos quedamos sin agua", enfatizó Recalde.

La pérdida de bosques hace que "el clima" se vaya calentando, de hecho la temperatura alrededor de un árbol se reduce entre 2 y 5 grados.

El Decenio de la Restauración de Ecosistema de Paisajes fue propuesto en Nueva York por El Salvador, y RECLIMA nace de esa propuesta y de la necesidad que tiene el país para invertir y hacer acciones importantes en el área de restauración de paisajes y ahondar en investigación.

Es así como se apoya al Banco regional de semillas forestales a través del CENTA (Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal) y se promueve una producción más verde con incentivos para promover la diversificación de producción.

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En una zona muy productiva, Nejapa, ya los pozos tienen profundidades de hasta 80 metros y es porque ya no hay agua, porque no se están protegiendo las zonas altas y eso es un problema serio. “El agua no viene del grifo, viene de mantener las cuencas altas reforestadas, si no lo entendemos, por mas que tengamos tuberías nos vamos a quedar sin agua”, explica Recalde.

La gran pérdida de bosques en El Salvador ha influido para que tenga los niveles más bajos de metros cúbicos per cápita anuales llegando cerca del estrés hídrico. "Se trata de un país pequeño con suelos altamente degradados que no captan agua, no son protegidos. Estimamos que cuesta mil dólares por hectárea cubrirla con todo tipo de especies. Es una estrategia de mediano y largo plazo", dice Recalde.

Este trabajo implica no solo la compra de nuevas especies, la siembra y mantenimiento, sino además el trabajo de cada propietario para sembrar otros cultivos simultáneos con el fin de asegurar su manutención como café, cacao y frutales (productos que el país importa casi en totalidad).

El funcionario hace énfasis en que colaboran con el Plan Nacional del Agua y que se busca un diálogo porque "una ley de agua no puede ser unilateral, involucra comunidades, municipios, actores locales, productores de diferente tipo y nivel, todos tienen intereses".

Añade que si la ley no se discute en lugar de ser un bien será todo lo contrario. "Debe haber socialización, participación y un acuerdo mínimo entre todos los actores para ver el problema de manera integral. Debe establecer tarifas adecuadas, el agua no puede ser gratis, debe tener un costo razonable para que tampoco sea un peso para la eficiencia empresarial y las tarifas de agua para el consumo humano no pueden ser subsidiadas para todo el mundo. No puede ser que en los barrios finos de la capital se paguen $3, eso no alcanza para mantener un sistema de calidad y para el buen servicio. Esta ley además debe promover la reforestación con estímulos forestales", dice.

Recalde explica que los sistemas agroalimentarios en El Salvador deben tener una visión sistémica, no se puede ver la producción desligada del agua y de los bosques.

"Se perdió el rumbo de la agricultura y ahora la producción está en un declive total, por ejemplo el café va a tener la menor producción de la historia este año, por debajo de los 500 mil quintales, cuando alguna vez produjo 3.5 millones y la producción del país era récord en casi todos los cultivos. No han habido políticas, créditos ni apoyo para la comercialización de productos nacionales, ha habido un abandono del campo", añadió.

Finalmente, dice que el modelo de consumo que predomina hoy en día, motivado por la remesas, no es un modelo sostenible ni beneficioso, es necesario retomar la agricultura , reducir las importaciones de hortalizas y frutas para generar nuevos empleos que además sean verdes.

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