Economía

Deutsche Bank y VW pagan el precio de una gobernanza caótica

Deutsche Bank y VW pagan el precio de una gobernanza caótica

Deutsche Bank y VW pagan el precio de una gobernanza caótica

Obviamente, el banco más grande y el mayor fabricante de automóviles de Alemania no son comparables. Pero si se analizan detenidamente, tienen muchísimo en común. Y no de buena manera. Consideremos las tres semejanzas obvias. Tanto Deutsche Bank como Volkswagen han sufrido escándalos y crisis existenciales en años recientes. Ambos tienen como principales accionistas inversionistas de Qatar. Luego, la semana pasada, ambas despidieron a sus directores ejecutivos dos años antes de lo esperado. Por supuesto, las circunstancias de la defenestración de John Cryan de Deutsche y Matthias Müller de VW fueron bastante diferentes. El Sr. Cryan había pasado casi tres años recaudando con éxito capital fresco, resolviendo importantes litigios heredados y lanzando una gran iniciativa de reducción de costos, pero fue destituido tras fracasar en su intento de elevar el precio de las acciones. El Sr. Müller hizo un mejor trabajo en cuanto a elevar el precio de las acciones tras el escándalo de manipulación de las pruebas de emisiones, pero un ambicioso sucesor estaba listo para impulsar una gran reestructuración del grupo. Los inversionistas acogieron con beneplácito ambos cambios de gestión. El precio de las acciones de Deutsche subió un 3 por ciento la semana pasada después de que se revelara que Christian Sewing sería el nuevo director ejecutivo del banco; el precio de las acciones de VW aumentó un 9 por ciento tras el nombramiento de Herbert Diess. Aún está por verse si ese optimismo es justificado. La estrategia de Deutsche — restarle énfasis a la banca de inversión sin una alternativa sólida para sustituirla — poco convincente. Las deficiencias de VW hasta ahora han resultado difíciles de solucionar. Los diferentes desafíos que estas empresas enfrentan son terriblemente complejos. Sin embargo, bajo sus males yace una importante cuarta semejanza: fallas de los sistemas de gobernanza corporativa. Ningún modelo de gobernanza es perfecto. Pero el comportamiento de Deutsche y VW, posiblemente dos de las compañías más disfuncionales de Alemania, han puesto de manifiesto las deficiencias de la estructura de la junta directiva de dos niveles, particularmente la junta de supervisión de nivel superior y cuán fácilmente puede convertirse en un caos. La junta de supervisión de 20 personas de VW está infamemente distorsionada; es sorprendente que la compañía pueda funcionar en lo absoluto. De acuerdo con las normas alemanas, los representantes del personal ocupan la mitad de los escaños. Además, tres grandes grupos de inversionistas tienen la mayoría de los escaños no sindicalizados: los qataríes (2), el gobierno de Baja Sajonia (2) y la familia Porsche/Piech (3). En comparación, la junta de supervisión de Deutsche es casi un modelo de normalidad. Pero aun así, bajo su supervisión se ha producido uno de los procesos de sucesión de director ejecutivo más desordenados que uno se pueda imaginar. Por ello, el presidente Paul Achleitner y sus compañeros no ejecutivos deben aceptar la culpa. Hace 15 años, la junta de supervisión de Deutsche era un emblema del poderío industrial alemán. Pero, aparte del presidente, la junta no tenía experiencia financiera. No es una coincidencia que Deutsche siguiera una estrategia arriesgada de crecimiento global durante una década sin restricciones debido a su junta inexperta y sin preparación. Se debe reconocer que el Sr. Achleitner ha llenado de financieros su junta de supervisión. Pero es a duras penas una alineación ejemplar. En primer lugar, es extraño que no tenga ningún peso pesado corporativo alemán en un momento en el que presuntamente el banco está enfocando su atención en su mercado interno. En segundo lugar, la calidad de las contrataciones de la nueva junta es discutible. John Thain es un gran nombre, pero como jefe de Merrill Lynch cuando se derrumbó en los brazos del Bank of America, defendió las enormes bonificaciones, lo cual es lo contrario al tono que Deutsche quiere establecer. En tercer lugar, los dos grandes accionistas alemanes — los qataríes y grupo chino HNA — están representados en la junta de supervisión, lo cual magnifica el desacuerdo entre los inversionistas sobre la mejor manera de proceder del banco. Durante el año pasado, Deutsche y VW tuvieron un desempeño significativamente inferior al de sus semejantes en términos de precio de las acciones. La mala gobernanza no ha sido el único problema, pero sí ha desempeñado un papel importante. Solucionar esto debe ser prioritario. Copyright The Financial Times Limited 2018 © 2018 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.

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