Economía

"El BCIE no va a dejar que un miembro entre en problemas por falta de financiamiento": defienden desembolsos a El Salvador

El presidente ejecutivo del BCIE  defendió los desembolsos hechos a El Salvador durante 2021,  y enfatizó que estas decisiones dependen del directorio, conformado por los mismos países miembros del ente.

Dante Mossi, presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica

Dante Mossi, presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica

El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) es como una cooperativa que no puede permitir que uno de sus socios tenga problemas fiscales. Así justica Dante Mossi, presidente ejecutivo del organismo, los desembolsos que el banco ha hecho a El Salvador a lo largo de 2021, pese a la deriva autoritaria que la comunidad internacional ha señalado al gobierno de Nayib Bukele.

A partir de los desembolsos hechos por el BCIE en 2021, ¿cómo se justifica que un solo país, El Salvador, tenga casi la mitad de todo lo desembolsado?

Primero, este banco es una cooperativa de países donde los países son socios. El capital accionario del BCIE es casi 11 % de El Salvador, comparado a menos del 1 % del BID o Banco Mundial. Entonces, la voz de El Salvador tiene mucho peso y, obviamente, las operaciones de El Salvador que son aprobadas por el directorio, no por su servidor.

¿Tanto como para ser un 48 % de todo lo desembolsado por el BCIE en 2021?

Las cooperativas funcionan para ayudarle al socio que necesita apoyo. Conversamos con el ministro de Hacienda (Alejandro Zelaya) a medio año, encontramos que había un espacio por financiar nuevo que El Salvador no había contemplado y el ministro nos preguntó si "sería posible que el BCIE nos pudiera apoyar en financiar ese déficit", y la respuesta fue sí. Estamos atendiendo al país que lo necesita porque se le cerraron otras puertas.

Esos $1,041.7 millones en un solo año se acercan a la cifra que El Salvador recibió en cinco años, entre 2016 y 2020...

Cada país tiene diferentes retos. Hay países como Guatemala que tuvieron fiscalmente un año muy bueno, no necesitaban mayor apoyo, y así tenemos los países que más apoyo necesitaron el año fue El Salvador y Costa Rica, y el BCIE respondió en tiempo y en forma. Hay años donde otros países tomarán esa proporción tan grande.

“BCIE fue el único banco de desarrollo que financió de manera seria a El Salvador. BID y Banco Mundial, juntos, apenas llegarán al 10 % del  financiamiento externo de ES”.

Sigue sin quedar clara la justificación a la cantidad...

¿Porqué esa cantidad tan grande? El Salvador hizo lo mismo que todos cuando las economías se cerraron y las personas se vieron obligadas a quedarse en casa. Se vio obligado a sacar dinero, porque obviamente no había dinero de impuestos, tuvo que endeudarse para pagar programas de protección social de personas confinadas. Se pagó bolsas de alimentos, se financió parcialmente salarios a pequeñas empresas, y se regaló dinero para que no cerraran operaciones, se compraron computadoras, laptops, y esto se hizo mediante un esquema de reconocimiento de gastos, un programa que el banco tiene. Nosotros apoyamos en este tipo de operaciones y por eso desembolsamos cantidades tan grandes. Esto es extraordinario. No es normal. Esperamos que en 2022 retornemos a un perfil más balanceado con todos los países socios, pero definitivamente el BCIE no va a dejar que un país miembro entre en problemas fiscales por falta de financiamiento.

Pero deben haber condicionantes para estos...

Somos el socio que más rápido actuamos, no andamos cuestionando en el sentido de "si me parece o no que politícamente tiene sentido", simplemente apoyamos a los gobiernos en sus políticas públicas. ¿Es sorprendente este nivel de desembolso? No. Sabíamos en que nos estábamos metiendo en cuanto al tamaño. Este es un acuerdo entre países, no lo hace su servidor, lo hacemos como equipo, lo presentamos a los directores. Los directores aprobaron los préstamos en tiempo y forma.

¿No es preocupante para el banco financiar a un país con sanciones de parte de Estados Unidos?

El BCIE incluye países como Cuba que es un país que tiene un régimen de sanciones no solamente de Estados Unidos sino de otros países, pero lo que nosotros vemos es que las operaciones se hagan sanas financieramente y tengan impacto social, que tengan un retorno económico. Quien decide si una operación se aprueba o no son los países miembros. En este sentido las decisiones de política exterior, geopolíticas, eso viene representado a través del voto de cada director y cómo El Salvador se lleva con sus países y dejeme reiterar: el BCIE es un banco, la autoridad máxima son los gobernadores. Los ministros de hacienda de cada uno de los países socios, ellos se hablan y creo que si hay un entendimiento que cuando operaciones muy grandes entran, los ministros se hablan y se piden apoyo entre si. Como dicen: "hoy por tí, mañana por mí". No es que no nos preocupa, escuchamos y son temas atendidos y discutidos en el directorio, y el directorio al final decide, y son personas designadas por estos ministros.

Menciona que los fondos sean usados en inversión. Me gustaría referirme a un préstamo de $214 millones de reducción de brecha digital: este ya tenía fondos asignados en el presupuesto, pero aún así el GOES pidió un préstamo para ello. El 15 de diciembre, la Asamblea de El Salvador lo redistribuyó para gasto corriente, que no tiene retorno social. ¿No hay alarma porque el GOES pida un préstamo para una cosa y lo ocupe para otra?

Se llaman programas con reconocimiento retroactivo de gastos. El proyecto que el banco financió fue la compra de computadoras. Nosotros seguimos la debida diligencia que el país tuvo para comprar esas computadoras. El gobierno, sabiendo que tenía el apoyo del banco, adelantó procesos, y está establecido en el contrato de préstamo: nosotros podíamos reconocer retroactivamente gastos realizado en esta actividad. No violentaron ningún tipo contractual, fue un reconocimiento de gastos. Ahí es donde nosotros como banco somos muy flexibles. Son decisiones que cuando se aprueba el préstamo, el director las conoce y decide acompañar o no. En este caso decidió acompañar.

¿Quién es?
Dante Mossi presidente ejecutivo BCIE
Trayectoria:
Se desempeña como presidente del BCIE desde el 1 de diciembre de 2018. Previo a ello también trabajó en el Banco Mundial.

Tomando en cuenta ese papel que juegan los directores, en el caso de El Salvador, Luis Rodríguez no cumple con los requisitos del convenio constitutivo del BCIE: "reconocida capacidad en temas económicos, financieros y bancarios". En su currículo, Rodríguez únicamente tiene estudios de diseño gráfico. ¿No despierta alarmas en el BCIE los nombramientos de gente que podría no cumplir requisitos?

Primero que todo, nuevamente, el BCIE como un organismo, se lo digo, no es trivial en el sentido que la gobernanza, la autoridad máxima es la asamblea de gobernadores, que son todos los ministros de hacienda de los países miembros del banco. Ellos designan a los directores basados en criterios de idoneidad para el trabajo que se va a prestar. En el caso de director de los países fundadores, estos perfiles son sometidos a un proceso de no objeción por parte de todos los ministros de hacienda fundadores; o sea Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Es una pregunta para hacerla al ministros de Hacienda: si puede ampliar en qué sentido fue basada esa decisión.

La impresión que me deja la Asamblea de gobernadores, y usted mismo decía "hoy por tí mañana por mí", es que es una puerta abierta a que los mismos ministros se permitan cosas que no cumplen con el convenio. ¿No cree que es una puerta demasiado abierta?

Este banco fue creado en 1960 y se hizo en esencia con un espíritu cooperativista, donde los países definieron las reglas de cómo quieren jugar el juego. Son los gobernadores quienes deciden ese tipo de perfil idóneo de directores. Realmente es bastante abierto y tal como usted lo dice es una reforma de gobernanza corporativa que los países, algunos de ellos, han expresado que deberíamos ser más selectivos, pero yo le puedo mencionar que en otros organismos como Banco Mundial y BID tienen una forma de seleccionar directores de una manera casi idéntica.

También me gustaría preguntarle por el apoyo que el BCIE admitió dar por el acompañamiento del bitcóin en El Salvador, ¿cómo va el apoyo y la asesoría del banco en ese tema?

Este banco fue diseñado no solo para dar préstamos, sino también para dar asesorías técnicas. Me preguntaban qué habilidad de criptomonedas tenía el BCIE y su servidor. Ninguna. Pero lo que sí tenemos es un presupuesto destinado para los estudios técnicos que los países tengan sobre sus diferentes políticas de innovación financiera. Así lo hemos tratado: justo antes de Navidad, una semana antes, se firmó un contrato con una compañía asesora que estará trabajando junto al Banco de Reserva y el ministerio de Hacienda para definir el marco de cómo trabajar esta reforma, muy innovadora de El Salvador.

¿Están conscientes de la cantidad de fallos que ha presentado la Chivo Wallet, empresa con fondos públicos, en cuanto a suplantación de identidad y reclamos de fondos que son sacados de las billeteras digitales sin que el GOES quiera dar respuesta?

Quien implementa la política, en este caso, es el GOES. Ese tipo de información para nosotros es importante porque apoyaremos a que esta política sea más orientada a mercado y que el usuario se sienta cómodo. Se entiende que esta innovación no beneficia porque no sabe cómo está estructurada, una campaña de comunicación es posible que sea uno de esos apoyos que el GOES nos pueda pedir.

Sobre las acusaciones por los privilegios de los directores del BCIE, ¿cuál es su postura?

Los señalamientos que ha hecho, quiero mencionar que muchos señalamientos que él (Otton Solís) hace son falsos. Somos un ente de financiamiento hacia el desarrollo. Este es un banco donde la austeridad es un factor muy importante en nuestra decisiones. Este banco es auditado internacionalmente y validado por calificadoras de riesgo y una y otra vez hemos sido ranqueados como de las instituciones financieras de mejor riesgo crediticio en América Latina, precisamente porque nosotros manejamos con mucha prudencia nuestras finanzas, somos un banco muy sólido, y esto lo hemos aclarado en varios medios, no vamos a prestarnos a ser una herramienta de lucha política en cualquier país.

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