Economía

El Salvador: Fitch alerta por presión fiscal en riesgo país

La agencia calificadora señaló que de aprobarse la propuesta del presupuesto general de la nación, tal cual está planteado, generaría más presión en la calificación soberana del país.

Margen. El Salvador tiene poco margen de maniobra para emitir más deuda a corto plazo, ya está llegando a los límites.

La agencia calificadora de Riesgo Fitch Ratings emitió ayer un comunicado donde advertía los riesgos que implica para la calificación soberana del país el proyecto del presupuesto presentado por la Administración Bukele, por las altas necesidades de financiamiento que prevé.

El proyecto del presupuesto general de la Nación fue presentado por el Ministerio de Hacienda a la Asamblea Legislativa el pasado 30 de septiembre; este es de $7453.5 millones, un 16 % mayor al requerido para el funcionamiento estatal de 2020.

"Esto implicaría un déficit fiscal del 7.5 % del PIB, una relación deuda sobre el PIB del 94 % y necesidades de financiamiento de casi $1,855 millones, que creemos que satisfacerlas sería un desafío", dice la entidad calificadora que además señala, que ve "poco probable" la aprobación de este proyecto en la Asamblea Legislativa, tal cual lo han planteado varios analistas.

En mayo pasado, Fitch cambió la perspectiva de la nota salvadoreña, pasando de B- "estable" a B- "negativo", señalando en esa oportunidad que ese cambio se daba por "el deterioro en las métricas de sostenibilidad de la deuda como resultado de la ampliación del déficit fiscal y la contracción económica".

Para la calificadora aprobar este presupuesto aumentaría la presión sobre la calificación soberana B- de El Salvador porque continuaría el deterioro en la sostenibilidad de la deuda.

Habrá que recordar que una calificación de "B" es de "grado especulativo", es decir que implica un elevado riesgo de incumplimiento, de parte de los países, de sus obligaciones financieras.

Asimismo, Fitch plantea que El Salvador ha tenido una de las desaceleraciones económicas más fuertes de América Latina (-9.3 % del PIB en el primer semestre, según el Banco Central de Reserva) que lo llevó a una caída en los ingresos de un 10 %, además aumentó el gasto en 26 %, y estos dos indicadores incidirán para que el país cierre el año con un déficit fiscal del 11 % del PIB, 8 puntos arriba que en 2019.

Por otra parte, la deuda a corto plazo sigue subiendo y eso limita el poco margen de maniobra que tiene el Gobierno.

Alerta por deuda

Según Fitch, la deuda a corto plazo ronda los $2,200 millones. El último informe de deuda del Ministerio de Hacienda indicaba que hasta agosto el saldo de Letras del Tesoro (LETES) sumaba $1,476.9 millones y el 22 de septiembre pasado el gobierno colocó $645.8 millones en Certificados del Tesoro (CETES).

"La reciente emisión de CETES fue a tasa de 7.5 %, más baja que la tasa de 9 % que obtuvo el ejecutivo cuando colocó en marzo; pero los pagos de intereses superarán el 20 % de los ingresos en 2020 y esto, sumado a la contracción económica, impulsará la relación deuda-PIB por encima del 90 % este año", dice Fitch.

Esta alza en la deuda a corto plazo limita la obtención de fondos de manera interna, obliga a buscar con organismos multilaterales y externos (bonos), además de presionar para un acuerdo con el FMI. Aunque en este último punto, Fitch advierte que se podría dar hasta después de las elecciones. "El FMI ha indicado que un programa requeriría que las autoridades se comprometan a realizar un ajuste fiscal del 3 % del PIB. Creemos que es poco probable que el Congreso apruebe la propuesta, pero los préstamos a corto plazo ya han alcanzado niveles récord, y el acercamiento de las elecciones legislativas del próximo año puede complicar los esfuerzos para asegurar un apoyo multilateral adicional", dice el informe.

Para Ricardo Castaneda, economista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), llegar a un acuerdo entre el gobierno y el FMI es completamente factible, aunque concretarlo será lo más difícil ya que tendría que pasar por la Asamblea. Él es del mismo pensar que este se haría hasta después de las elecciones legislativas de febrero.

"El problema que veo es que pareciera que la gran apuesta para resolver los problemas fiscales del país son las elecciones, el tema de los tiempos es clave, (febrero) puede ser demasiado tarde para tomar medidas", dice. Castaneda señala que "El Salvador está en cuidados intensivos y probablemente cuando se le dé una medicina va a ser muy tarde".

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