Economía

Nueva Asamblea Legislativa de El Salvador aprueba $1,530 millones en deuda

Además, se aprobó la creación de dos fideicomisos por $1,290 millones para rescate de la agricultura y el sector cafetalero. Se espera que a dicho monto todavía se le agregarían unos $700 millones de nuevos préstamos pendientes de ser presentados.

Nueva Asamblea Legislativa aprueba $1,530 millones en deuda

El endeudamiento de El Salvador está creciendo a una velocidad galopante. Los diputados que asumieron el 1º de mayo en la Asamblea Legislativa han aprobado o ratificado, a la fecha, $1,530 millones distribuidos en 11 préstamos con organismos multilaterales y otros $1,290 millones para la creación de dos fideicomisos para el rescate de la agricultura y producción del café. Aunque los fideicomisos son un instrumento de deuda que, contablemente, no entra en el total de la deuda del Sector Público No financiero (SPNF), entre ambos totalizan $2,820 millones.

Para ponerlo en perspectiva, este monto supera a los $2,000 millones que se aprobaron en abril del año pasado para el combate a la emergencia de la pandemia de covid-19.

En la plenaria del 11 de mayo se aprobaron y ratificaron siete préstamos por $730 millones. Uno de estos fue por $250 millones provenientes del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), denominado "Operación de Desarrollo para Acciones de Políticas Públicas", otro por $91 millones para la Segunda Fase del Plan de Control Territorial y uno por $20 millones, provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para créditos para las micro y pequeñas empresas.

Luego, el 18 de mayo se sumaron $600 millones en tres préstamos (con el BID y el Banco Mundial) aprobados y destinados a proyectos de apoyo a la primera infancia y mejora de la calidad educativa.

En la sesión plenaria de ayer, los diputados sumaron otros $200 millones de un préstamo y $1,290 millones de dos fideicomisos (ver nota aparte).

Creciente

Cabe recordar que solamente el año pasado la deuda pública de El Salvador subió $2,773.3 millones, es decir que aumentó más de lo que había crecido en los últimos tres años.

En 2017, esta deuda subió $967.8 millones, en 2018 aumentó $793.4 millones y en 2019 el alza fue de $794.4, eso significa que en esos tres años la deuda creció $2,555.6 millones, $217 millones menos que lo aprobado solo para 2020.

Es más, la deuda salvadoreña de 2020 creció más del doble del promedio anual desde 2010 que fue de $1,028 millones.

Según datos del portal de Transparencia Fiscal del Ministerio de Hacienda, a marzo de este año, el saldo de la deuda del SPNF (incluyendo el Fideicomiso de Obligaciones Previsionales) era de $21,965 millones, lo que equivale a un 82 % del producto interno bruto (PIB) y un crecimiento del 1.4 % comparado a diciembre de 2020.

Esta deuda se compone de $14,047 millones en deuda de mediano y largo plazo, $5,619 millones en Fideicomiso de Obligaciones Previsionales y $2,299 millones en deuda de corto plazo (Letras del tesoro y certificados del tesoro).

En 2010, la deuda pública salvadoreña (incluyendo pensiones) equivalía a 59.8 % del PIB y esta fue incrementándose hasta pasar al 66.2 % en 2015 y luego el 70.3 % del PIB en 2019.

A esta cifra de deuda pronto se le sumarán, al menos otros $700 millones de nuevos préstamos que ha solicitado el Gobierno y que serían aprobados en las próximas sesiones plenarias. Estos estarían destinados a financiar la construcción de viaducto y ampliación del tramo de la Carretera Los Chorros, reconstrucción de escenarios deportivos y el programa de reconstrucción de escuelas públicas.

En reiteradas ocasiones, diversos centros de pensamientos han señalado que el deterioro fiscal de El Salvador de los últimos años se debe a un gasto creciente financiado con deuda, que hace crecer el pago de intereses, reduciendo los recursos que podrían servir para el desarrollo económico y social

El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) ha señalado que los gastos públicos crecieron en todo el istmo ya que, casi todos los gobiernos (menos Nicaragua) crearon programas de apoyo para la población, esto creó que los déficits "subieran de forma dramática" al igual que los niveles de deuda.

En el caso de El Salvador, el gasto público llegó al 30.1 % del PIB en 2020. De esta manera, la pandemia de covid-19 evidenció este deterioro que se venía gestando en la situación fiscal desde antes.

Estimaciones de la Fundación Salvadoreña para Estudios Económicos y sociales (FUSADES) señalan que para 2020 casi un quinto de los ingresos corrientes del Estado, o $1,081.4 millones, se destinaron para pagar intereses, "lo cual seguirá incrementándose en 2021 por el crecimiento acelerado de deuda pública".

También, el incremento de la ratio de deuda pública sobre PIB a 89.9 % en 2020, deteriora la calificación de riesgo de deuda soberana, y hace que la tasa de interés para El Salvador aumente.

"Sin medidas de política pública que incrementen ingresos, reduzcan gasto público, y que mejoren la tasa de crecimiento, la trayectoria de la deuda es ascendente, lo cual llevaría eventualmente al país a una crisis más grave", advierte un informe de FUSADES.

A todo este endeudamiento hay que agregar que, según el Gobierno salvadoreño y el Fondo Monetario Internacional (FMI), continúan en marcha las negociaciones para un Acuerdo de Servicio Ampliado para obtener unos $1,300 millones para refuerzo presupuestario de los próximos tres años.

Este acuerdo está amarrado a realizar un ajuste fiscal (por medio de recorte de gastos e incremento de la recaudación tributaria) de, al menos, un 4 % del PIB, pero FUSADES considera que la gravedad de las finanzas es tal que el ajuste debería ser de 5.7 % (unos $1,460 millones).

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