Economía

El Salvador es el quinto país más endeudado de América Latina

FUSADES alerta sobre la necesidad de contar metas claras con un acuerdo con el FMI.

Foto: archivo

La tendencia ascendente de la deuda pública ha llevado a que El Salvador esté entre los cinco países más endeudados de América Latina, señaló la Fundación Salvadoreña  para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), retomando un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el área latinoamericana la deuda pública bruta pasó de 68.1%  del PIB en 2019 a 77.2% en 2020. "La mayoría de países de la región experimentarán más presión por ajustar las finanzas públicas, ya que 13 países reportan una deuda que supera el 60% del PIB. El Salvador ocupará el quinto lugar con la deuda más alta de la región al alcanzar el 88.2% del PIB, reportando el cuarto mayor incremento por 17.2% por año", destaca el informe de la Fundación.  

El Salvador está abajo de Venezuela que tiene una deuda que representa el 304% del PIB, Belice que ha tenido problemas de pago (127 % del PIB), Brasil  (98% del PIB) y Argentina (103%) , según el reporte WEO a abril del FMI.

José Andrés Oliva, analista del Departamento de Estudios Económicos de FUSADES, señala que es importante que el país cuente con "finanzas públicas estables, déficits fiscales manejables porque eso lo mejor para todos  para tener una macro economía estable y que esta  no se enfrente a problemas de pago" y para ello destaca que es importante que el gobierno salvadoreño logre un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

En marzo pasado se hizo pública la negociación para lograr un Servicio Ampliado con el FMI (SAF) para enrumbar la tendencia de la deuda del país, consolidarla y a la vez lograr financiamiento por $1,300 millones. En la última rueda de prensa del 20 de mayo el vocero del FMI Gerry Rice, portavoz del Fondo, indicó que la "misión del organismo considera que se han hecho progresos en la discusión políticas macroeconómicas que pueden respaldar un programa". Aunque a la fecha se desconocen los avances, analistas han llamado a transparentar las discusiones, mientras otros señalan que los roces del gobierno con Estados Unidos podrían afectar la conclusión de este acuerdo.

"El acuerdo es fundamental porque introduce nuevas metas fiscales, calendario en estas metas, y también una facilidad de cooperación técnica, y todas esas cosas son de ganar-ganar porque  el país vuelve a tener un horizonte, un programa que ya no se cuenta desde que la ley de responsabilidad fiscal ya no se incorporó (al presupuesto)", explicó Oliva.

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