Economía

El Salvador: la Cuenta de Garantía Solidaria está en peligro

La CGS es un fondo común que garantiza el pago de la pensión mínima a las personas que no cumplieron con el tiempo de cotización. 
 

El Salvador: la Cuenta de Garantía Solidaria está en peligro

El Salvador: la Cuenta de Garantía Solidaria está en peligro

La falta de una fuente clara y sostenible que refuerce el patrimonio de la Cuenta de Garantía Solidaria (CGS) para hacer frente al reciente aumento de la pensión mínima en El Salvador puede acelerar los problemas deficitarios esperados.

El problema con este fondo colectivo, explican los expertos, es que nació a finales de 2017 con la reforma la Ley del Sistema de Ahorro de Pensiones (SAP), pero se realizó el correspondiente estudio actuarial (donde se aplican modelos estadísticos y matemáticos para dar predictibilidad) hasta un año después.

El resultado del estudio fue que, bajo ciertos parámetros, se espera que a partir del año 2027 "los ingresos y los remanentes capitalizados de la CGS no serán suficientes para hacer frente a sus obligaciones". Además, una valuación actuarial realizada por el grupo consultor MERCER para la Iniciativa Ciudadana para las Pensiones (ICP), estimó que, sometida a una serie de escenarios, la CGS se agotaría en el año 2055.

Cambios. Los analistas preven que será necesaria una reforma al sistema previsional para que este sea sostenible en el tiempo.

A esta advertencia de déficit se le debe sumar varios factores que no se contemplaron en ese momento: un aumento del 46.5 % de la pensión mínima (de $207 a $304), la caída en el número de cotizantes del SAP (-2 % a diciembre) y reducción de sus aportaciones desde el año pasado por la pandemia de covid-19.

Esto afecta gravemente por que la CGS se alimenta del 5 % del aporte que dan los cotizantes del SAP y cubre a las personas "optadas" (los afiliados al Instituto Salvadoreño del Seguro Social o Instituto Nacional de Pensiones de Empleados Públicos que cuando inició el sistema de capitalización individual tuvieron la opción de afiliarse a una AFP o permanecer en el ISSS o INPEP) y pone la diferencia para las personas jubiladas que perciben la pensión mínima o se les acabó su saldo.

"La CGS percibe menos dinero y ahora tiene más gastos y eso en el mediano plazo puede ser contraproducente", dice Carlos Argueta, economista investigador.

En los últimos años, la CGS ha tenido un lento crecimiento.

El Fondo Conservador (que junto al Fondo Especial de Retiro conforman todo el sistema de Ahorro Previsional), sumaba a diciembre $11,574 millones, de esto el 2.2 % es el patrimonio de la CGS, lo que equivale a unos $266 millones.

Según datos de la Superintendencia del Sistema Financiero, durante los meses de marzo a mayo del año pasado, el patrimonio estuvo estancado en $238 millones y luego volvió a recuperarse.

A juicio de Álvaro Trigueros, director del Departamento de Estudios Económicos de Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), el incremento de la pensión, aprobada por los diputados de la Asamblea Legislativa, "ha sido irresponsable, ya que no cuenta con una fuente de financiamiento" y "sin cambios paramétricos (tasa de interés, contribución, y edad de jubilación), cualquier aumento de pensión mínima deteriora el patrimonio de la CGS".

"Un cambio tan grande como el que se ha dado, ¡46.5%!, pone en peligro su sostenibilidad, si no se cambian los parámetros mencionados. Es irresponsable aumentar los egresos de la cuenta, sin un aumento correspondiente en los ingresos", señala Trigueros.

A la espera de una reforma

Los especialistas señalan que, si bien el aumento de la pensión mínima es una deuda histórica que ha presentado el sistema y si bien las decisiones de aumentarlo debe tener una carácter de reivindicación y justicia social, también debe tener razones técnicas para sus sostenibilidad en el mediano plazo.

Sobre el escueto anuncio hecho por el Gobierno salvadoreño de una "reforma integral al sistema de pensiones", dicen que esta debería posicionar la cobertura como un aspecto relevante, es decir, incluir mediante monotributos a grupos tradicionalmente excluidos, contemplar aumento de salarios y buscar nuevas fuentes de financiamiento. Además, debe consensuarse entre todos los actores involucrados.

Por su parte, Óscar Menjívar, economista especialista en pensiones, opina que "hace ratos el sistema de pensiones empezó a hacer agua" y "en todas partes de Latinoamérica se han puesto parches" y aunque hay voces que no les gusta la idea de volver a un sistema público o de reparto, "tarde o temprano van a caer ahí".

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