Economía

Gobierno brasileño congela $5,110 millones del presupuesto de 2018

Gobierno brasileño congela $5,110 millones del presupuesto de 2018

Gobierno brasileño congela $5,110 millones del presupuesto de 2018

El Gobierno brasileño anunció hoy el bloqueo de 16.200 millones de reales (unos 5.110 millones de dólares) del presupuesto de 2018 con la intención de garantizar la meta de déficit fiscal impuesta para este año. "Hoy está bloqueado, pero ya estoy mandando un proyecto de ley para el Congreso para redistribuir (parte de) los recursos", informó el ministro de Planificación de Brasil, Dyogo Oliveira, en una rueda de prensa en Brasilia. El objetivo del Ejecutivo del presidente Michel Temer es asegurarse de que no se sobrepasará el techo máximo de déficit en las cuentas públicas del país, previsto en los 159.000 millones de reales (unos 50.160 millones de dólares) para 2018. Del total congelado, el Gobierno espera poder desbloquear en el corto plazo 8.200 millones de reales (unos 2.590 millones de dólares) por medio de ese proyecto de ley y redistribuirlos a distintas áreas de la administración. Los otros 8.000 millones de reales (unos 2.520 millones de dólares) restantes fueron bloqueados ante la cautela con los plazos para la privatización de Eletrobras. El Ejecutivo prevé unos ingresos de unos 12.200 millones de reales (unos 3.850 millones de dólares) con la privatización de la eléctrica estatal, cuyo cronograma se ha visto alterado por decisiones judiciales que suspendieron el decreto que iniciaba ese proceso, lo que obligó al Gobierno a cambiar de estrategia. "No tenemos preocupación con la realización en sí de la privatización de Eletrobras, pero sí con los tiempos. Vamos a bloquear gastos hasta tener mayor seguridad", afirmó el ministro. Los recursos congelados fueron calificados como "reserva de contingencia transitoria" y se distribuyeron de manera lineal y proporcionada entre los órganos del Poder Ejecutivo, según Oliveira. Brasil, en pleno proceso de recuperación económica tras la profunda recesión vivida entre 2015 y 2016, afronta todavía un crónico y abultado déficit fiscal, que cerró el año pasado en los 110.580 millones de reales (35.000 millones de dólares), equivalente al 1,69 % del Producto Interior Bruto (PIB) del país. Para intentar revertir esa situación, el Gobierno del presidente Michel Temer, en el poder desde mediados de 2016, se vio obligado a realizar unos fuertes recortes en su presupuesto nacional y a poner en marcha un duro plan de austeridad con reformas de corte liberal y un ambicioso plan de privatizaciones y concesiones. Entre las medidas propuestas por el Ejecutivo y ya aprobadas por el Congreso figura una norma que limita el gasto público anual para las próximas dos décadas y una reforma laboral que abre la puerta al abaratamiento de la mano de obra. No obstante, el Gobierno todavía trabaja para que sea aprobada la reforma del sistema de pensiones, la cual está prevista que sea votada este mes en la Cámara Baja. El propio Temer reconoció que la cercanía de los comicios presidenciales, que serán en octubre, está provocando que muchos parlamentarios se muestren reticentes a dar su aval a dicho proyecto. "Cuanto más tiempo pase, más dura va a tener que ser la reforma y más difícil será de aprobar", apreció Oliveira. A pesar del problema con el déficit fiscal, el Gobierno brasileño elevó hoy su previsión de crecimiento para este año al pasar del 2,5 % al 3 %. El pronóstico es más optimista que el de los analistas consultados por el Banco Central, quienes prevén que el PIB del gigante suramericano se expandirá el 2,66 %.

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