Economía

La banca en Centroamérica empieza a recuperarse

Luego del impacto de la crisis por covid-19, las entidades financieras de Centroamérica están mejorando en sus perspectivas de riesgo.

La banca en Centroamérica empieza a recuperarse

La banca en Centroamérica empieza a recuperarse

La banca de Centroamérica continúa luchando para mejorar sus condiciones y afrontar de la mejor manera la crisis económica. Si bien no puede decirse que el peligro ha pasado completamente, los expertos coinciden en que hay varios indicios alentadores sobre una recuperación del sector.

Jorge Salas, presidente ejecutivo de Bladex, considera que la región latinoamericana es "la más volátil" por influencias externas (muy dependiente de la demanda y el crecimiento de las remesas de Estados Unidos) y fue la más afectada por la pandemia de covid-19, pero "pareciera que va encaminada a una recuperación importante" por la flexibilización de los encierros y medidas proactivas de los Bancos Centrales.

Salas considera que algunas de las razones para que la banca esté en recuperación es que los sistemas entraron a la crisis con buenos niveles de reserva, carteras razonablemente sanas, buenos niveles de capitalización. "Así que puede hablarse de una caída abrupta, pero con viento de cola para la mayoría", dice el experto de Bladex.

Por su parte, Rolando Martínez, director senior de Instituciones Financieras de Fitch Ratings, dice que esta "no ha sido una crisis pequeña" e inevitablemente iba a haber un deterioro en el entorno operativo de la banca y eso ha influido en las acciones de calificación y perspectivas de Fitch para instituciones financieras.

Estas calificaciones internacionales están bastante influenciadas por las calificaciones soberanas y de las casas matrices. Por ejemplo, Martínez dice que en 2019 el 48 % de las calificaciones de riesgo en Centroamérica tenían perspectiva negativa y ya en 2020 se materializó en baja de estas calificaciones.

En el caso de las instituciones que tenían perspectiva estable, estas pasaron a negativa por el incremento de los riesgos operativos.

Aunque este año empezó retador, el analista de Fitch afirma que, al transcurrir de los meses, se han visto "signos de recuperación económica con los procesos de vacunación" y esto derivó en que el 37 % de las perspectivas de las calificaciones se revisaron a estables desde negativos.

"Los bancos han mostrado que mantienen apetito de riesgo bajo, estrategias prudenciales y fue ágil en tomar acciones proactivas para apoyar a los clientes y proteger su perfil crediticio priorizando sostener sus niveles de capital antes que evitar un deterioro de su rentabilidad. Esto fue un paso positivo", destaca Martínez.

Particularidades

Cada sistema financiero y cada país de la región tiene sus características y experimentaron a su modo en mayor o menor medida el impacto de la crisis, pero algo en común es que, en esta ocasión, la banca no fue la causa del problema, sino que está siendo parte de la solución.

Así, se impulsaron regulaciones transitorias que permitían el diferir o reestructurar préstamos, y se empezó a fortalecer voluntariamente las reservas crediticias más allá de lo requerido.

Por ejemplo, Guatemala fue de las menos afectadas pues el Producto Interno Bruto (PIB) en términos reales se redujo solo 1.5 % y este año se ve con muy buenas perspectivas, creciendo al rededor del 5 %.

Luis Lara, gerente general de Banco Industrial en ese país, dice que una clave es que aunque hubo ciertas limitaciones de movilidad, la economía no se paralizó totalmente especialmente en el comercio, agro, industria y banca que aportan el 50 % del PIB.

"El otorgamiento de créditos el año pasado subió al 6 %. Veo un buen futuro para los países con mejores precios de las materias primas, acercamiento de inversiones procedentes de China", opina Lara.

Por su parte, el gran reto del sistema bancario panameño inicia con la crisis económica más fuerte de los últimos 20 años con una caída del PIB del país de un 18.5 % y un nivel de desempleo del 18 %.

Aimee Sentmant, presidenta de Banistmo, considera que esto provocó "una alta incertidumbre financiera para el consumidor " y potenció una brecha de conocimientos sobre el rol de los sistemas bancarios. Todo conllevó a que Panamá fuera el único país de la región que tuvo, en el último semestre de 2020, una Ley de Moratoria.

"Ese es el primer gran reto: una crisis económica muy fuerte que eleva un riesgo político, que se acompaña de leyes que no han sido beneficiosas y, adicionalmente, no solo elevan el portafolio de clientes que están en medidas de alivio, sino que tiene un impacto directo en la capacidad de la banca de generar nuevos créditos para la recuperación económica del país", advierte Sentmant.

La presidenta de Banistmo considera que es por ello que el país tiene el porcentaje más elevado de clientes que han tenido algún apoyo financiero. A junio, representaba el 30 % de la cartera total del sistema bancario.

Pero esta coyuntura dejó también aspectos positivos, como la adopción del teletrabajo en las sucursales para dar un servicio ininterrumpido y la adopción digital, ya que se ha incrementando más del 20 % el número de usuarios de medios de pago digital, "lo cual es importante" ya que la economía panameña ha sido tradicionalmente muy consumidora de efectivo.

Sentmant es de la opinión que el sistema financiero ha sido "muy resiliente" que reporta, a mayo, indicadores de liquidez del 62 % y de solvencia del 16.2 %, que son el doble del mínimo requerido por el regulador y da la tranquilidad para absorber el deterioro esperado de los portafolios de crédito.

Siendo Panamá el país de la región con mayor afectación, esperan que la recuperación económica ronde entre el 8 % y 12 % este año, pero se necesita ser disciplinado en el manejo de la crisis sanitaria y acelerar el proceso de vacunación para evitar nuevos cierres.

Los bancos esperan próximamente tener los cierres de los acuerdos de pagos definitivos con los clientes y así poder "sincerar " las carteras de crédito y los índices de vencimiento. Pero con un nivel de solvencia alto, hay tranquilidad de absorber ese deterioro. "No tener sinceradas las carteras restringe la posición de generar nuevos créditos calificados y se está trabajando en programas de garantías de riesgo", agrega Sentmant.

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