Economía

La economía mundial en cuidados intensivos

Como si se tratara de un paciente más, la actividad económica global también sufre de varios padecimientos por la pandemia de covid-19. El primer trimestre del año ha sido el comienzo de lo que los expertos vaticinan será una crisis “histórica”. 

Proyecciones

• A principios de 2020, el Banco Mundial proyectaba un leve repunte y que se alcanzaría hasta el 2.5 % a escala global, aunque en un complejo panorama en el que se advertía sobre el “rápido y generalizado” aumento de la deuda y la desaceleración de importantes actores.

Historia clínica

• Los antecedentes de la economía mundial ya mostraban debilidad. El Banco Mundial estima que en 2019 el crecimiento fue del 2.4 %, impactada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la desaceleración de Alemania y la inestabilidad política en Latinoamérica.

Salud frágil

• Los expertos señalaban que las bajas tasas de interés mundiales ofrecían solamente una protección “precaria” contra las posibles crisis financieras. En un entorno mundial frágil, el BM advertía que era fundamental implementar mejoras en las políticas a fin de minimizar los riesgos asociados con la ola de endeudamiento.

Urgencias

• Para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, lo importante este año era recuperar la confianza inversora con respuestas más equilibradas y que combinaran política fiscal y monetaria y apostarle a una transición energética “urgente” con fuentes renovables.

Menos vitalidad

• América Latina, particularmente, tenía unas perspectivas menos alentadoras a comienzos de 2020. Tras la marcada desaceleración de 2019 del 0.8 %, el  Banco Mundial proyectaba un leve repunte del 1.8 %, arrastrado por la incertidumbre de reformas políticas y sociales en Chile, Brasil, México, Colombia, Ecuador y Argentina.

Primeros síntomas

• A comienzos de enero, se empezó a conocer en Wuhan, provincia de Hubei, República Popular de China, de una enfermedad infecciosa similar a la gripe y con una tasa de mortalidad del 3 % para la que no se conoce cura. Entonces, por órdenes del gobierno chino, en una serie de eventos sin precedentes, 18 millones de personas en Hubei fueron enviados a cuarentena domiciliar, los accesos terrestres y aéreos a la zona fueron bloqueados, las empresas no esenciales, transportes públicos, escuelas, universidades y hasta fábricas cerraron sus actividades. Ante estas medidas, el índice CSI 300 de la bolsa de valores de Shanghái y Shenzhen bajó 9 %, la mayor caída registrada en un solo día en casi nueve meses por el nerviosismo de los inversores.     

Contagio

• Para el 11 de marzo (tres meses después de que se reportaran los primeros casos) el patógeno había llegado a más de 100 territorios, por lo que la Organización Mundial de la Salud reconoció la enfermedad respiratoria covid-19 como pandemia y muchos países replicaron las medidas de aislamiento de China para salvar vidas. Se estima que una quinta parte de la población mundial tenía órdenes de quedarse en casa. Como consecuencia, varias actividades como vuelos internacionales y domésticos se paralizaron, la actividad turística y hotelera cesó, el consumo de combustibles bajó, los centros comerciales cerraron sus operaciones y se cancelaron diversos eventos deportivos masivos calendarizados para este año como los Juegos Olímpicos de Tokio y la Eurocopa de fútbol.

Reacción primaria

•  La baja demanda y la falta de espacio de almacenamiento provocó que el petróleo intermedio de Texas (WTI) protagonizara un desplome histórico del 305 % y por primera vez desde que hay estadísticas entró en valores negativos, pues el precio del barril estadounidense quedó en -$37.63. En los siguientes días recuperó terreno y se situaba en los $18 por barril a finales de abril.  A nivel latinoamericano, los más afectados son productores como Colombia, Venezuela, Ecuador y México. Se estima que la demanda de petróleo ha disminuido cerca de un 10.4 % en 2020, o 10.3 millones de barriles por día (bpd), según datos de la consultora Rystad Energy, que detalla que mientras la demanda total de crudo en 2019 fue de aproximadamente 99.5 millones de bpd, ahora se proyecta en 89.2 millones de bpd para este año.    

Pulso bursátil

• Como un monitor del pulso de la economía mundial, los índices bursátiles de Wall Street fueron a pique a medida avanzaba la pandemia. Aunque 2019 cerró con ganancias de entre el 22 % y el 35 % en sus principales indicadores, que vieron máximos históricos tras unos resultados corporativos mejores de lo esperado y tres rebajas en los tipos de interés, el cierre del primer trimestre de 2020 fue el peor desde la crisis de 2008. Así, el Dow Jones de Industriales cayó un 4.55 %, el selectivo S&P 500 retrocedió 4.34 % y el índice Nasdaq descendió 3.79 %. Aunque en abril se dieron una serie de sesiones volátiles con cierres en verde, David Kostin, estratega jefe de acciones de Goldman Sachs, señaló que “el riesgo a la baja es mayor que la oportunidad al alza”.  

Diagnóstico inmediato

• La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, advirtió que la pandemia del covid-19 tendrá efectos “devastadores sobre la economía mundial”, seguramente “más intensos y distintos” que los sufridos durante la crisis financiera global de 2008-2009 y que los países latinoamericanos y caribeños no estarán ajenos a ellos, ya que serán impactados a través de varios canales. Además, la actividad empresarial en la zona euro, Reino Unido, Estados Unidos y Japón ya registraban en marzo la mayor caída en más de dos décadas, de acuerdo con los indicadores publicados por IHS Markit, los cuales, anticipan que Europa y Estados Unidos entrarán en recesión, a más tardar  en el transcurso del segundo trimestre del año.

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