Economía

Moody's rebaja la calificación y asigna perspectiva negativa a Costa Rica

Moody's rebaja la calificación y asigna perspectiva negativa a Costa Rica

Moody's rebaja la calificación y asigna perspectiva negativa a Costa Rica

La empresa calificadora Moodys informó hoy que rebajó la calificación de la deuda de Costa Rica como emisor de largo plazo y le asignó una perspectiva negativa.

La agencia indicó que las calificaciones de bonos senior no garantizados pasaron de un B1 a Ba2 y cambiaron su calificación a una perspectiva negativa. La revisión para la rebaja fue iniciada el pasado 18 de octubre.

"Moodys estima que los esfuerzos continuos de consolidación fiscal de Costa Rica serán insuficientes para reducir de forma rápida su alto nivel de déficit fiscal y como resultado las métricas de la deuda continuarán aumentando en las próximos años", explica el comunicado de prensa.

Según la calificadora la reducción del déficit fiscal llevará tiempo y el impacto total de la reforma fiscal tendrá que esperar hasta 2022.

Además, Moodys pronostica que el déficit fiscal se mantendrá alto, en cerca del 7 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2018 y aumentará en alrededor del 7,5 por ciento en 2019, en contraste con las estimaciones oficiales que proyectan una disminución del déficit para el próximo año.

Además, prevé que el coeficiente de deuda aumentará a casi el 59 por ciento en 2019 y alcanzará un máximo alrededor de 65 por ciento en 2022.

El plan tributario fue aprobado por el Congreso costarricense el pasado lunes en segundo y definitivo debate con 34 votos a favor y 17 en contra, con 51 diputados presentes de los 57 que integran el Poder Legislativo.

La iniciativa busca paliar el déficit proyectado para 2018 en 7,1 por ciento del PIB, y frenar el crecimiento de la deuda, que cerrará este año en el 53 por ciento del PIB.

Según cálculos del Banco Central, la reforma generará ingresos nuevos por 1,2 por ciento del PIB, y si se le suman las medidas de recortes y contención del gasto que incluye, el impacto sería cercano al 3,7 por ciento del PIB en el año 2022.

El proyecto también convierte el impuesto de ventas del 13 por ciento en uno de valor agregado (IVA) de la misma tasa, pero gravará los servicios, y de manera diferenciada algunos productos como los de la canasta básica con el 1 por ciento, los medicamentos con 2 por ciento y los servicios privados de salud con el 4 por ciento.

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